A Gonzalo Ocaña le llegan mensajes de personas que sufren de obesidad todos los días a través de sus redes sociales. El exparticipante de Cuestión de Peso se convirtió en un símbolo de lucha contra la enfermedad, cuando en 2010 llegó a instancias finales del certamen tras bajar 50 kilos. Hoy divide su tiempo entre la música, su pasión, y el trabajo en ventas que sustenta el camino hacia ese sueño.

Esta increpible historia, revelada en exclusiva para cronica.com.ar, es un ejemplo y sirve de motivación para aquellas personas que pasan una situación como la que vivió Gonzalo. 

La suya fue una de las transformaciones más impresionantes del reality, tanto a nivel físico como en su vida personal. En 2010 mandó su foto a la producción del programa sin nada que perder y mucho por ganar. La apuesta tuvo un final feliz.

“Me anoté porque sufría de obesidad, tenía 20 años. Estaba cansado del bullying, yo veía el programa y veía que la gente podía bajar de peso. Y dije bueno, si ellos pueden, yo también puedo”, reveló Ocaña.

 

En ese momento estaba de moda el reggaetón y él era fanático, tanto que llegó a adoptar el estilo para vestirse de los íconos del ritmo latino. “Me acuerdo que mi mamá me dijo ponete una camisa para la foto. Le dije mirá, yo canto reggaeton, voy a mandar una foto tal cual soy. Por suerte me llamaron”, recordó 12 años más tarde.

El peso había sido un problema para Gonzalo desde la adolescencia pero esa era la primera vez que buscaba ayuda. Por esto aseguró: “En el casting me mostré como era yo. Era una persona muy callada, tenía cara de traste. Odiaba la vida, sentía que no vivía, que la gente me marginaba mucho.

Antes de entrar al reality conducido por Claribel Medina, Gonzalo pesaba 154 kilos. Al finalizar el certamen, siete meses después, se había quitado 50 kilos de encima. “A partir de que entré a Cuestión de Peso empecé a vivir. Me enseñaron a cómo comer, a darme mis gustos. Antes por ahí comía algo de más y me quería matar. No hay que volverse loco ante un plato de comida. Hoy en día también lo hago y no me agarro la cabeza por eso”, aclaró orgulloso el ex participante del citado ciclo televisivo.

Sobre su paso por el programa destaca que allí aprendió a ordenar su alimentación pero que fue el cambio interno lo que marcó un antes y un después en su vida y en cómo afronta su enfermedad. “Me cambió la vida porque pude volver a quererme, yo me miraba al espejo y no me gustaba verme. Gracias al programa pude cambiar esas actitudes y mirar para adelante”, afirmó.

Sin embargo, dejar la comodidad y seguridad del certamen no fue fácil, había sido su sostén emocional, psicológico y físico durante meses. “Estaba contento porque había llegado mi alta pero también me había acostumbrado a estar ahí. Había pasado 6 u 7 meses conviviendo con participantes, con los médicos y de repente no lo tuve más. Más allá de que podía seguir yendo a la clínica no era lo mismo”, señaló.

En la calle la gente lo reconocía y muchas personas que sufrían la misma enfermedad le expresaban su apoyo. Además, comentó: “Era lindo porque siempre que iba a la clínica los pacientes me decían qué bueno verte, qué bueno que podés, yo también puedo. Cuando me fui extrañé eso.

“Sentí felicidad porque llegué a mi alta y porque pude lograrlo. Fue una de las pocas cosas que logré en mi vida. Me lo propuse y lo hice”, reconoció Gonzalo a cronica.com.ar.

Su relación con la música

Ocaña siempre disfrutó de la música y el canto. “Si bien me gustaba cantar, no era profesional, lo hacía porque me gustaba. En ese momento me tomaba la música como un hobby”, pero al mostrar lo que podía hacer en el show, comenzó a sumar experiencia en el ámbito musical.

De esta manera, Ocaña confesó: “Con el programa la gente me conocía, se me hizo un poco más fácil hacer música, generé contactos. Pero después hubo una época en que me fui a Estados Unidos, dejé mis sueños por priorizar los de otra persona, quien era mi pareja en ese momento”.

Cuando volvió a la Argentina, en el 2016, decidió apostar a la música, una vez más. “Me tomé las cosas en serio y volví a grabar música. Ahora terminé mi disco, tiene 7 canciones. Es algo que hago a pulmón, me pago yo los videos, las producciones, escribo las letras”, contó.

Gonzalo trabaja en ventas pero invierte una buena parte de su salario en cumplir sus metas. “Tengo el sueño de todo artista, que la gente me conozca por la música, no tanto por el programa. Pero bueno la gente me identifica por Cuestión de Peso, no por la música. Trato de romper esa barrera y no simplemente ser una persona que estuvo en un programa y bajó de peso, se sinceró.

Un ejemplo para muchos

"Me escribe muchísima gente. A veces me asombro de la cantidad de mensajes que me llegan todos los días", confiesa Gonzalo, quien se convirtió en un símbolo de la lucha contra la enfermedad. "La gente que sufre de obesidad sabe que es un camino difícil, de sufrimiento, de palo tras palo. Por ahí bajás un poco de peso, estás motivado pero pasan un par de días y te volvés a desmotivar", agregó.

"Es una enfermedad para toda la vida, lamentablemente. Requiere mucho de la cabeza, de las emociones. Podés llegar a sufrir depresión, yo en su momento lo viví. Las personas obesas siempre sufren de depresión, ningún gordo te va a decir que está feliz, que está contento. Siempre trata de hacer chistes para no sentirse tan mal pero la realidad es que llegás a tu casa, te encerrás en la habitación y obviamente vas a llorar o te vas a poner triste por cualquier cosa", aseguró y aclaró: "Hablo desde mi experiencia".

"Cuando bajás de peso te sentís más seguro, te sentís más lindo. Es un camino diario, si uno tiene ganas, está muy motivado y tiene a su alrededor gente que lo ayuda, puede lograrlo", afirmó.

Sin embargo, aclaró que lo más difícil no es bajar sino es mantenerlo. "Siempre le digo eso a la gente, vos podés bajar de peso dejando el pan, las gaseosas, haciendo ejercicio físico, todos podemos bajar 5, 10, 20 kilos. El tema es mantenerlo. Levantarse todos los días es ponerte una motivación diaria", concluyó.

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