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Ni Gouin ni Areco: el pueblito "escondido" cerca de CABA para descansar del ruido y disfrutar de buenas peñas

Este pequeño pueblo, poco conocido pero lleno de tradición, se convierte en punto de encuentro los fines de semana gracias a sus peñas, donde la música, la comida y el folklore crean un ambiente único ideal para una escapada familiar. 

Las escapadas de fin de semana o de los feriados son una gran oportunidad para desconectar de la rutina y cambiar de aire y aunque algunos eligen siempre los mismos destinos por comodidad, siempre están los que prefieren aventurarse y descubrir rincones menos conocidos que pueden sorprender. Para estos últimos, existe un pueblito escondido cerca de CABA que no suele aparecer en las guías, pero que ofrece una experiencia distinta, con descanso asegurado y varias peñas para disfrutar de buena música. 

Se trata de un rincón perdido en el tiempo donde el folklore, la comida criolla y los paisajes rurales se combinan para crear una experiencia única, ideal para vivirla en familia o con amigos. Lejos del turismo masivo, este pueblo rural conserva su esencia y se llena de vida los fines de semana con festejos que reúnen a vecinos y visitantes alrededor de rituales que parecen sacados de películas de campamentos. 

Escapada: ¿Cuál es el pueblito lleno de cultura, gastronomía y tranquilidad para visitar en cualquier momento del año?
Escapada: ¿Cuál es el pueblito lleno de cultura, gastronomía y tranquilidad para visitar en cualquier momento del año? 
Escapada: ¿Cuál es el pueblito lleno de cultura, gastronomía y tranquilidad para visitar en cualquier momento del año? 

Achupallas, también conocido como Villa Grisolía, es un pequeño pueblo del partido de Alberti, en el norte de la provincia de Buenos Aires, ubicado a orillas del río Salado, a 190 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, más específicamente pasando la localidad de Chivilcoy. Este es de esos rincones que parecen no avanzar en el tiempo, con calles de tierra típicas de la época de creación, casas bajas y una tranquilidad que solo puede ser interrumpida por el canto de algún pájaro o el sonido de fondo de un tractor. 

Como en tantos pueblos del interior, el tren fue el que le dio vida a su estancia porque en su momento no solo traía y llevaba sus habitantes, sino que también movía el trabajo y la economía, aunque con los años dejó de transitar y la estación quedó ahí, como un recuerdo de cuando el pueblo tenía otro ritmo.

También hubo una fábrica que durante mucho tiempo fue el motor del lugar porque daba empleo a varias familias, pero con el tiempo cerró y solo quedaron sus paredes, como un testigo silencioso de aquellos días. Sin embargo, los vecinos siguen sosteniendo lo más importante porque, aunque sean pocos, la identidad y las costumbres del pueblo siguen tan vivas como siempre.

Para recorrerlo no hace falta organizarse demasiado, debido a que todo queda cerca y a cada parte se puede recurrir caminando. Así, entre los lugares más turísticos que adornan la ciudad, se encuentran la antigua estación de tren, la Capilla Nuestra Señora de Luján y las construcciones que le dan su identidad, como ranchos de barro y casas de estilo colonial que hacen que el pasado siga presente.

De este modo, para los turistas que lo visitan, si hay algo que no les puede faltar, es una parada en El Boliche de Moro, el punto de encuentro del pueblo, donde los vecinos se juntan a mirar fútbol, jugar al truco y compartir un buen asado y porque no realizar una peña cada tanto. Así, en cada aniversario del pueblo se celebra el famoso “Festival de la Amistad”, donde las canciones, el baile y la comida criolla son los protagonistas. 

¿Cómo llegar a Achupallas desde CABA?

Para ir a Achupallas o Villa Grisolía en auto desde la Ciudad de Buenos Aires, solo debes tomar la Autopista del Acceso Oeste hacia Luján y luego seguir por la Ruta Nacional 5 hasta llegar a la localidad de Chivilcoy. Allí te encontrarás con una rotonda donde se toma la Ruta Provincial 51, al cruzar el río Salado, verás el acceso a la izquierda. 

Si preferís ir en transporte público, podés tomar un colectivo desde la terminal de micros de Retiro con destino a Chivilcoy, y luego hacer un transbordo a un servicio local hacia el pueblo. El tiempo de viaje puede variar dependiendo de las conexiones, pero generalmente toma alrededor de tres horas y media.

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