La nueva vida de Flavia Miller: de estar en el centro de la polémica por el "cenicerazo" de Susana Giménez a alejarse de los medios y trabajar en una peluquería
Fue una de las figuras más importantes de la década del 90, pero el público no perdonó lo que le hizo a la "Diva de los Teléfonos". Todos los detalles de su presente, en la nota.
Flavia Miller ocupó un lugar en el mundo de la farándula muy destacado porque supo ser una de las vedettes más relevantes en el teatro de revista y era una de las referentes más conocidas de la playa nudista en Mar del Plata junto con Moria Casan. Su carrera estaba destina a triunfar, pero un escándalo mediático la llevo a lugares que nunca imagino. Para mediados de los 90, un video delató que la cantante y bailarina mantuvo una fogosa relación con Huberto Roviralta, quien era el marido de Susana Giménez. Tras el tremendo hecho, el trabajo de la rubia se fue apagando hasta que desapareció por completo de los medios y volvió a su antigua vida.
Nació en Buenos Aires el 19 de diciembre de 1972 bajo el nombre de Alejandra Olga Suárez. Desde que era muy chica tuvo una gran afinidad por lo artístico y su sueño era llegar a ser una gran figura del espectáculo, por este motivo se preparó como una mujer completa que además de poseer una gran carisma, bailaba, cantaba y actuaba. Con solo 20 años inicio su carrera profesional haciendo de extra en telenovelas del canal ATC y poco a poco fue construyendo su camino laboral, pero su estrellato llego para 1997.
En 1997 tuvo su primera oportunidad en el cine con "Susy, Humberto y Gladiolo" y sin esperarlo, se le abrieron las puertas del mundo artístico. Su belleza y carisma hicieron que ese año sea elegida por Moria Casan para ser la figura de la Playa Franka, que fue el primer balneario en Argentina en convertirse en nudista. Allí participó del famoso "rito" de corte de corpiño que la convirtió en una de las mujeres más codiciadas de la farándula. Luego de finalizar la temporada de verano, actuó en la conocida ficción de Canal 13, "Rompeportones" y obtuvo su primer protagónico teatral en "Las señoritas de la cama redonda", bajo la dirección de Hugo Sofovich y donde compartió elenco con Tristán, Emilio Disi, entre otros.
Para 1998 parecía que Miller estaba en la cima de la fama, pero un inesperado suceso saltó a la luz. Los últimos días de ese año, se filtró en los programas de chimentos un video en donde se veía a la vedette manteniendo una relación con Huberto Roviralta, quien era el esposo de Susana Giménez desde 1988. El impensado hecho sacudió a todo el mundo artístico y puso en el ojo de la tormenta a la Diva de los Teléfonos porque, mientras los medios esperaban que la pareja salga de su residencia, le tiro a la cara un cenicero que le causó al ex polista un corte considerado. Luego del divorcio del matrimonio, las cosas parecían estar más calmas, pero fue en ese momento cuando el trabajo de la actriz comenzó a faltar.
Después del escándalo continuo trabajando en el mundo artístico y actuó en de distintas obras teatrales. En ese entonces también protagonizo películas condicionadas, fue tapa de muchas revistas para adultos e incursionó en la musica cuando grabo su primer CD llamado "Soy tuya". La llegada de la década del 2000, trajo nuevos cambios cuando conoció a Charly, un taxista que le demostró que el amor realmente existía. El casamiento de la pareja fue televisado y quedó en la historia debido a que murió el padrino de boda por un paro cardiorrespiratorio mientras hacían el brindis. El tremendo hecho, quedo grabado por los móviles que estaban haciendo la cobertura de la fiesta de Miller.
Poco a poco el trabajo dejó de llover y su perfil bajo considerablemente, por este motivo y ante las necesidades económicas, inició a trabajar en una perfumería de Capital Federal. Para evitar que la reconocieran en la calle y en su nuevo oficio, la ex vedette hizo un rotundo cambio de look, se oscureció el pelo y se achicó el busto. Según relató en distintas entrevistas, todo su esfuerzo para que desapareciera la actriz fue en vano porque la gente la descifraban. Luego de unos años, consiguió otro empleo en una peluquería de Recoleta donde es recepcionista, secretaria y cajera. Pese a no tener fama, la ex vedette es feliz con su marido y sus perros, que son como sus hijos.

