HISTORIA PURA

Conquistó "Videomatch" de la mano de Marcelo Tinelli y su carrera cambió para siempre: ¿Qué es de la vida de Angie Arbesu?

Logró los picos de audiencia más altos de la televisión abierta y protagonizó los momentos más recordados de finales de los noventa junto al conductor estrella. Sin previo aviso, eligió el anonimato absoluto para encarar una transformación radical.

A la hora de revisar los grandes fenómenos de la televisión abierta, el universo construido por Marcelo Tinelli se estableció como un semillero inagotable de figuras. Más allá de los humoristas y panelistas estables, el formato de Videomatch tenía la particularidad de transformar a los trabajadores de detrás de escena en auténticos protagonistas del aire.

Entre esos nombres, el de Angie Arbesu conserva un lugar de privilegio en la memoria colectiva. Encargada original de controlar las pautas publicitarias comerciales en vivo, su timidez inicial y su frescura la convirtieron, casi sin buscarlo, en uno de los personajes más queridos y buscados por las cámaras de la época.


La interacción cotidiana con el conductor impulsó la popularidad de la joven productora, quien se vio envuelta en algunos de los pasos de comedia más recurrentes y efectivos del ciclo.

Por un lado, José María Listorti intentaba "conquistarla" a base de poemas exagerados, canciones y serenatas humorísticas que despertaban la complicidad inmediata de los televidentes. Y por el otro, el fenómeno de los musicales cobró fuerza hacia 1999, cuando el humorista Álvaro Waldo Navia tomó la posta del cortejo televisivo, una propuesta que la producción elevó al sumar al estudio a figuras de la música internacional como Rodrigo Bueno, Ricardo Montaner y Cristian Castro exclusivamente para convencerla de aceptar las salidas.

Sobre la intensidad de aquella exposición, la propia protagonista recordó que de repente se convirtió en un personaje y que su último año fue el más fuerte debido a que se hacían musicales enteros con famosos que iban al estudio con ese único propósito.

La interacción cotidiana con Marcelo Tinelli impulsó la popularidad de la joven productora.
La interacción cotidiana con Marcelo Tinelli impulsó la popularidad de la joven productora.

Un giro de trama radical hacia un rubro distinto

A pesar de encontrarse en el momento de mayor exposición mediática y con un futuro asegurado en la televisión, el cambio de milenio marcó un punto de quiebre definitivo en su proyecto de vida. Arbesu decidió ponerle fin a su etapa frente a las cámaras para regresar al anonimato del detrás de escena, pero esta vez a escala global.

Su verdadera vocación se manifestó en la organización y logística de espectáculos masivos de nivel internacional. Lejos del piso de televisión, su firma y coordinación técnica formaron parte de proyectos de altísima complejidad ejecutiva, destacándose su participación en las giras de la famosa compañía canadiense Cirque du Soleil y en el despliegue logístico de los shows de la icónica agrupación argentina Fuerza Bruta.

Asimismo, desempeñó un rol clave en la organización de los eventos y ceremonias de los Juegos Olímpicos de la Juventud celebrados en Buenos Aires durante el año 2018.

Las claves de una estricta preparación y un emotivo reencuentro 

Este salto cualitativo en el mercado del entretenimiento corporativo no fue una casualidad, sino el resultado de una estricta preparación profesional. Arbesu obtuvo un Máster en Dirección de Empresas (MBA) con especialización en Entretenimiento y Medios, una herramienta académica que le facilitó liderar mesas de negociación internacionales. Además, su perfil ejecutivo se consolidó gracias al dominio fluido de cuatro idiomas como el español, inglés, francés y portugués.

Aunque su vida actual transcurre en las oficinas de producción corporativa y lejos de las luces del espectáculo, el cariño con el equipo que la vio nacer profesionalmente continúa intacto. Su última aparición televisiva registrada se dio en el marco del emotivo especial por los 30 años de Showmatch en 2019, donde regresó al estudio para fundirse en un abrazo con el conductor y revivir por unos minutos una de las épocas doradas del entretenimiento nacional.

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