Las personas que fuman tienen hasta un 50% menos de probabilidades de lograr un embarazo sano

Por las dificultades que el consumo de cigarrillos ocasiona en el sistema reproductivo, el deseo de formar una familia también puede ser una motivación para dejar el tabaco.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el consumo de tabaco causa 8 millones de muertes por año en todo el mundo y está relacionado con el desarrollo de una larga lista de enfermedades. La fertilidad también se ve afectada por el cigarrillo, de acuerdo a los especialistas, las personas gestantes que fuman tienen hasta un 50% menos de probabilidades de lograr un embarazo sano.

Por las dificultades que el consumo de cigarrillos ocasiona en el sistema reproductivo, el deseo de formar una familia también puede ser una motivación para dejar de fumar. Según afirman los especialistas, se ha comprobado que las mujeres que consumen más de 10 cigarrillos diarios ven reducidas en hasta un 50% las chances de lograr un embarazo sano y que incluso si esto sucede, incrementa las tasas de aborto y genera más chances de gestaciones ectópicas.

Esto se debe a que los compuestos de tabaco comprometen diversos órganos, entre ellos el ovario. Múltiples estudios demuestran que la cotinina, un componente del tabaco, se encuentra presente en el líquido folicular y en las células del ovario de mujeres fumadoras activas. En ese marco se acumulan moléculas tóxicas dando lugar a un ambiente altamente nocivo para la maduración de los ovocitos.

Pero no sólo se ven afectadas las mujeres, sino que los varones fumadores también sufren consecuencias en su sistema reproductivo, especialmente aquellos en los que el consumo alcanza o supera los 10 cigarrillos al día, lo que genera una reducción de entre el 20 y el 30% del volumen de eyaculado, del recuento espermático y de su motilidad -capacidad de moverse de manera independiente-.

El tabaco puede producir daño en la formación de las células sexuales del varón. Reduce la producción de estrona y estradiol, dos tipos de estrógenos que secretan los testículos y cuya función es evitar la muerte de las células seminales.

Pese a la contundencia de los problemas que acarrea el tabaquismo sobre la fertilidad, se estima que solo el 47% de las pacientes estériles y el 14% de las gestantes tiene conocimiento de ello.

Las personas que fuman tienen hasta un 50% menos de probabilidades de lograr un embarazo sano
Los compuestos de tabaco comprometen diversos órganos, entre ellos el ovario.
Reproducción asistida

El cigarrillo reduce las chances de lograr un embarazo, tanto de forma natural como mediante tratamientos de reproducción asistida, y a la vez incrementa las posibilidades de sufrir un aborto espontáneo o tener gestaciones ectópicas.

La influencia del tabaquismo en la mujer equivale a tener diez años más de la edad real, con todo lo que esto conlleva para la reserva ovárica, a la respuesta a la estimulación y a la receptividad uterina.

En los hombres, por su parte, provoca alteraciones en los niveles hormonales que deterioran la calidad y cantidad del esperma y su movilidad, al tiempo que puede causar impotencia. Por lo tanto, en parejas de fumadores se necesita el doble de ciclos para lograr una gestación y las tasas de implantación son más bajas.

En tratamientos de reproducción asistida, la implantación embrionaria requiere de un endometrio adecuado para que el embrión se fije y pueda continuar su desarrollo intrauterino. Diferentes sustancias del tabaco como el benzopireno, el cadmio y la nicotina, están directamente implicados en mecanismos que comprometen seriamente esta etapa.

Las personas que fuman tienen hasta un 50% menos de probabilidades de lograr un embarazo sano
En parejas de fumadores se necesita el doble de ciclos de reproducción asistida para lograr una gestación.
Un enemigo a largo plazo

Fumar durante el período de gestación conlleva graves consecuencias para el futuro bebé que pueden extenderse a lo largo de toda su vida adulta, incluyendo el riesgo de presentar alteraciones cromosómicas, las cuales, a su vez, pueden ocasionar enfermedades genéticas en el feto, así como obesidad, hiperactividad y trastornos de comportamiento.

El tabaco está completamente contraindicado en cualquier momento de la gestación, siendo el período más crítico entre el segundo y tercer trimestre, dado que es cuando se produce el desarrollo neuronal del feto y numerosos estudios reflejan que los niños cuyas madres fumaron durante el embarazo son más propensos a presentar irritabilidad, falta de atención, menor respuesta a estímulos auditivos y retraso en el lenguaje.

El consumo de tabaco es un hábito nocivo para la salud en general, no solo en lo que respecta a la reproducción. Por lo tanto, dejar de fumar mejora el estado orgánico integral de los pacientes, la posibilidad de conseguir un embarazo y el desarrollo sano y adecuado del futuro bebé.

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