El hermano mayor del ex futbolista Javier Mascherano participó del ciclo Seres Libres que conduce Gastón Paul en Crónica HD y contó detalles sobre su consumo problemático de cocaína. “Cuando él empezó a ser famoso no me gustó”, reveló Sebastián Mascherano sobre el momento en el que el actual técnico del Seleccionado Sub-20 iba llegando a lo más alto del fútbol.

Desbarranqué y empecé a pique desde el año 2007 al 2012”, explicó ante el conductor respecto a su peor momento personal por la adicción. “Los 18 años de cocaína me endurecieron el corazón. Fue mi gran amor hasta los 35 años”, precisó con crudeza.

Con mucha claridad, el hombre, de 45 años, mencionó: "Terminé consumiendo 10 gramos por día. La necesitaba para todo". “Cuando empecé a consumir, mi hermano tenía 9 años”, repasó tras mencionar que tomó cocaína por primera vez a los 18, durante su viaje de egresados a Bariloche.

Y respecto a la que considera como “peor etapa” de su vida, el hermano del entrenador del Sub-20 de la Selección Argentina detalló: “Tenía mi hijo de casi 4 años, venía de divorciarme, con un potencial de consumo y de creermela. De que Javier ya empezaba a ser Mascherano”.

Eso me hacía ruido y yo me comía el mundo”, confesó ante el conductor y lo remarcó con el recuerdo de una escena histórica del fútbol argentino que lo marcó para siempre: “Imaginate cuando en 2010, Diego Maradona dijo ‘Mascherano y diez más’”. 

En un punto me causó dolor, porque como yo venía de vender viajes a Bariloche, tenía la confitería más conocida de la localidad y el bar más popular”, explicó y diferenció cómo era la situación antes: “Yo era Sebastían Mascherano, mi hermano jugaba en Renato Cesarini”.

“Hoy puedo ver la realidad de que el famoso es él”

“Cuando él empezó a ser famoso no me gustó”, agregó sobre el momento en el que el juvenil de River lograba avanzar en su carrera de futbolista. “Entonces uno se potencia para que lo nombren”, agregó Sebastián y reiteró que aquellos “fueron los peores momentos”. 

De pensar de no tener más ganas de vivir”, apuntó y mencionó que también padecía problemas con el juego sumado a la adicción a la cocaína. “El combo”, según definió. 
Sin embargo, tras una recuperación de varios años, Sebastián asegura: “Hoy puedo ver la realidad de que el famoso es él”.

Por otra parte, relató que su pareja también sufría adicción a las drogas y lamentó: “La arrastré a la enfermedad”. Luego relató una situación dramática ante el conductor de CrónicaHD: “Me encerré siete días en el departamento a matarme”

Yo despertando después de tres días y ver a mi hijo llorando fue el comienzo para saber que necesitaba ayuda”, completó la escena que marcó un antes y un después en su vida. En 2012, repasó Sebastián, decidió internarse 18 meses para rehabilitarse. 

Ante la consulta de cómo atravesó todo ese proceso el histórico capitán de la Selección, Sebastián aclaró: “Él estaba en su mundo”. En la misma línea, remarcó que era difícil recibir ayuda porque en la familia “tampoco se hablaba del tema”. 

Todo el mundo lo sabe y vos sos el último en enterarte”, describió y señaló la conducta de las personas que sufren la problemática: “Te hablan cuando vos consumís y es peor. Yo no tenía culpa al otro día. Me daba más fuerza para arrancar”, recordó.

“Donde hay un jugador profesional y de élite, como Javier, también hay un enfermo”

Es psicológica la enfermedad. Tenemos que enseñarles a los jóvenes de que pueden hablarlo así, con naturalidad”, marcó Sebastián y antes de aclarar: “Tenemos que ser claros con los mensajes”.

Por otra parte, Mascherano señaló que “cuesta mucho salir del anonimato” a las personas que padecen adicciones y contó: “Me perdoné, hice mucho daño y perdoné a los que me hicieron daño”.

Tenemos que mantener a los pibes con la mente ocupada, manos ocupadas, pies ocupados y menos tiempo de estar en la esquina. Y construir y sostener los valores que te da el deporte”, reflexionó.

Del mismo modo, Sebastián concluyó: “Y donde hay un jugador profesional y de élite, como Javier, también hay un enfermo. Hay que dejar de ver a la droga como una palabra y hay que empezar a enfocarla como una enfermedad”.

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