Falleció Lila Pastoriza, sobreviviente de la ex-ESMA y referente de la memoria
La reconocida militante dedicó su vida a la búsqueda de justicia tras resistir la detención en el mayor centro clandestino de la dictadura. Su partida conmueve a las organizaciones de derechos humanos.
El activismo argentino despide a una de sus figuras más emblemáticas. Lila Victoria Pastoriza, cuya trayectoria estuvo marcada por un compromiso inquebrantable con la verdad y la memoria histórica, murió este miércoles.
Su figura trascendió por haber sobrevivido a los horrores de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los puntos más oscuros de la última dictadura militar.
Tras recuperar su libertad, Pastoriza no solo se convirtió en una testigo clave para los procesos judiciales contra los responsables de crímenes de lesa humanidad, sino que también se consolidó como una intelectual y periodista fundamental para entender el pasado reciente del país.
Su labor fue determinante para la reconstrucción del archivo histórico y la consolidación de las políticas de derechos humanos en democracia.
Diversas entidades y figuras del arco político manifestaron su pesar por el fallecimiento de quien fuera una pieza esencial en la lucha por el "Nunca Más". Su legado permanece como un pilar en la defensa de las libertades civiles y la construcción de la identidad nacional.
Perfil
La figura de Lila Pastoriza se agiganta como un eslabón perdido entre el periodismo de resistencia y la lucha jurídica por la justicia. Nacida en Mar del Plata, su camino comenzó en las aulas de Derecho de la UBA, donde inició una militancia que la llevó por la Federación Juvenil Comunista y, posteriormente, por las filas de Montoneros.
Su pluma estuvo al servicio de la Agencia de Noticias Clandestina (ANCLA), el proyecto informativo fundado por Rodolfo Walsh para romper el cerco mediático de la dictadura.
Sin embargo, el 15 de junio de 1977, un grupo de tareas la secuestró y la trasladó al centro de exterminio de la ex-ESMA. Allí, bajo condiciones de cautiverio, fue forzada a procesar archivos de prensa durante más de un año.
Del exilio a la justicia democrática
Tras ser liberada el 25 de octubre de 1978, Pastoriza inició un periplo de denuncia internacional.
En España, expuso las atrocidades del régimen ante el ACNUR, y más tarde en México se convirtió en un pilar de la Casa Argentina de Solidaridad (CAS), desde donde batalló por la libertad de los detenidos ilegales, incluyendo la de su entonces compañero, Eduardo Jozami.
Con el retorno de la democracia en 1984, su regreso al país fue determinante para el proceso judicial:
Conadep: Aportó datos vitales sobre el funcionamiento de los centros clandestinos.
Juicio a las Juntas: Su declaración en 1985 resultó fundamental para las condenas a los jerarcas militares.
Un legado en las redacciones y los sitios de memoria
Como periodista, Pastoriza dejó su sello en medios como Página/12 y las revistas Haroldo y Cítrica.
En su etapa final, dedicó sus esfuerzos a la gestión de la memoria institucional, participando activamente en el proyecto del Parque de la Memoria, la organización Memoria Abierta y el propio Espacio de la Memoria en la ex-ESMA.
Hasta sus últimos días, continuó brindando declaraciones en sede judicial, reafirmando su rol como testigo ineludible en las causas contra los represores de la última dictadura.

