Por la suba del precio de la carne, el asado del domingo ya se convirtió en un recuerdo
Los aumentos de precios ponen en jaque el consumo y un clásico de los argentinos, como lo es prender la parrilla par disfrutar de un asado en familia.
En carne propia, aunque la carne no les es propia. No se trata de un juego de palabras sino de una referencia al estado de situación del consumo de la carne, en todas sus variables. Puesto que los propios clientes, carniceros y empresarios del rubro reconocen una merma de la demanda, en contraposición y correlación al incremento de los valores de los cortes, que torna una utopía usar la parrilla todos los domingos. A lo sumo, algunos aseguran "tener la suerte" de hacer un asado una vez al mes.
"¿Sabés hace cuánto no comemos un asado en casa?" o "sacrifiqué el asado de los domingos", valga la redundancia, son las expresiones habituales que muchos argentinos suelen manifestar cuando se les consulta respecto de las dificultades monetarias de comprar un corte vacuno. En este sentido, Leandro confesó: "Como mucho, una vez al mes tiramos algo a las brasas. Antes era cosa de todos los domingos", mientras se apresuraba en la estación de trenes de Plaza Constitución para no perder el suyo.
En tanto, Romina, mamá de 2 niños de 4 y 8 años, reveló: "Apenas puedo alimentar a mis hijos, y yo hace 5 días que no almuerzo y ceno, así que ya salió de mi mente hacer una parrillada". Por su parte, Joaquín, quien hace changas en un frigorífico, remarcó: "Desde que asumió (Javier) Milei sólo pude comer asado una vez y fue porque tuvimos que juntar entre algunos para poder poner en la parrilla algunos cortes". Al mismo tiempo, el joven acentuó: "Soy del rubro y la última vez que compré carne fue hace cuatro meses y era un pedazo de roast beef, porque con lo que sale ahora es más conveniente comprar pollo".
Justamente, hablando de importes, el último informe mensual del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina indicó un aumento del 1,4% de la carne vacuna en el mes de julio, mientras que un 4,4% del pollo y un caída del 0,4% del cerdo. La variación anual es de 58,2%, 51,7% y 57,9%, respectivamente.
El valor promedio de un kilo de la primera variante carnívora radica en 12.125 pesos mientras que las otras en 3.872 pesos y 7.251 pesos, respectivamente. Ante estos valores, un asado para 6 personas ronda los 49.000 pesos, e incluye 3 kilos de carne, 3 chorizos, una morcilla, un kilo de chinchulines y un riñón.
En tanto, Mariano Ceballos, dueño del Frigorífico Ruta 21, en Laferrere, ofreció el mismo menú, añadiéndole 3 chorizos, por 40.000 pesos. No obstante, el empresario de la carne aseguró: "Antes, un domingo en el conurbano veías que salía el humito de las casas. Ahora ya no se ve porque la carne está cara y la gente se vuelca por el pollo y el cerdo. Nosotros duplicamos los cortes de este animal". Incluso, en referencia a su testimonio, cabe señalar que en el mostrador de su local se observan patas de cerdo, que antes ni se ofrecía. En este contexto, Ceballos admitió que "la gente compra lo mínimo y necesario para el día".
Sin embargo, Sergio Pedace, vicepresidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (Camya), afirmó que "el fin de semana pasado, por el Día del Niño, nos quedamos sin asados porque se vendió mucho". Pero, por si fuera poco, Pedace argumentó que "a fin de mes es como que la gente se cuida un poquito más, pero el asado es una de las cosas que está faltando". Aunque para el dueño del mencionado frigorífico de Laferrere, "eso no se ve en los barrios".
Por su parte, en coincidencia, Erica, mamá de dos niños, confesó que “hace rato” no come asado. Un reconocimiento que es de ella, pero también les pertenece a muchos otros. Puesto que la carne va a fuego lento, mejor dicho, a precios que suben rápidamente.

