Escapadas de fin de semana largo: cinco lugares para pasear por Capital y el Conurbano sin que "sufra" el bolsillo
Crónica te acerca opciones para disfrutar durante este fin de semana largo de distintas actividades que se pueden realizar junto a la familia, amigos o en pareja. Propuestas para todos los gustos.
Ya sea para disfrutar un fin de semana largo, uno convencional o las propias vacaciones, existen una serie de variedades para pasar un buen rato en familia, pareja o de forma individual, y sobre todo con un ingrediente particular e importante en este momento: que son lugares gratuitos que ofrecen varios atractivos.
En la Capital Federal como en Gran Buenos Aires, hay varios puntos de interés para los locales o turistas que la visitan, y sin pagar demasiado se puede pasar un buen momento, en tanto, algunos de estos lugares son los siguientes:
Uno de los paseos más emblemáticos de la Ciudad y atractivos imperdibles para quienes lo visitan, ya que con sus conventillos típicos de chapa de distintos colores, es también un museo a cielo abierto de casi 150 metros de longitud. Su trazado sinuoso se debe a que sigue el cauce de un arroyo que fluyó por allí hasta principios del siglo XX, en tanto, la zona era conocida popularmente como "Puntin" (diminutivo de "puente" en dialecto genovés ).
Durante mucho tiempo formó parte del recorrido del ferrocarril a la localidad de Ensenada hasta que, en 1928, el ramal fue clausurado y la vía se convirtió en un callejón abandonado. Sin embargo, fue gracias a la iniciativa de varios vecinos que, en los años 50, se recuperó el terreno para convertirlo en un paseo peatonal y en una calle museo, en la que de a poco se fueron sumando obras de distintos artistas. Uno de los grandes impulsores de la puesta en valor de la zona fue el pintor Benito Quinquela Martín, quien ha sido un gran benefactor del barrio ya que en 1959, impulsó que se lo bautizara con el nombre del célebre tango “Caminito”, compuesto por Juan de Dios Filiberto y Gabino Coria Peñaloza.
Se convirtió en el mayor espacio verde de la Ciudad de Buenos Aires y uno de los paseos preferidos para caminar, andar en bicicleta, trotar, hacer senderismo o pasar el día en familia durante el fin de semana. Una propuesta inigualable para conocer la flora y fauna nativas en plena ciudad, además, hay bosques, pastizales, lagunas y bañados que forman parte de este espacio único, declarado en 2005 como sitio Ramsar por su importancia mundial como humedal.
La Reserva forma parte de la Ecoruta del Río de la Plata, un circuito de más de 100 km de extensión que conecta los espacios verdes y áreas protegidas del AMBA y alrededores. Entre ellos, se destacan la Reserva de la Biósfera Delta del Río Paraná, el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos y la Reserva Natural Municipal del Pilar. Como si le hiciera falta algún plus a la posibilidad de conocer las más de 2000 especies que pueden verse desde sus seis senderos (entre plantas, animales, hongos, insectos, tortugas, lagartos y coipos), la Reserva está rodeada de valor patrimonial. Ubicada a metros de Puerto Madero y muy cerca del casco histórico porteño, la circundan obras artísticas y arquitectónicas emblemáticas.
Cada fin de semana, el barrio se convierte en un gran escenario donde reviven las costumbres más típicas de la Argentina. Aquí se puede encontrar cantidad de puestos de artesanías, además de comida típica (empanadas, locro, carne al asador, pastelitos, tortas fritas, tamales, entre otros), y uno se puede sumar en forma libre y gratuita a talleres de telar, danzas folklóricas, guitarra, lengua quichua o sikus.
Son unos 700 puestos, bien variados, que están frente al antiguo Mercado Nacional de Hacienda y allí se puede descubrir desde finas piezas de platería hasta mates, ponchos, mantas, facones y objetos de cuero. En el escenario, se presentan espectáculos de canto y danza, que van rotando según la semana. Dentro de su programación, suele haber festivales en los que se realizan guitarreadas, danzas típicas, conciertos folclóricos y, en ocasiones especiales, espectáculos de destreza gauchesca y carreras de sortijas.
Es una porción del barrio de Belgrano con una identidad marcadamente oriental, que se definió así gracias a una oleada inmigratoria durante la década de 1980 en la que se establecieron muchas familias de inmigrantes asiáticos, principalmente de Taiwán. Estas familias chinas, japonesas y taiwanesas cambiaron rápidamente la fisonomía del barrio con la apertura de numerosos restaurantes de cocina asiática, locales a la calle e incluso uno de los primeros templos budistas de la ciudad, el Templo Chong Kuan, inaugurado en 1988, sobre la calle Montañeses.
Lo más recomendable para una visita al Barrio Chino es ingresar por el imponente arco de acceso, ubicado en Juramento y Arribeños. Así, vas a ver a ambos lados de la calle las tiendas y supermercados con productos típicos orientales, desde alimentos importados hasta objetos de decoración o locales de manga y anime.
Es un pequeño embarcadero a orillas del Río Luján en la localidad de Tigre, junto al cual se ubica el mercado de frutos. Deben sus nombres a que hasta mediados del siglo XX desembarcaba allí la producción frutal del Delta del Paraná, que luego era comercializada en la ciudad de Buenos Aires.
Si bien la producción frutal del Delta decayó hace tiempo, actualmente los únicos productos de las islas que se comercializan en este mercado son las artesanías de mimbre y junco, muebles de pino y algarrobo, miel de abeja y las embarcaciones que salen a la isla a vender mercadería. El mercado ofrece, además, una gran variedad de artesanías y productos alimenticios aunque todavía existe un comercio de alimentos llevado a cabo por lanchas almacén. Por otra parte, existe la posibilidad de realizar diversos paseos por lancha para conocer alguna islas del Delta.

