LA CAÍDA

Diente por diente

Vivimos simulando estar enteros, aprendiendo a sonreír sin mostrar los huecos, hace años que jugamos para campeón y terminamos en el café de la esquina comentando el partido que no fue.

-"Hola hijo, estoy sin dientes". A mi papá se le pudrió la boca.

Primero fue un implante mal hecho. Después se le cayeron las 2 paletas. Después algo que le pegaron al paladar y no funcionó. Después una pasta mal mezclada.

La obra social dice que hay que pagar, que lo suyo no es una emergencia, que el problema está en la raíz, qué si hay dolor se tome algo o que aguarde en línea.

No puede masticar. Quiere morder, no tiene cómo. Fue al trabajo y no habló. Los muchachos creen que es porque perdió Racing: "perder dos clásicos al hilo te deja callado". No bajó a fumar, ni a comer. Nueve horas frente a una computadora con la espalda encorvada y la boca cerrada. Por vergüenza. Para aguantar una bola más.

Se encierra en el baño. El paladar se le vuelve tierra seca, las encías le sangran, hace buches de agua y se mete el dedo en la boca para tantear si crece algo como un niño de 8 años de un reino de ratones y de dientes leche.

Los padres son el maxilar de abajo, nos separan la lengua del suelo.

La sala de espera de estos días se llena con un tutorial: busca enjuague bucal para una boca del lado de afuera. El viejo truco de morder adelante para que no te mastiquen de atrás.

Ojo por ojo. Diente por diente, si quiere OSDE. El bruxismo de la época no tiene nada adentro. La historia de los dientes es la historia de lo que no nos pasó, de las veces que jugamos para campeón y terminamos en el café de la esquina sosteniendo una tomografía.

"Todo empezó con el chiste que decía: lo tuyo es mío y lo mío es mío" decía Moris, y decía bien. Vivir al día es saber que en la barra siempre comes más rápido que en la mesa. Papá vive así. Muerde más de lo que puede tragar.

El país real está en la lengua: un catálogo de desgaste que no empieza en Milei ni termina en Kicillof. Argentina es esperar un sobreturno sin nadie adelante. Aprender a sonreír sin mostrar los huecos mientras termine lo que no sabemos cuánto dura. 

- "Hijo, conseguí un dentista, me lo cobra en cuotas. Mañana me ponen las prótesis". Una solución temporal en un país provisorio. A seguir mordiendo.