ECONOMÍA

El Gobierno suma un inesperado aliado para bajar la inflación y está lejos de Buenos Aires

La caída del petróleo de casi 20 dólares en 10 días podría trasladarse a los surtidores en menos de un mes. Si la baja se sostiene, podría restar hasta 0,9 puntos a la inflación mensual y acercar el índice al 1%.

La descompresión del conflicto en Medio Oriente generó un efecto inesperado para la economía argentina: el precio internacional del petróleo se derrumbó casi 20 dólares en 10 días, pasando de cerca de US$95 a US$74 el barril (Brent), y ese alivio podría llegar a los bolsillos de los argentinos antes de lo esperado.

Según fuentes de la industria, si la baja se sostiene, el efecto podría trasladarse a los surtidores en los próximos 25 días. El timing no es menor: el Gobierno de Javier Milei necesita que los salarios recuperen poder adquisitivo y que esa recomposición empiece a traccionar en el consumo masivo.

Una reducción del orden del 20% en el precio de la nafta -consistente con un Brent en torno a los US$70 el barril- podría restar alrededor de 0,9 puntos porcentuales a la inflación del mes en que se aplique el recorte. El dato cobra dimensión en el contexto actual: el mercado prevé una inflación que parte desde el 2,1% mensual y declina mes a mes. Si en el momento del ajuste la inflación subyacente ya corriera por debajo del 2%, el índice general podría acercarse al 1%.

El impacto, sin embargo, podría no ser lineal. Una posibilidad es que la baja sea escalonada, diluyendo el efecto en el tiempo. Otra, que el Gobierno aproveche el momento para corregir los impuestos a los combustibles líquidos -un ajuste que viene postergándose para no agravar el impacto inflacionario de las subas de marzo y abril-, lo que absorbería parte del beneficio para el consumidor pero mejoraría la ecuación fiscal.

Además, una baja en las naftas generaría efectos positivos adicionales en meses posteriores: al reducir la inercia inflacionaria, algunos precios que se actualizan en función de la inflación del mes anterior -como medicina prepaga o servicios públicos- también se verían beneficiados.

El buffer de YPF y el diferencial acumulado

El mecanismo que explica el desfasaje entre la caída del crudo y los precios en los surtidores tiene nombre propio: buffer, o amortiguador, según lo bautizó el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín. Cuando el Brent escaló desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, YPF optó por no trasladar toda esa suba al surtidor. Aplicó dos períodos consecutivos de fijación de precios -45 días entre el 31 de marzo y el 15 de mayo, y otros 30 días desde el 13 de mayo hasta el 15 de junio, con una suba simbólica del 1% entre medio-.

De la escalada total del petróleo, que acumuló un alza del 67% desde enero con picos de hasta US$118 el barril, solo el 23% se trasladó a los precios de los combustibles. El resto quedó como diferencial a recuperar, una variable que ahora el Gobierno mira con atención ante la posibilidad de que el viento externo sople a favor.

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