INFORME ESPECIAL

El ajuste también llega a las mascotas: cada vez mandan menos a bañar y cortar el pelo a los perros

Así lo alertaron paseadores y peluqueras caninas. "Nunca escuché en tantos puntos del país esta grave situación", explicaron en diálogo con Crónica.

El mercado del cuidado y bienestar de las mascotas en el país atraviesa un severo proceso de reconfiguración como consecuencia directa de la crisis económica y la consecuente pérdida de poder adquisitivo de los sectores medios. 

Históricamente, el gasto destinado a los animales de compañía fue considerado por las familias como un componente rígido dentro del presupuesto del hogar, un consumo afectivo difícil de recortar. 

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Sin embargo, la inflación registrada el último año, caracterizada hacia la baja en la comparación interanual pero montada sobre una base elevada, y el fuerte ajuste en los ingresos reales por el rezago salarial forzaron a los dueños de las mascotas a revisar sus respectivas prioridades, desplazando los servicios estéticos y de recreación, como la peluquería canina y el paseador de perros, hacia la categoría de prescindibles o postergables. 

Así surge del diálogo que mantuvo cronica.com.ar con el paseador de perros Matías Tomsich, a su vez secretario general del Sindicato de Trabajadores Caninos (STC); y la peluquera canina y felina Greta Lorena Rey, secretaria de Acción Social de esa organización gremial. 

La caída generalizada de las ventas y la recesión impactaron de lleno en los comercios de cercanía, rubro en el que se inscriben los "pet shops" y centros de estética animal

El encarecimiento de los insumos dolarizados, como las vacunas, los alimentos "premium" y los productos de cosmética e higiene animal -shampoos específicos, colonias y herramientas de corte- obligó a los comercios a trasladar los costos a los precios de sus servicios

Frente a este escenario, los clientes optaron por espaciar los turnos de corte y baño de un promedio mensual a una frecuencia bimestral o incluso a sólo dos veces al año,  lo que derivó en el cierre de peluquerías del sector.

La crisis económica en primera persona

"El laburo bajó. Se siente más en peluquería, sobre todo a nivel federal. En la provincia de Buenos Aires bajó muchísimo lo que es peluquería. El paseo se sostiene un poco más, pero también se nota el coletazo de la crisis económica. La verdad que la gente trata de no cortarle el paseo al perro, pero es muy difícil aumentarle o conseguir nuevos clientes", dijo Tomsich.

El paseador de perros y secretario general del STC agregó: "Y en adiestramiento, lo mismo. Cuesta seguir el ritmo de la inflación con los precios de los servicios".

Al momento de analizar la debacle de las peluquerías, explicó que "el precio del servicio de corte y baño depende mucho del tamaño del perro, además de la zona del país". 

Precisó que, "en Capital Federal, para uno chico, está a partir de los $30.000"

 Tomsich añadió: "Antes, quizá mandaban la mascota a la peluquería cada 15 días y, hoy, la llevan una vez por mes o cada mes y medio. La gente trata de ahorrarse el corte y el baño. Eso se ve mucho".

Sin embargo, la inflación registrada el último año, caracterizada hacia la baja en la comparación interanual pero montada sobre una base elevada, y el fuerte ajuste en los ingresos reales por el rezago salarial forzaron a los dueños de las mascotas a revisar sus respectivas prioridades, desplazando los servicios estéticos y de recreación, como la peluquería canina y el paseador de perros, hacia la categoría de prescindibles o postergables. Así surge del diálogo que mantuvo cronica.com.ar con el paseador de perros Matías Tomsich, a su vez secretario general del Sindicato de Trabajadores Caninos (STC); y la peluquera canina y felina Greta Lorena Rey, secretaria de Acción Social de esa organización gremial. googletag.cmd.push(function(){googletag.display('interparrafo02')});La caída generalizada de las ventas y la recesión impactaron de lleno en los comercios de cercanía, rubro en el que se inscriben los "pet shops" y centros de estética animal. El encarecimiento de los insumos dolarizados, como las vacunas, los alimentos "premium" y los productos de cosmética e higiene animal -shampoos específicos, colonias y herramientas de corte- obligó a los comercios a trasladar los costos a los precios de sus servicios. Frente a este escenario, los clientes optaron por espaciar los turnos de corte y baño de un promedio mensual a una frecuencia bimestral o incluso a sólo dos veces al año,  lo que derivó en el cierre de peluquerías del sector.La crisis económica en primera persona"El laburo bajó. Se siente más en peluquería, sobre todo a nivel federal. En la provincia de Buenos Aires bajó muchísimo lo que es peluquería. El paseo se sostiene un poco más, pero también se nota el coletazo de la crisis económica. La verdad que la gente trata de no cortarle el paseo al perro, pero es muy difícil aumentarle o conseguir nuevos clientes", dijo Tomsich.El paseador de perros y secretario general del STC agregó: "Y en adiestramiento, lo mismo. Cuesta seguir el ritmo de la inflación con los precios de los servicios".Al momento de analizar la debacle de las peluquerías, explicó que "el precio del servicio de corte y baño depende mucho del tamaño del perro, además de la zona del país". Precisó que, "en Capital Federal, para uno chico, está a partir de los $30.000".  Tomsich añadió: "Antes, quizá mandaban la mascota a la peluquería cada 15 días y, hoy, la llevan una vez por mes o cada mes y medio. La gente trata de ahorrarse el corte y el baño. Eso se ve mucho".Los dueños de las mascotas evitan no desatender la relación afectuosa pese a las privaciones por la crisis.
Los dueños de las mascotas evitan no desatender la relación afectuosa pese a las privaciones por la crisis.

A su turno, la peluquera canina y felina coincidió. Incluso, habló de tiempos más prolongados.

"Clientes que eran quincenales pasaron a mensuales, mensuales empezaron a estirar los servicios cada 45 días o cada dos meses y, ya después el salto grande: perros que dan vuelta por la peluquería sólo dos veces al año", sostuvo Rey, quien realiza trabajos a domicilio en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Luego, alertó sobre cierres de peluquerías. "Los colegas que tienen local, entre la baja de ingresos y la suba de los alquileres, la están pasando muy mal. Hay mucha baja de locales".

En ese contexto, hizo una lectura histórica de la crisis económica. "Yo empecé a trabajar en el 2001. Nunca escuché en tantos puntos del país esta grave situación", expresó.

Rey, por último, manifestó: "Yo uso (la red social) Facebook y estoy muy atenta a los grupos de peluqueros. En todos lados se comenta que bajó el trabajo. Algunos colegas están sólo con cinco o seis servicios de peluquería a la semana".

 Por Juan Bernardo Domínguez/X/@juanbjd.

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