La periodista Bárbara García (55 años) es una testigo clave en el juicio de lesa humanidad que se lleva adelante en el marco de la causa conocida como "La masacre a la imprenta San Andrés", en donde se acusa a un grupo de militares del Regimiento de Infantería Mecanizada N.º 6 de Mercedes de realizar un operativo para llevar adelante la desaparición de militantes del ERP/PRT y de la Juventud Guevarista y el Partido Socialista de los Trabajadores.

Entre las víctimas de este operativo, se encontraba Rocío Ángela Martínez Borbolla, madre de Bárbara, y su hermano, Camilo García (de 50 años, también periodista), quien también forma parte como testigo del juicio.

Bárbara logró reconocer en 2017, luego de ser citada por el Juez Daniel Rafecas, al represor y ex carapintada Martín Sánchez Zinny como partícipe del secuestro de su madre la noche en que irrumpieron en su casa para llevársela, pero él la acusó de falso testimonio, lo que obligó a la mujer a pasar al programa de testigos protegidos, ya que temía por alguna represalia contra ella.

Bárbara y Camilo García junto a la imagen de su madre.

En diálogo con cronica.com.ar, la mujer recordó la noche del horror, como una decisión de su hermano terminaría salvando la vida de los dos, el juicio en el que se juzga a los responsables de la desaparición de su madre en Comodoro Py y sus deseos de cara a un nuevo 24 de marzo, a 46 años del último golpe de Estado en la República Argentina.

El secuestro y desaparición forzada de Martínez Borbolla

La noche del 13 de junio de 1976, Martínez Borbolla fue secuestrada por un comando militar que irrumpió en su casa, en un barrio de casas de obreros de la localidad bonaerense de Haedo, mientras se encontraba en el lugar con Bárbara y Camilo, que en aquel momento tenían solo 9 y 4 años respectivamente.

"El día que vinieron e hicieron desaparecer a mi madre sabía que algo podía pasar. Esa noche, cuando empiezan a tirar la puerta abajo prácticamente, al grito de ´ejército militar´, mi reacción fue salir de la cama y me dirigí a Camilo. Él se quedaba quietecito, se hacía el dormido y ni se movía, cuando mi intención era que los dos saliéramos por la ventana", relató la mujer.

Bárbara de niña junto a su madre.

A 46 años de ese hecho, Bárbara considera que lo que hizo su hermano, quien no se movía porque estaba paralizado por la situación, les permitió "seguir con vida esa noche", ya que "los militares habían rodeado toda la manzana y por cualquier movimiento o intento de escape podían disparar".

"A mí me dieron un culatazo en la cabeza y escuchaba como hablaban entre ellos. Jugaban con nuestra vida, a ver que iban a hacer, si nos mataban o no. Yo preguntaba por mi mamá, de quien podía sentir los gritos, y ellos me contestaron, ´a tu mamá no la vas a ver nunca más´", cuenta Bárbara.

La noche transcurrió y Camilo, ante la pregunta de uno de los militares presentes en el operativo, quién se preguntó si "los mataban o no", le ofreció que él y su hermana se taparían con una sabana, algo que terminaron por hacer, mientras les daban vuelta la casa.

"Fue horrible, ver qué hacían con nosotros. Nos encerraron en el cuarto, se había asomado en la cocina para ver y su escoba hizo ruido. Fue en ese momento que decidieron dejarnos con él, al enterarse de que teníamos un tío que vivía cerca de donde estábamos, hermano de nuestro padre. Fue una noche imposible de olvidar", enfatizó.

Rocío Martínez Borbolla tenía 31 años cuando fue secuestrada y desaparecida por los militares.

Martínez Borbolla era maestra y en su casa se editaba la revista “El Combatiente”. Bárbara la recuerda como "una mujer muy linda, que generaba piropos en la calle", y una persona "que luchaba por sus ideales", y fue delegada del gremio de docentes CTERA en la zona oeste.

"Fue una referente importante en la lucha de los docentes. Maestra en lugares vulnerables. Era muy cariñosa, pero muy estricta. En mi casa era todo austero, ella decía que se comía lo que el pueblo podía comer. Tenían ideales y por esos ideales dieron su vida”, resalta Bárbara.

El juicio y la lucha por justicia

Por el testimonio de un conscripto que realizó en 1976 el Servicio Militar Obligatorio en el Regimiento de Infantería de Mercedes, se pudo llegar a abrir en 2012 una investigación contra los militares que formaron parte de esos operativos, contra militantes del ERP/PRT y de la Juventud Guevarista y el Partido Socialista de los Trabajadores.

En el marco de esa causa fue que en 2018 Rafecas llamó a Bárbara García para hacer un reconocimiento sobre alrededor de 500 fotos, entre las que, según cuenta la mujer, había "fotos con trampa, que estaban repetidas".

Bárbara y Camilo García durante su infancia.

"Me planto en tres fotos y cuando la secretaria del juzgado pasa a decir de quien correspondían esas fotos eran correspondientes a Sánchez Zinny. No había error alguno. Lo reconocí en tres fotos", destacó.

La respuesta de Sánchez Zinny fue acusar a Bárbara García de falso testimonio, tema por el cual su defensa llegó hasta la Corte Suprema, luego de ser rechazado su alegato en todas las instancias anteriores.

Por este motivo, Bárbara se encuentra como testigo protegido y debe avisar hacia donde va, que ropa usa y lo que hace durante el día, frente al potencial peligro de que algo malo le pueda suceder.

"Te agarra mucha impotencia, es muy importante saber la verdad y no la estamos teniendo. Duele muchísimo. Esto todavía sigue, se vienen testigos relevantes. Va a declarar un soldado que confirmó la presencia de Sánchez Zinny en los operativos y se encuentra fuera del país", adelantó la mujer.

Los hermanos García son testigos en el juicio contra los represores que llevaron a cabo el operativo del que fue víctima su madre.

En este Sánchez Zinny se encuentra en prisión domiciliaria, condición que le fue concedida al reclamar que tenía que cuidar a su hijo con autismo, en una causa en la que también se encuentran entre los acusados los militares Gustavo González Gass, Luis Brun, Horacio Linari, Emilio Morello y Osmar Andrade (único que realiza la prisión efectiva en la cárcel).

Por su parte, Bárbara se quejó de que el juicio oral que se lleva adelante en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N.º 2 de la Capital Federal no es público, ya que no se pueden ver las declaraciones de los testigos.

"Memoria, Verdad y Justicia": su deseo para este 24 de marzo

“Cuando no tenés a donde llevar una flor, cuando no tenés un lugar que se identifique con la muerte. Es muy difícil vivir con la figura de un desaparecido, un cuerpo que enterrar y es difícil poder hacer el duelo. Entonces cada 24 de marzo nos permite tener esas 30 mil almas vivas", resaltó Bárbara.

En ese sentido, manifestó que este "no es un día de festejo, es un día muy triste, de dolor y reflexión. Pidiendo memoria, verdad y justicia".

Por M.C.

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