El guardapizza, mejor conocido como el “cosito de la pizza” es un objeto que se utiliza cuando se pide una pizza a domicilio. Por lo general, está hecho de plástico, cuenta con tres patas y hay de todos los colores

Este “cosito” se coloca en el centro de la pizza antes de cerrar la tapa de la caja de cartón para su reparto y su función consiste en impedir que el queso se pegue a la caja.

Pero, ¿cuál es la cara detrás de este increíble invento reconocido por todos los argentinos?, lo cierto es que Claudio Daniel Troglia es el nombre del hombre que creó que este maravilloso invento.

Troglia es un argentino que creó el guardapizza en 1974, sin embargo, el hombre que hoy es dueño de una pizzería en Belgrano, goza de una fama anónima. Nadie lo para por la calle para pedirle una foto ni un autógrafo, pero si lo reconocen sus antiguos clientes y viejos amigos.

 

En diálogo con TN, Claudio contó cómo surgió el nacimiento de este famoso producto: “El verdadero nombre es SEPI (separador de pizzas). Es un producto que inventé el 28 de febrero de 1974 para que la tapa de la caja no se apoye sobre la muzzarella. En esos años no existía el delivery, entonces ibas a buscar la pizza y la gente, por descuido o porque caminaba con la pizza, siempre terminaba aplastando la tapa”.

“Colocaban escarbadientes para separar una caja de otra. Pero pasaba que empezabas a comer la pizza y los encontrabas en la muzzarella. Era poco higiénico. Entonces le dije a mi viejo, mientras comíamos una pizza, que iba a inventar algo para que eso no pasara más”, recordó el hombre en diálogo con el medio mencionado.

Así fue como Troglia se encargó de buscar un especialista y diseñar él mismo un accesorio que tenía que tener dos características fundamentales: el primero era adaptarse al tamaño de las cajas y el segundo, no generar un sobrepeso a la hora del traslado de las pizzas.

En ese momento, Troglia sabía que se vendían alrededor de un millón de pizzas entre todo Buenos Aires. Así que fabricaban eso por mes y las vendían en bolsas de 1000.

Su matriz fue patentada el mismo día que lo inventó en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI). Los archivos certifican la validez de un registro que Troglia decidió no renovar en 1979. “A los cinco años tenías que renovarlo o pasaba a hacer de dominio público. No lo hice porque lo fabricaban por todos lados. Me robaron la idea”, contó.

 

Su éxito duró un año y medio, pero luego decidió abandonar el proyecto porque los fabricantes de las cajas también ofrecían los separadores de pizzas. “Estaba patentada, pero bueno. Tenía que hacerle juicio a 300 personas. Era imposible”, dijo.

No obstante, el hombre no abandonó su pasión por la gastronomía y hoy trabaja junto a su familia en un nuevo local ubicado en Vuelta de Obligado al 1800. Pero hay un detalle relacionado con el SEPI:Hoy me niego a usarlo. Un poco por la bronca que me genera y otro tanto porque no lo necesitamos”, reveló.

 

Ver comentarios