Una de las bases para sentir un equilibrio a nivel corporal es tener una buena alimentación y una posterior digestión, ya que en caso de no lograr esto, se pueden producir diversos malestares y afecciones a futuro que pueden empeorar el cuadro.

Podemos repensar la alimentación incorporando alimentos de manera consciente como elegir cómo y qué comemos; y masticar lentamente es la clave porque lo que ingerimos pasa a integrar parte de nuestro cuerpo, formará nuestras células, piel y cada uno de nuestros órganos. Mucha gente cree que comer es saciar el apetito, ignorando los beneficios de una alimentación adecuada.

Alimentación: ciertos errores de la gente

Algunas personas comen rápido y no mastican la comida porque quieren seguir con su actividad y este es un grave error: la masticación está ligada al cerebro, por lo que hay que estar más atentos porque además, una mala digestión atenta contra dos de las necesidades básicas del ser humano: buen humor y buen dormir.

A las diarreas y constipaciones también hay que darles importancia, ya que en nuestro intestino habitan comunidades de bacterias buenas y malas, además de parásitos, hongos, virus y neuronas, mientras que en el cerebro también habitan bacterias. Ambas, al haber inflamación intestinal, atentan contra una buena salud, lo que llamamos flora intestinal, hoy con mayores investigaciones se denomina microbiota.

Dietas de suma importancia

Las personas que suelen padecer inflamación, deben pensar en alimentarse con dietas antiinflamatorias. Las más conocidas son la mediterránea y japonesa, porque consumen pescado y ponen el énfasis en las verduras al tiempo que excluyen alimentos procesados y refinados, además de una ingesta menor de carnes rojas y evitar las verduras de hojas crudas.

Para tener una buena digestión existen recomendaciones, como:

1) Para empezar el día, y antes de desayunar, es beneficioso beber dos o tres vasos de agua a temperatura natural. Ayuda a eliminar toxinas que aún quedan en el organismo.

2) Algunas personas toman agua con jugo de limón, pero es conveniente tomar el jugo de limón con sorbete para no dañar el esmalte dental.

3) Es fundamental dejar pasar doce horas entre la última comida del día y la primera de la mañana. Si no están acostumbrados, se puede empezar por el ayuno de 8 horas. Esto libera al organismo del trabajo diario y posibilita que nuestros órganos descansen.

 

4) Si comemos con guarniciones de verduras crudas, especialmente hojas, hay que dejar pasar dos horas antes de ingerir frutas, también contribuye a una mejor digestión.

5) Al comer carnes rojas, lo mejor es comenzar con un plato de ensaladas, preferentemente verdes.

6) Quienes padecen de inflamación abdominal, pueden comenzar por ensalada liviana sin hojas. También deberían evitar las papas porque fermentan y produce molestias posteriormente y dejar de lado o minimizar la ingesta de verduras crudas de hoja.

7) Evitar acompañar carnes rojas con almidones porque le resulta más trabajoso al sistema digestivo.

8) Las verduras de hojas, así como semillas de lino, sésamo o cualquier otra, pueden ser mejor toleradas cuando se licúan y se ingieren en forma de jugos.

 

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