“Actrices, políticas, artistas, empresarias, referentes sociales... mujeres, todas, bah.. no vamos a levantar la voz? NOS ESTÁN MATANDO”, dice el mensaje que publicó la periodista Marcela Ojeda por Twitter el 11 de mayo de 2015, tras enterarse del femicidio de Chiara Páez, una adolescente embarazada de 14 años que fue enterrada por su novio de 16. Sus palabras fueron el puntapié inicial del Ni una Menos, el movimiento que hoy cumple siete años desde su primera marcha masiva.

La muerte de la joven fue para muchas, miles, millones, la gota que rebalsó el vaso. Algo había que hacer. Páez era buscada desde hacía días por todo Rufino, en la provincia de Santa Fé, pero su cuerpo apareció enterrado en el patio de los abuelos de su novio, quien la asesinó a golpes y luego descartó el cuerpo con la supuesta complicidad de su familia.

Ante un acto tan atroz, Ojeda decidió expresar su bronca a través de la red social. La publicación recibió la primera respuesta en apoyo de la colega Florencia Etcheves. “Se me ocurre mujeres referentes grosas convocando a mega marcha. No sé si sirve, pero visibiliza”, escribió.

Lo que comenzó como una humilde convocatoria de comunicadoras, escritoras y abogadas, se convirtió años después en uno de los movimientos feministas más influyentes en el mundo, el Ni una Menos. Entre las fundadoras estuvieron Ojeda, Etcheves, Hinde Pomeraniec, Valeria Sampedro, Ingrid Beck, Marina Abiuso y Soledad Vallejos, Ana Correa, y Micaela Libson.

El tuit de Ojeda puso en palabras el hartazgo de miles de mujeres ante la impunidad de la violencia machista. El femicidio de Chiara se sumaba a una interminable lista de casos similares con víctimas descuartizadas, quemadas, empaladas que eran descartadas como basura, y la bronca se transformó en combustible.

La periodista nunca se imaginó que el mensaje iba a calar tan hondo en la sociedad y que sería la semilla de una ola feminista imparable, multitudinaria y que hoy sirve de guía para movimientos similares de otros países.

La marcha

Las fundadoras del Ni una Menos comenzaron a hablar por privado en Twitter, Correa le escribió a Beck, fundadora de la revista Barcelona, para colaborar en la estrategia de comunicación. Así se sumó al grupo de Whatsapp que completaban en las primeras horas, Vallejos, quien había sido subeditora del suplemento de género de Página 12, y Pomeraniec, colaboradora de La Nación.

Todas habían participado de una lectura que se había realizado dos meses antes en la Biblioteca Nacional con el nombre “Ni una Menos, ni una muerta más”, una frase que pertenece a la activista Susana Chávez Castillo, asesinada por denunciar femicidios en México.

Ellas fueron las encargadas de gestar la ubicación, la seguridad de la plaza conformada exclusivamente por mujeres, el escenario, los equipos de sonido, las representantes que darían un discurso, el documento oficial que tantos debates generó en ese grupo de Whatsapp. Los detalles se acomodaron y se definió la fecha.

El tuit de Ojeda puso en palabras el hartazgo de miles de mujeres ante la impunidad de la violencia machista.

El 3 de junio de 2015 a las 17, una fecha elegida al azar para tener unas semanas previas de organización, el deseo se materializó. Miles de mujeres salieron a la calle a gritar “Ni Una Menos”. La movilización más grande ocurrió en el Congreso de la Nación, pero hubo marchas masivas en varias ciudades del país.

Ese día más de 300 mil mujeres reclamaron lo mismo: ponerle fin a la violencia machista. El plan de comunicación había dado resultado. El reclamo #NiUnaMenos: Basta de femicidios, se viralizó en la previa junto con un dato inédito hasta ese momento, una mujer era asesinada por violencia machista cada 30 horas. Famosos, políticos de diferentes partidos y figuras de todas las disciplinas también contribuyeron a la convocatoria sosteniendo públicamente el cartel con la consigna.

La movilización más grande ocurrió en el Congreso de la Nación, pero hubo marchas masivas en varias ciudades del país.

El actor Juan Minujín, la dibujante Maitena Burundarena y la actriz Erica Rivas leyeron en la marcha el documento oficial consensuado: En 2008 mataron una mujer cada 40 horas; en 2014, cada 30. En esos 7 años, los medios publicaron noticias sobre 1.808 femicidios. ¿Cuántas mujeres murieron asesinadas sólo por ser mujeres en 2015? No lo sabemos. Pero sí sabemos que tenemos que decir basta. En estos años, los femicidios dejaron cerca de 1500 niñas y niños huérfanos y algunos de ellos están obligados a convivir con los asesinos”.

“El problema es de todos y de todas. La solución hay que construirla en conjunto. [...] El femicidio es la forma más extrema de esa violencia y atraviesa todas las clases sociales, credos e ideologías. Pero la palabra femicidio es además una categoría política, es la palabra que denuncia el modo en que la sociedad vuelve natural algo que no lo es: la violencia machista. Y la violencia machista es un tema de derechos humanos”, continuaron.

La frase final fue leída al unísono por los tres oradores elegidos: #NiUnaMenos es un grito colectivo, es meterse donde antes se miraba para otro lado, es revisar las propias prácticas, es empezar a mirarnos de otro modo unos a otras, es un compromiso social para construir un nuevo ‘Nunca Más’. No queremos más mujeres muertas por femicidios. Queremos a cada una de las mujeres vivas. A Todas. Ni Una Menos”.

Ver comentarios