José Luis Cabezas: a 29 años del crimen que cambió la política argentina
El asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas expuso al empresario Alfredo Yabrán y a la corrupción de la Policía Bonaerense, y provocó un sacudón en las más altas esferas de la política nacional.
El cuerpo calcinado del reportero gráfico José Luis Cabezas fue encontrado en la mañana del 25 de enero de 1997 (hace hoy 29 años) en una cava cerca de Pinamar, balneario a donde había ido a cubrir la temporada para la revista Noticias. Le habían pegado dos tiros en la nuca y luego prendieron fuego su cadáver.
El asesinato causó conmoción en la sociedad por la saña de sus autores, pero al ir pasando las semanas el caso se volvió un huracán que desbordó las páginas policiales y provocó un tembladeral político. En la Argentina de fin de siglo, ya nada volvería a ser lo que fue.
Después de un par de pistas falsas, sembradas para confundir, quedó en claro que la custodia de Alfredo Yabrán, amparada por efectivos de la Policía Bonaerense (incluyendo el comisario local, Alberto Gómez, que liberó la zona), se extralimitó en la tarea de ahuyentar al fotógrafo, que había "escrachado" al influyente empresario telepostal en la tapa de la revista Noticias. Era la primera vez que su imagen se hacía pública, lo que suponía un revés en su estrategia de operar desde los pliegues más oscuros del poder. Más tarde diría que sacarle una foto era para él como "pegarme un tiro en la frente".
"Me tiraron un cadáver", dijo el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, que en verano solía pasar muy cerca de esa cava para ir a pescar. Al descubrir la participación policial en el crimen (zona liberada, la participación del oficial Gustavo Prellezo y la colaboración de la banda de delincuentes de Los Horneros), debió encarar una drástica depuración en la Bonaerense. Su investigación lo distanció del presidente Carlos Menem, sobre todo al conocerse, a través de cruces de llamadas, los reiterados contactos entre Yabrán y figuras de primera línea del gobierno nacional.
La presión social se volvió irresistible. "Cabezas, ¡presente!", fue el grito de los reporteros gráficos en cada evento público. Cercado por la Justicia, que lo consideró autor intelectual del crimen, Yabrán se pegó un tiro en un campo de Entre Ríos, cuando la Policía llegó a detenerlo.
Menem se desentendió del asunto, se distanció de Duhalde y este perdió la elección presidencial de 1999 con Fernando De la Rúa. Gómez, Prellezo, Gregorio Ríos (jefe de la custodia del empresario) y Los Horneros fueron a prisión. La Bonaerense fue reestructurada. Hoy, 29 años después, el recuerdo de Cabezas sigue inspirando al periodismo que investiga la corrupción en el poder.

