Cuatro historias en primera persona: la Guerra de Malvinas desde adentro
A 44 años de la gesta, excombatientes y familiares de caídos rompen el silencio para relatar el dolor del regreso, las secuelas que persisten en el presente y el incansable compromiso por mantener viva la memoria colectiva.
Sin lugar a dudas, el 2 de abril es una fecha que hace que todo el pueblo argentino deje de lado las diferencias y se una en el recuerdo de los héroes de Malvinas.
"Todos los días me levanto pensando en cómo ‘malvinizar'", contó a Crónica Fabio Santana, referente del Centro de Veteranos de La Matanza. Detalló: "La palabra ‘malvinizar' es un término que inventamos los veteranos para darle nombre a la tarea de difundir la causa. En mi caso lo hago cantando".
"Hemos cambiado el relato porque al principio hacíamos catarsis y hoy nos referimos a la defensa de la soberanía", agregó. Una perspectiva que surgió luego de un complejo trabajo de superación para reinsertarse en la sociedad después de la guerra.
Al respecto, Luis Leccese, quien formó parte del Regimiento de Infantería Mecanizado N.° 7, reveló: "Con el tiempo las cosas uno las tiene que ir sanando, está el orgullo de haber peleado por nuestra bandera". Sin embargo, no le resultó sencillo, dado que vivió muestras de rechazo de parte de un sector de la población por la rendición.
Leccese recordó: "Una vez le mostré la medalla al chofer de un colectivo y le pregunté si me llevaba. Me respondió: ‘Sí, pero las Malvinas las dejaste allá'. Me fui al fondo y me puse a llorar".
Por su parte, Carlos Ceballos, veterano de los Regimientos 8 y 25, encontró refugio en su familia. Su hija, Laura, indicó que "estas fechas son muy movilizantes. Es una herida que no cierra". Detalló que su padre aún tiene pesadillas y le afectan los ruidos fuertes. Hoy, Carlos libra otra batalla: se encuentra en lista de espera para un trasplante de corazón.
"Para nosotros, Malvinas fue silencio y mucho dolor", contó Cristina García, hermana del soldado caído Guillermo Ubaldo García, el primer caído de la Fuerza Aérea. "No hubo cajón ni despedida. Mi mamá siempre se aferró a una esperanza de encontrarlo en la calle. A mí me costó 42 años hablar de este tema".
Un cambio clave
"Cuando volvimos nos hicieron sentir culpables y perdedores", consideró Santana. "Pero pasó el tiempo, mutó la causa y nuestra responsabilidad es seguir hablando de soberanía". En la misma línea, Leccese remarcó que "hoy la gente se interesa más y lo siente como algo propio".
Por su parte, Cristina García afirmó que contar la historia la pone orgullosa, aunque advirtió: "Voy por la calle y nadie sabe que soy familiar de un caído y ese anonimato duele, porque se visibiliza más todo a través de los veteranos".

