CHAU "JODA"

El ajuste económico llegó al disfrute y al esparcimiento

Un relevamiento confirmó que cayeron las convocatorias en los espectáculos y la clientela en los restaurantes debido a que las personas atienden necesidades más urgentes y gastan menos en salidas.

Sin salida. Ese es el estado actual de las economías hogareñas, familiares o, incluso, particulares, cada vez más urgidas en necesidades y carentes de espacios de esparcimiento y disfrute. Una tendencia que se observa en el 76% de las personas que debieron resignar sus paseos y visitas a establecimientos nocturnos, gastronómicos y espectáculos.

El relevamiento, realizado por la encuestadora Ómnibus, corresponde a marzo pasado y marca un correlato con los registros del Indec, los cuales indican que los valores de los menúes habituales de los restaurantes experimentaron un aumento muy superior al de los alimentos. Por lo tanto, acudir a un recinto de estas características como a los bares se tornó un gasto innecesario, corriendo del camino la recreación necesaria luego de una semana laboral.

Sabrina Mateos, actriz que todos los fines de semana se presenta en el Paseo La Plaza con su stand up "¿Los hombres dónde están?", aseveró que "la gente no tiene plata". En su caso, reconoció a Crónica: "Ahora el público te pelea siempre el precio. Antes la gente salía, y mínimamente se tomaba un café. Hoy debe optar por alguno de los dos porque no tiene un mango".

La concurrencia en las salas resulta notoriamente regresiva, dado que el primer fin de semana del mes se advierte un 90% de las butacas ocupadas. A la presentación siguiente, entre un 80% y un 75%, un 50% en el tercer fin de semana y el último "es para llorar", según admitió Mateos. "Metés 70 personas y estás feliz. Antes te querías matar", agregó.

Una causa de la caída en la convocatoria la brindó Daniel De Vita, cuya obra "Teatro efímero" se estrenará el próximo 7 de junio en Arte Vivi, ubicado en San Martín y Lavalle. "Imaginate que un tipo se gasta $60.000 pesos en dos entradas, sumado a que come una pizza al salir, más el estacionamiento, se termina gastando 100.000 pesos", señaló.

La gente ajusta su bolsillo a necesidades urgentes y recurre menos a restaurantes y teatros (Archivo NA).
La gente ajusta su bolsillo a necesidades urgentes y recurre menos a restaurantes y teatros (Archivo NA).

Por su parte, Maximiliano comentó que “bajó mucho el consumo de comidas” en sus bares 7 Vidas y Casa Tónica, ubicados en Villa Luro: "Lo mismo con las cervezas, pero un poco menos", agregó. El joven percibió, además, una presencia en declive de la clientela en su restaurante Puchero y del consumo correspondiente. "La gente ya se resigna a pedir los vinos más baratos de la carta, platos compartidos, principalmente milanesa, y a lo sumo le agregan una entrada", confió.

En tanto, Jorge Dutra, dueños de los restaurantes El Imparcial y El Globo, ambos en el barrio de Monserrat, explicó: "Antes de reservar, el cliente quiere saber lo que gasta, por eso llaman y preguntan precios. Estamos en un 25% en la semana, y un 30% en los fines de semana por debajo del año pasado". Y lamentó: "El laburante no puede salir a comer afuera. El que todavía lo hace es aquel de clase media que tiene un buen pasar, alquila una propiedad, le quedaron ahorros, entonces se da ese gusto. El trabajador quedó fuera del consumo".

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