Inteligencia y colores: qué dice la ciencia sobre los tonos favoritos de las mentes brillantes
Una investigación científica analizó la psicologìa del color entre cientos de personas y logró identificar las tonalidades que se asocian con la inteligencia.
Una investigación realizada por la Universidad de Hanyang en Corea del Sur profundiza sobre la relación entre la preferencia por ciertos colores y el nivel de coeficiente intelectual de las personas. El estudio, publicado por el medio francés TF1 Info, se centró en identificar si existen patrones de preferencia cromática en individuos con un coeficiente intelectual superior a 130.
El informe, elaborado por las investigadoras Juliette Jue y Jung Hee Ha, indica que las personas con mayores puntajes en pruebas cognitivas tienden a inclinarse por tonalidades discretas, suaves y matizadas. Esta inclinación no sería una cuestión estética, sino una manifestación de su forma de procesar la realidad y su entorno.
Entre las tonalidades que más se repitieron en las elecciones de este grupo se encuentran el beige, el arena, el verde ahumado y, de manera particular, el azul grisáceo. Las autoras del estudio explicaron que los tonos sutiles favorecen la calma y la concentración, mientras que los colores vibrantes tienden a activar los sentidos.
Los resultados señalan que las personas con un alto coeficiente intelectual prefieren entornos visuales que no resulten saturados, ya que la serenidad visual contribuye a la concentración y al pensamiento analítico. Esta preferencia se alinea con la búsqueda de un equilibrio que acompañe su actividad mental sin distracciones.
El azul grisáceo emergió como uno de los hallazgos más notables del estudio. Este color, que combina la tranquilidad del azul con la neutralidad del gris, se asoció con la introspección, la estabilidad emocional y la profundidad de pensamiento. La investigación sugiere que este matiz es valorado por individuos con una orientación lógica y reflexiva.
Desde la perspectiva de la psicología del color, esta tonalidad funciona como una herramienta que favorece el estudio y la meditación al reducir la sobreestimulación visual. Esto permite que la mente se enfoque de manera más profunda en tareas complejas.
El estudio de Hanyang también diferenció los perfiles de quienes prefieren colores vibrantes. Las personas con personalidades más extrovertidas y abiertas optaron por tonalidades intensas y llamativas, como el rojo escarlata, el fucsia o el amarillo vibrante. Este grupo, en contraste, busca una estimulación sensorial más inmediata y experiencias dinámicas.
Las investigadoras enfatizaron que esta diferencia en la elección de colores no se relaciona con la capacidad intelectual, sino con distintos enfoques para interactuar con la realidad. Los colores neutros se asocian con la introspección y el pensamiento, mientras que los tonos intensos se vinculan con la emoción y la expresividad.
La psicología del colorLa psicología del color es un campo de estudio que examina cómo las tonalidades influyen en las emociones, conductas y estados mentales. Si bien existen variaciones culturales, se han identificado patrones generales. Las personas más sensibles a su entorno suelen seleccionar colores que apoyen su productividad y estabilidad emocional, una observación que se alinea con los resultados de la investigación coreana.
La ciencia demostró que los colores pueden afectar la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el estado de ánimo. El rojo, por ejemplo, puede incrementar el nivel de alerta, mientras que el azul tiende a reducir la tensión. En este contexto, el azul grisáceo es un color que ayuda a regular la actividad mental, manteniendo un ritmo constante sin picos de agitación.
La investigación de Hanyang sugiere que la elección de un color no es solo una decisión estética, sino también una elección funcional. Para quienes requieren largos periodos de concentración, un entorno con una paleta cromática suave puede ser una herramienta para optimizar el rendimiento cognitivo.
La relación entre las preferencias cromáticas y la personalidad es compleja, y aunque el estudio identifica patrones, cabe destacar además que la elección de un color está sujeta a factores culturales, emocionales y personales.

