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Mal hábito oculto: el secreto de un peluquero estrella para evitar dañar el pelo luego de bañarse

Es un gesto automático, tan cotidiano como inevitable. Terminás de ducharte, agarrás una toalla, secás tu cabello y sin pensarlo, hacés esto que parece inofensivo, pero que podría estar dejando secuelas invisibles en tu pelo.

Según expertos en cuidado capilar, este hábito tan común (que muchos repiten a diario sin cuestionarlo) es una de las principales causas de quiebre, caída y debilidad capilar. Y lo peor es que el daño no se nota al instante: se acumula con el tiempo y, cuando lo descubrís, ya es tarde.

 

El peluquero y cirujano capilar Mehmet Erdogan advirtió que cepillar el cabello inmediatamente después de ducharse, cuando aún está mojado, puede debilitar severamente la fibra capilar. En esta etapa, el pelo está más vulnerable: el agua lo hace más elástico y frágil, y someterlo a tirones o fricción lo deja expuesto a la rotura.

Cuando el cabello está mojado, las hebras se hinchan, se estiran y se deforman. Esto genera un efecto acumulativo que debilita las raíces y provoca caída progresiva”, explicó Erdogan, cofundador de la clínica Smile Hair de Estambul.

¿Por qué este hábito es perjudicial?

Cepillar el cabello mientras está mojado puede parecer inofensivo, pero en realidad es una de las prácticas más dañinas para la salud capilar. Cuando el pelo está húmedo, las hebras se hinchan, lo que genera tensión en la cutícula y en el tallo del cabello. Esta fragilidad estructural hace que sea mucho más susceptible a romperse.

 

La importancia de elegir bien los productos a la hora del cuidado del cabello.
La importancia de elegir bien los productos a la hora del cuidado del cabello. 

Además, durante el cepillado, las fibras capilares se estiran, y una vez que el cabello se seca, no siempre logran volver a su estado natural, quedando así debilitadas de forma permanente. Este proceso, repetido a lo largo del tiempo, tiene un efecto acumulativo que no solo genera puntas abiertas o quiebre, sino que también puede provocar una caída excesiva del cabello.

Este tipo de daño suele agravarse aún más si se combina con otros factores como el estrés, el uso frecuente de herramientas térmicas o tratamientos químicos agresivos, generando un deterioro progresivo que muchas veces pasa desapercibido hasta que los efectos se vuelven evidentes.

Consejos para cuidar tu cabello después de la ducha

Para evitar daños en el cabello tras el lavado, es fundamental adoptar ciertos cuidados que muchas veces pasamos por alto. En primer lugar, no lo cepilles apenas salís de la ducha. Lo ideal es esperar a que esté casi seco, dejando que el pelo pierda la mayor parte del agua de forma natural o secándolo suavemente con una toalla, sin frotar ni apretar con fuerza.

Cuando llegue el momento de desenredarlo, lo mejor es usar peines de púas anchas o peines especiales para cabello húmedo. Esto ayuda a reducir la fricción y evita aplicar demasiada tensión sobre las fibras capilares, lo que disminuye el riesgo de rotura.

 

El secado también requiere atención: se recomienda hacerlo con pequeños golpecitos y evitar envolver el cabello en un “turbante”, ya que ese gesto habitual favorece el frizz y puede dañar la estructura del pelo. En este sentido, conviene reemplazar las toallas comunes por toallas de microfibra o incluso una remera de algodón limpia, ya que estos materiales generan menos fricción y son más gentiles con la fibra capilar.

También la hidratación es clave. Incorporar acondicionadores sin enjuague, mascarillas nutritivas o productos con ingredientes como aceite de argán, manteca de karité o proteínas fortalecerá tu cabello desde la raíz y lo ayudará a mantenerse sano, brillante y resistente al daño diario.
 

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