Tiene más de 70 años de trayectoria, pero no piensa retirarse porque el teatro siempre le dio fuerzas para salir adelante. Con tan sólo 3 años debutó en el cine, superó el cáncer en varias oportunidades, lidió con una escandalosa separación y aprendió a vivir con la muerte de su hijo. A sus 77 años, Marta González divide su tiempo entre su familia y los ensayos de una nueva obra que estrenará en noviembre.

Sus inicios en la actuación fue muy prematuro, más por un deseo de su madre que por deseo propio. "A los cinco hermanos nos llevó a participar en cine. Fue secretaria de Juan Carlos Thorry y de Analía Gadé. Y fue vestuarista de Canal 9", contó en una entrevista. 

Fue así que llegó al set de La cuna vacía, una película dirigida por Carlos Rinaldi que tuvo como protagonistas a Ángel Magaña, con a los tres años. "Arruiné una toma, pero nació una actriz", afirmó con humor en el programa Los Mammones.

Marta González tiene más de 70 años de trayectoria

Desde esa primera experiencia su carrera no paró de crecer. A los 9 llegó al teatro Cervantes con El último perro y con el correr de los años tuvo su consagración como una de las actrices más importantes del paísel romance cinematográfico que vivió con Alfredo Alcón en Boquitas pintadas, su brillante papel en La guerra del cerdo, dirigida por Leopoldo Torre Nilsson, la dupla teatral que conformó con Libertad Lamarque en Aplausos y su participación en la histórica Brujas.

Formo parte de históricas novelas, como Ella, la gata, que llegó a los 80 puntos de rating. Además, su profesión le permitió recorrer el mundo, como cuando fue a Cuba para realizar El gran deschave y terminó conociendo a Fidel Castro, Sofía Loren, Richard Burton.

También gracias al trabajo conoció su primer amor: Palito Ortega. "Estuve de novia con Palito Ortega como tres años. Los dos éramos muy chiquitos, teníamos 17 años”, reveló tiempo atrás. “La primera vez que nos vimos, que fuimos a hacer una nota por separado juntos, me dijo ‘yo te voy a cantar una cosa’. Y me cantó con la guitarra Sabor a nada. Ahí todavía no había caído a sus pies. No soy tan fácil”, aseguró con simpatía Marta.

Pero sin dudas las tablas son su lugar en el mundo. "El juego del teatro me salvó siempre”, afirmó, en diálogo con La Nación, y vaya si tuvo motivos para salir a flote.

La muerte de su hijo y la separación de Osvaldo "Chiche" Sosa

En febrero de 2001, su hijo, Leandro Sosa, falleció en México tras sufrir un accidente de tránsito. Si bien hoy lo recuerda con una alegría y siente que siempre la acompaña, tuvo muchos problemas para lidiar con la pérdida.

"Tuve un intento de suicidio después de la muerte de mi hijo. Tomé pastillas y me salvó mi amiga que pasó a buscarme para ir a misa. Quiso entrar a mi casa y no pudo. Estuve internada. Y esos tres sacerdotes vinieron vestidos de curas, porque no eran mis amigos entonces. Simplemente venían a asistirme espiritualmente", contó en Corta por Lozano.

En ese entonces pensó que nunca más volvería a la actuación, pero el teatro la salvó: "Creí que no iba a poder, pero Jorge Lafauci me dijo que lo que me iba a salvar era volver a trabajar y tenía razón. Y volví gracias a Nora Cárpena, que me ofreció hacer el papel de Moria Casan en Brujas, y estuvimos de gira durante tres años. Mi hijo falleció en febrero de 2001 y en octubre me llamó Nora, en esos meses no pude parar de llorar", reveló.

Para ese entonces, ya estaba separada del fallecido entrenador y futbolista, Osvaldo "Chiche" Sosa, con quién se casó en 1968 y se convirtió, sin saberlo, en la "primera botinera" del espectáculo argentino: la boda fue transmitida por televisión con un móvil especial comandado por Héctor Larrea.

El matrimonio terminó en escándalo por una infidelidad del deportista, pero la muerte de su hijo produjo un reencuentro: "Pudimos hablar y aclarar muchas cosas. No tenía quién pudiera abrazarlo y sentir lo que siente un padre cuando se le va un hijo", contó.

Imágenes de la boda de Marta González y Chiche Sosa.

El cáncer y la enfermedad de su hija

Marta tuvo que enfrentarse varias veces cara a cara con el cáncer. La primera vez fue cuando le detectaron un tumor en las mamás cuando su hijo decidió viajar a México para continuar su carrera en TV Azteca.

Pero la enfermedad regresó en dos oportunidades: "Y luego, a los seis meses de su muerte me hice estudios y vieron otro-tumor-. Y hace dos años (2020) tuve el último. Se me repitió tres veces y me hicieron mastectomía. Hoy estoy bien, solamente tengo que seguir tomando una píldora durante ocho años más", contó.

Pero la angustia regresó cuando la enfermedad atacó a su hija Mercedes: "Tuvo cáncer de colon, la operaron y ahora tiene que hacer un tratamiento muy agresivo. Eso me tiene angustiada, aunque mi hija es un toro. No sé a quién habrá salido. Es partera, jefa de obstetricia del Hospital Rivadavia. El otro día la acompañé a hacerse un estudio y pasó a saludar a sus compañeras porque está con licencia, y me dio mucho orgullo ver cuánto la quieren", dijo en una entrevista a principios de este año.

A tal punto llega la conexión con su hijo que González no duda de que estuvo a su lado en situaciones críticas: “Yo sé que está en cada momento. A mi hija la operaron el año pasado y yo sabía que el hermano le estaba ayudando, afirmó.

Días atrás, entrevistada en el programa radial Detrás de escena, se refirió a la salud de su hija y dio una buena noticia: "Después de una muy difícil por el tratamiento de mi hija, que fue muy invasivo, ya está mucho mejor y en esta nueva etapa decidimos hacer un viaje juntas", contó ilusionada.

"En realidad, mi hija me invitó a viajar juntas en un crucero por las islas griegas y vamos a terminar en Marruecos. La idea es salir el 29 de septiembre y volveremos el 27 de octubre. Y a las dos se nos ocurrió invitar a mi hermana menor, María Esther, así que va a ser un viaje soñado para las tres", agregó.

Los nietos y sus próximos proyectos

Sus últimos trabajos en teatro fueron Nunca es tarde, junto a Arnaldo André y Jazmín Laport, y Princesas, de la mano de Pepito Cibrián, en la primera parte del 2022. “Es una locura ser una princesa a mi edad, pero me divierte hacer algo que jamás hice y está al borde de lo kitsch", sostuvo en diálogo con La Nación. La obra se presentó en el auditorio Belgrano y además de Cibrián, compartió elenco con Esmeralda Mitre.

Y pese a trabajar ininterrumpidamente hace más de 70 años, lleva mucho tiempo alejada de la televisión:" Creo que me robó horas de mi vida porque cuando hice los éxitos que hice, a Dios gracias, se ensayaba, se grababa y se volvía a ensayar lo del día siguiente. Pasé horas y horas en estudios de grabación mientras criaba a mis hijos". Su último papel fue una participación en Casi Ángeles, que permitió que la conocieran otras generaciones y en países como Israel.

Además del teatro, pasa tiempo con sus tres nietos: Victoria, Valentina, que estudian medicina, ciencia política, respectivamente, y Juan Pablo es productor teatral como el padre (Lito Grass). De hecho, Victoria vive con ella. "Cuando empezó a estudiar medicina dijo que estaba mucho mejor en casa, que en la suya no podía estudiar con sus hermanos. Claro, yo estaba de gira y paraba poco en casa y ahora ya nos acostumbramos", contó Marta.

Actualmente, la experimenta actriz ahora se encuentra ensayando la obra Madre hay una sola porque dos sería demasiado, en la que compartirá escena con Lorena Paola a partir del 4 de noviembre: "Le estamos metiendo a full a los ensayos, así después en mi viaje hacemos un parate, regreso para los ensayos finales y debutaremos con esta comedia que es desopilante y muy divertida", reveló.

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