EN NÚÑEZ

Cómo funcionaba la ESMA, el centro clandestino más emblemático de la dictadura

En el barrio de Núñez funcionó el centro clandestino más emblemático de la dictadura. Hoy es Patrimonio Mundial de la UNESCO. Antes, era una maquinaria de terror.

En el barrio porteño de Núñez, sobre la Avenida del Libertador, funcionó durante la última dictadura el centro clandestino de detención más emblemático de la Argentina. La Escuela de Mecánica de la Armada -la ESMA- no era solo un edificio: era una maquinaria de terror que operó de manera sistemática entre 1976 y 1983, y cuya historia condensa como ningún otro lugar el horror del terrorismo de Estado.

Un predio, miles de víctimas

Por la ESMA pasaron cerca de 5.000 secuestrados. No hay listas, y si las hay, permanecen ocultas desde hace casi medio siglo. Todos fueron torturados y mantenidos en cautiverio en condiciones infrahumanas. La mayoría fue asesinada. Sobrevivieron cerca de 1.000 personas, cuyos relatos funcionaron como prueba en expedientes y sentencias, y permitieron demostrar prácticas sistemáticas como el robo de bebés y los vuelos de la muerte.

El edificio central del horror era el Casino de Oficiales, donde los detenidos eran mantenidos encapuchados en el sector conocido como "Capucha", en condiciones de absoluta precariedad. Un cartel sarcástico decoraba el pasillo que conducía a las salas de tortura: "Avenida de la Felicidad".

Cómo funcionaba la ESMA, el centro clandestino más emblemático de la dictadura

Los vuelos de la muerte

Uno de los métodos de exterminio más aberrantes que se llevaron a cabo en la ESMA fueron los llamados vuelos de la muerte. Los detenidos eran sedados con una anestesia que los represores llamaban en su jerga "pentonaval", cargados en aviones y arrojados vivos al Río de la Plata o al Atlántico. De esa manera, los cuerpos desaparecían para siempre y no dejaban rastro.

Este método fue reconocido públicamente en 1995, cuando el ex marino Adolfo Scilingo confesó haber participado en esos vuelos. Su declaración sacudió a la sociedad argentina y marcó un antes y un después en la investigación judicial de los crímenes de la dictadura.

A pocos metros del Mundial

La ESMA se ubicaba a poca distancia del estadio de River Plate, y sobrevivientes relataron haber oído los festejos del Mundial de 1978 mientras permanecían cautivos. Esa imagen -el país celebrando afuera mientras adentro se torturaba- se convirtió en uno de los símbolos más perturbadores de la hipocresía del régimen, que utilizó el torneo de fútbol como una operación de propaganda internacional.

El Mundial se jugó mientras la ESMA operaba a pleno. Algunos detenidos fueron obligados a trabajar para la Junta en tareas de inteligencia y traducción, en lo que los represores llamaban el "proceso de recuperación".

De campo de terror a sitio de memoria

El 24 de marzo de 2004, el entonces presidente Néstor Kirchner firmó el acuerdo para desalojar a la Armada del predio y convertirlo en un Espacio para la Memoria. El 19 de mayo de 2015 quedó inaugurado como Museo Sitio de Memoria ESMA, actualmente un monumento histórico nacional que evidencia el terrorismo de Estado.

En 2023, la UNESCO reconoció al sitio como Patrimonio Mundial de la Humanidad, consolidando su lugar como uno de los espacios de memoria más importantes del mundo. Hoy, miles de personas lo visitan cada año: estudiantes, sobrevivientes, familiares y visitantes de todo el planeta que llegan a conocer de cerca lo que no debe repetirse nunca más.

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