Trabajó con Gasalla y era una promesa del humor, pero se suicidó joven: ¿Quién fue Carlos Parrilla?
El humorista brilló a principios de la década del 90 en importantes programas televisivos y hasta se desempeñó como conductor. Sin embargo, todo eso terminó cuando se quitó la vida en 1992, a sus 29 años.
Carlos Parrilla fue uno de los comediantes que se robó la risa de los argentinos en la década del 90. Era joven, muy querido y con un gran talento para el humor, lo cual lo convirtió en una de las figuras más destacas del momento. Con apenas 29 años había pasado por varias propuestas laborales muy interesantes, como la conducción de Ritmo de la tarde y brilló en El Mundo de Antonio Gasalla. Sin embargo, en la mañana del 13 de octubre de 1992 dijo basta y se suicidó.
Le faltaban pocos días para cumplir 30 años cuando decidió quitarse la vida tirándose desde la ventana del noveno piso B del departamento ubicado sobre Ramallo 1975, en el barrio porteño de Núñez. Según informó su madre a los medios de la época, Parrilla estaba "muy deprimido" porque su médico le había confirmado que padecía de leucemia.
¿Quién fue Carlos Parrilla?
Carlos nació el 15 de octubre de 1962 en Buenos Aires y desde muy joven se dedicó a la actuación, pero esta no fue su primera opción. El propio humorista solía contar que quería ser marinero, pero su madre le decía que la familia no tenía barco, ni pensaba tenerlo y así que lo mejor era buscar otra opción. Entonces, sin chances de navegar, se anotó a los 15 años a un curso de actuación.
Cuando terminó el colegio secundario y ante el poco apoyo que recibía, ya que todos le decían que "ser actor no es una carrera", se inscribió para seguir Medicina y luego pasó a Psicología. Sin embargo, al año dejó y probó con Letras, pero se dio cuenta que ninguna carrera universitaria podía quitarle su pasión por la actuación y así empezó a estudiar teatro con Carlos de Urquiza.
Con sus primeros pasos hacía reír no solo a su familia, sino que también a compañeros y profesores. Se lanzó de lleno a la profesión con su espectáculo de café concert llamado Humor a la Parrilla en El Pozo Voluptuoso, un local ubicado en Palermo, era un unipersonal en el que mezclaba textos de Roberto Fontanarrosa con noticias del día.
También se desempeñó como director y profesor de teatro y actuación de la Universidad de Buenos Aires (UBA). A sus 20 años ya era docente cuando empezaban los talleres en Parque Centenario. En 1988 Parrila conoció a Atilio Veronelli, este había sido tentado por el dueño de El Pozo Voluptuoso para trabajar allí y le había tocado el horario posteror de Carlos.
Veronelli era conocido de Antonio Gasalla, un día lo llamó para que presenciara el show de ambos, así lo hizo y fue al teatro. A la semana los dos habían sido convocados para formar de El Mundo de Antonio Gasalla en ATC (actual Canal 7). Al elenco también se habían sumado los humoristas Juana Molina, Norma Pons, Daniel Aráoz, Juan Acosta, Luis Maceo y Georgina Barbarossa.
Entre los personajes que realizó en el programa de televisión estaba Ortivelli, un preceptor de escuela que era el alcahuete de la directora, también interpretó a un médico que se desmayaba al ver a sus enfermos y el pibe Malena. Durante este tiempo también se abocó a la confección de los libretos junto a Gasalla.
Luego de su paso por el ciclo humorístico, había sido contratado por Canal 9 para la conducción del programa Ritmo de la tarde junto a Ricky Maravilla, que fue emitido desde Mar del Plata en el verano de 1991. Cuando terminó la temporada Canal 13 lo convocó para formar parte del exitoso 3.60 todo para ver, en el que Marley era columnista.
En cuanto al cine logró trabajar en películas como La mayoría silenciada en 1986 y El acompañamiento en 1991 junto a Ana María Giunta.
El éxito acompañaba la carrera del humorista, pero todó terminó en la mañana del martes 13 de octubre de 1992 cuando se tiró desde el noveno piso de su departamento ubicado en Núñez. Las crónicas periodísticas de la época informaron que el cuerpo fue encontrado por el encargado del edificio.
La policía encontró todo en orden en su departamento, pero no halló ninguna prueba que explicara porqué el humorista había decidido terminar con su vida. Las pericias y pruebas médicas determinaron que no había rastros de drogas o alcohol en su cuerpo.

