El espejo de agua que parece salido de una postal y pocos conocen
Un rincón rodeado de sierras que ofrece deportes náuticos, playas, senderos y escenarios ideales para descansar en plena naturaleza cordobesa.
En medio de las sierras cordobesas existe un destino que sorprende por la tranquilidad de sus paisajes, aguas cristalinas y la posibilidad de disfrutar actividades al aire libre rodeado de naturaleza.
Dentro de los lugares menos conocidos del Valle de Punilla, este rincón combina historia, aventura y escenarios ideales para descansar. Además, ofrece una experiencia diferente para quienes buscan desconectarse del ruido urbano.
Silencio y naturaleza, este destino cordobés se convirtió en una escapada perfecta para desconectar de la rutina.
El Dique El Cajón es uno de los atractivos turísticos más sorprendentes de la provincia de Córdoba. Ubicado a pocos kilómetros de Capilla del Monte, este enorme espejo de agua artificial se transformó en un destino ideal para quienes buscan naturaleza, tranquilidad y actividades al aire libre en pleno Valle de Punilla.
Desde la ciudad capital hay aproximadamente 110 kilómetros. Para llegar en auto, el camino más utilizado es por la Ruta Nacional 38, atravesando distintas localidades serranas. Desde allí, un corto recorrido conecta directamente con este reservorio rodeado de montañas y vegetación autóctona.
Además, el lugar se encuentra cerca de otros destinos turísticos muy visitados de la región, como el Cerro Uritorco, San Marcos Sierras, La Cumbre y Los Cocos. Esto permite combinar distintas escapadas serranas en un mismo viaje.
Uno de los aspectos que más llama la atención es su geografía. El dique está rodeado de sierras, quebradas y paisajes típicos del monte cordobés. Desde la cima del Uritorco puede apreciarse en todo su esplendor, destacándose el enorme paredón de contención y la forma curva de la presa, que alcanza los 39 metros de altura.
Entre sus principales sectores se destacan Playa Grande y el Balneario Águila Blanca. En estos puntos, las aguas son ideales para practicar canotaje, vela y windsurf, ya que no está permitido el uso de embarcaciones con motores a combustión, lo que ayuda a preservar la tranquilidad y el entorno natural.
Otro de los grandes atractivos es la fauna autóctona. En los alrededores del dique es posible observar numerosas aves serranas como el siete colores, el picaflor común y el llamado "rey del bosque", una especie amenazada por la captura ilegal. El silencio y la vegetación convierten al área en un excelente sitio para el avistaje de aves.
El lugar también tiene un fuerte valor histórico y cultural. Antes de la llegada de los españoles, la región estuvo habitada por los pueblos originarios Comechingones. Todavía pueden encontrarse vestigios de arte rupestre y distintas huellas de esta antigua cultura que habitó las sierras cordobesas.
La obra en sí comenzó a construirse en 1987 y finalizó en 1993. Su función principal fue garantizar el abastecimiento de agua potable, optimizar el riego y controlar las crecidas del río Dolores. Sin embargo, con el paso de los años también se consolidó como un importante atractivo recreativo y turístico.
A esto se suman los puestos de artesanías regionales, los senderos para recorrer caminando y distintos miradores naturales que permiten disfrutar de panorámicas únicas del lago y las montañas.
Permite recorrer algunos de los sectores más pintorescos y tranquilos del entorno natural.
Elegir este destino significa descubrir uno de los paisajes más encantadores de Córdoba, ideal para descansar, practicar deportes, conectarse con la naturaleza y disfrutar de la magia serrana durante cualquier época del año.

