Los diplomáticos con poco que festejar 

Algunas iniciativas y el manejo del Ministerio de Relaciones Exteriores por parte del canciller Jorge Faurie defraudó a muchos.

El faltazo del Canciller al festejo del día del diplomático argentino agudizó las expectativas, ya ampliamente defraudadas, que despertó Jorge Faurie entre sus pares. 

El nombramiento de un Canciller "de la casa", hizo suponer a los miembros del servicio exterior que el manejo del ministerio obedecería a pautas profesionales y de excelencia. Sin embargo, numerosas medidas e iniciativas de Faurie pronto defraudaron esta perspectiva optimista. 

Entre estas decisiones controversiales se destaca la pasividad con que convalidó el no retorno de las competencias comerciales que el Ministerio a su cargo fue perdiendo en manos de los funcionarios “mimados” por el secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, Fulvio Pompeo, y el propio Marcos Peña de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, dependiente del Ministerio de la Producción, entidad a la que el gobierno de Macri fue atribuyéndole cada vez más funciones de promoción comercial -con sueldos astronómicos-. Funciones para las que el cuerpo diplomático se encuentra altamente capacitado.
 
En otro orden de cosas, ya es sabido en “la casa” que varios funcionarios obsecuentes del actual Canciller están “canibalizando” varios destinos en el exterior ante la incertidumbre que les supone un inminente y cada vez más probable cambio de gobierno. Así las cosas, varios diplomáticos “M”, desesperados por destinos dónde posean Residencia Oficial, pero al mismo tiempo, evitando las demoras normales del circuito de firmas que conlleva un Decreto Presidencial, optaron por la carrera por los famosos Centros de Promoción Comercial, cuyo nombramiento sólo requiere de una Resolución del Ministro Faurie. 

Los casos mas paradigmáticos son: Marcelo Suárez Salvia, Director Nacional de Ceremonial y muy allegado a Pompeo al Consulado General y Centro de Promoción Comercial en Nueva York; Carlos García Baltar, ex Director de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional al Consulado General y Centro de Promoción Comercial en San Paulo; Luis María Sobrón, Director General de Asuntos Consulares al Consulado General y Centro de Promoción Comercial en Milán y finalmente, Hernán Bielus, flamante Jefe de Gabinete de Faurie al Consulado General y Centro de Promoción Comercial en Barcelona, tras su intento fallido de un dorado exilio en la ciudad capital de Madrid.

Otros diplomáticos más valientes que de igual forma decidieron “escapar” antes del 10 de diciembre por el camino mas engorroso que implica su nombramiento como Embajador vía decreto son: el actual Consejero Legal de la Cancillería, Mario Oyarzabal como Embajador ante los Países Bajos; el enlace ante el Senado, Carlos Cherniak a la Representación Argentina ante la F.A.O. (Roma); el ex Vicecanciller, Daniel Raimondi a la Representación Argentina ante la Organización de Estados Americanos (Washington D.C.); Marcelo Massoni como Embajador ante Rumania.

Finalmente, ya se conoce un nuevo “listado ruidoso” de pedidos de ascenso al más alto rango diplomático, Embajador, que solo se explican por una cuestión meramente política: Mateo Estrémé, Leopoldo Francisco Sahores, Roberto Bosch, Enrique Ferrer Vieyra, Marcelo Bufetti y Silvia Alejandra Fernández de Gurmendi. A estos se les agregó Gustavo Martínez Pandiani, que dice ser muy amigo del candidato del Frente de Todos, Sergio Massa. El caso del ascenso de Beatriz Vivas de Lezica responde a que es una histórica amiga y allegada al canciller Faurie como lo es Roberto Diez, quien es promovido por el secretario de Relaciones Institucionales de la Cancillería, el controvertido Tomás Kroyer.

Mal recibidas fueron también las declaraciones de Faurie respecto del "Canciller in pectore" de Fernandez, Felipe Solá.

Algunos dirigentes peronistas recordaron el periodo de Faurie como funcionario de Ruckauf y su largo "exilio" en Portugal - protegido por nadie menos que Anibal Fernandez -.

Mas allá de estas controversiales declaraciones, Solá, una vez a cargo de la jefatura del Servicio Exterior, congelaría estas medidas, que, según se ha comentado, no serian mas que desesperados intentos de ultimo momento.

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