Manuel Adorni y Pablo Quirno calificaron como un "hito histórico" el nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos
El Jefe de Gabinete brindó detalles del pacto junto al canciller Pablo Quirno, destacando la eliminación de aranceles para más de 1.600 productos y el potencial para quintuplicar las exportaciones de carne.
En una conferencia de prensa brindada en la Casa Rosada, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentó formalmente los alcances del reciente acuerdo comercial sellado con Estados Unidos. El funcionario definió el entendimiento como un "hito histórico" y un resultado directo de la estrategia diplomática de la actual administración para consolidar el liderazgo regional a través del libre comercio.
El tratado, que ahora deberá ser ratificado por el Congreso de la Nación, contempla la eliminación de aranceles recíprocos para un total de 1.675 productos. Según explicó Adorni, esta apertura representa el acceso a un mercado de más de 340 millones de consumidores, lo que abre oportunidades inéditas para las empresas nacionales y promete mejorar la oferta de bienes para los consumidores locales.
Impacto en las economías regionales
Uno de los puntos más destacados por el ministro coordinador fue el beneficio para el sector ganadero. Según sus proyecciones, el país podría quintuplicar sus exportaciones de carne, lo que impactaría positivamente en provincias con fuerte perfil ganadero, como Buenos Aires.
Asimismo, detalló beneficios específicos para el Noreste Argentino (NEA):
Provincias beneficiadas: Formosa, Misiones, Chaco, Corrientes y Entre Ríos.
Sectores: Podrán exportar productos forestales y de floricultura sin las trabas arancelarias que regían hasta el momento.
Contraste político y mensaje al Congreso
Durante su intervención, Adorni contrastó esta política de integración con decisiones de gestiones anteriores, mencionando el rechazo histórico al ALCA como un factor que, a su juicio, derivó en años de estancamiento e inversiones ausentes. "Cerrados somos débiles, integrados somos verdaderamente grandes", enfatizó.
Finalmente, el Gobierno adelantó que el texto del acuerdo será enviado al Poder Legislativo para su tratamiento. Adorni hizo un llamado a la responsabilidad de los legisladores para que "estén a la altura" de lo que calificó como una oportunidad sin precedentes para la economía argentina.
Por su parte, luego de la firma del acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos, el canciller Pablo Quirno marcó el nuevo rumbo que el Gobierno pretende imprimirle a la política exterior argentina dentro de la región.
Asimimo, en la conferencia de prensa, el funcionario fue tajante al señalar que el bloque del Mercosur necesita una transformación estructural que le otorgue mayor libertad de acción a sus países miembros.
Para la actual administración, el esquema actual del bloque regional ha funcionado como una barrera para la expansión económica. Quirno subrayó que la intención es avanzar hacia un modelo de "flexibilidad", donde cada nación pueda negociar tratados con terceros países o regiones de manera autónoma, sin depender de la aprobación unificada del resto de los socios.
Un bloque "más ágil y moderno"
El canciller explicó que el objetivo no es abandonar el bloque, sino modernizarlo para que deje de ser un impedimento. Según sus palabras, el Mercosur no debe ser un "ancla" ni un "lastre", sino una plataforma que se adapte a la velocidad de los mercados globales. La firma del reciente acuerdo con la administración estadounidense se presenta, en este contexto, como el primer paso de una Argentina que busca insertarse en el mundo de forma independiente.
El mensaje a los socios regionales
Quirno también se refirió a la postura que llevarán a las próximas mesas de negociación con los países vecinos. El funcionario destacó que:
La integración regional debe ser una herramienta para el crecimiento, no una restricción comercial.
Argentina promoverá activamente el fin de la obligación de negociar en conjunto ("consenso") para acuerdos de libre comercio externos.
Se busca una convivencia donde el bloque sea más liviano y permita potenciar las ventajas competitivas de cada país.
Con este planteo, el Gobierno ratifica que la firma con Estados Unidos es solo el inicio de una serie de movimientos destinados a desregular los vínculos comerciales internacionales y desafiar el formato histórico del Mercosur, priorizando la apertura inmediata de nuevos mercados.

