La Iglesia alerta por la demanda social
Desde el Arzobispado de la Ciudad de Buenos Aires advierten que reciben cada vez más pedidos de alojamiento temporario, comida y ayuda económica.
Más allá de que el presidente Javier Milei insiste con que ha logrado que millones de personas hayan dejado de ser pobres y las últimas estadísticas oficiales, la Iglesia advierte que no hay una mejora en el panorama social. Voceros del Arzobispado de la Ciudad de Buenos Aires dicen que reciben cada vez más pedidos de alojamiento temporario, comida y ayuda económica.
Fuentes de la Iglesia que reprodujo Infobae cuentan que los datos oficiales no se ven reflejados en el territorio e insisten en que la pobreza se trata de un fenómeno multidimensional, que no sólo se vincula con los ingresos. Puntualmente en CABA, el Arzobispado de Buenos Aires observa una mayor cantidad de gente en situación de calle y, por ende, una saturación de los Centros de Inclusión Social (CIS). La demanda es creciente también en sus hogares, ya sin capacidad, y comedores. En la entidad precisaron que el último lunes en el Santuario San Cayetano repartieron 1.000 raciones de comida, cifra que se asemeja a los peores momentos de la pandemia. "No baja el número de personas que se acercan a comer", aseguran y ponen foco en los jubilados.
Al mismo tiempo, en la Iglesia advierten un aumento en el flujo de trabajadores que les ofrecen a las parroquias "changas" informales. Identifican distintos sectores afectados por la pérdida de empleo.
En este marco, también las parroquias intentan apoyar a las familias mediante alquileres sociales, dado que no reúnen condiciones como depósito y garantía. Por otra parte, un sacerdote expresa que él está en barrios (Boedo y Parque Chacabuco) donde hay gran presencia de adultos mayores y que su realidad "es muy brava". "Hay una mejora en la macroeconomía pero no llega a la vida de la gente", dicen en el arzobispado.
Un panorama similar registra la Iglesia en el interior del país, donde aumentan el desempleo y la inestabilidad laboral. Esto se ve agravado porque "han desaparecido en muchos lugares las changas. La economía popular e informal no se mueve. Se ven muchas dificultades para llegar a fin de mes". "Está muy difícil hasta construir una casilla en una villa", subrayan. Y coinciden en el aumento de personas que recurren a los comedores de la Iglesia, principalmente jubilados. Detallan que hace poco la región del NEA tuvo grandes inconvenientes con el acceso a medicamentos.
En general, en la institución eclesiástica constatan recortes en el respaldo económico brindado por el Estado, tanto nacional como provincial y municipal. Igualmente, señalan que tienen diálogo permanente con los gobiernos y trabajan con diferentes programas.

