Los aumentos en los precios de la nafta y el gas que se viven en Argentina hacen que cualquiera califique su experiencia en la estación de servicio como poco placentera. Sin embargo, algo más que el costo del combustible le amargó la noche a un vecino de Tigre.

Walter Gómez se acercó el viernes a las 2 de la madrugada a la estación de servicio ubicada en avenida Perón al 8400. Después de conseguir los $540 pesos en gas para su auto, el vecino le pidió al encargado de la estación de servicio que le entregara el ticket de la compra. Lo que siguió, siempre según su versión, fue un intercambio tan inaudito como repudiable:

"Yo trabajo con un auto y debo declarar el gas al dueño. Y necesito el ticket si o si, no es por capricho mío. Justo en ese momento llovía terriblemente. Le pido que me haga un ticket común y me dice '¿No vez que está lloviendo y me voy a mojar todo?' Le digo '¿cómo? Pero yo lo necesito'. Pero ahora no te lo voy a dar, que me voy a mojar todo, se moja la computadora", aseguró Gómez en diálogo con El Bonaerense.

Sorprendido por la actitud del empleado, Gómez afirma que intentó explicar nuevamente que su pedido no era un capricho, pero no hubo caso. "No te lo voy a dar, vení mañana más tarde, no me pienso mojar", le insistió el trabajador, quien respondió con un cortante "no me importa" al cordial pedido del cliente.

Gómez, viendo que el empleado no estaba dispuesto a activar la computadora, intentó negociar un término medio pidiendo que le realice un ticket manual. "Y de donde querés que lo saque, me dijo. No sé, es la estación de servicio, vos tenés que saber, le respondí. Se fue a la chica del shop y le pidió un papel blanco y puso: monto, escribió gas, puso la dirección y la hora. Eso me entregó", relató Gómez.

Según sostuvo, al vecino no le quedó más opción que quedarse esperando en la estación de servicio a que pare la lluvia. Luego de 10 minutos, el agua cedió y Gómez volvió a repetir su pedido: "Flaco, yo no me voy a ir sin el ticket, le dije. Se fue a la computadora, estuvo unos 5 minutos y me dio el ticket". 

A pesar de que el asunto estaba zanjado, el empleado, según aseguró el protagonista del episodio, quiso quedarse con la última palabra: "Me dijo 'ojalá se te rompa el auto, boludo. Andate a la mierda. Andate y dejá de romper las bolas'. ¿Qué tiene que ver mi auto?, le digo. Encima me insultas y te lo pedí bien. Sos un atrevido y no tenés por qué insultar", añadió Gómez, que se retiró de la estación con su ticket entre una lluvia de insultos del trabajador.