La mora de las familias con los bancos alcanzó su nivel más alto en 22 años durante febrero
El informe de una consultora reveló que el atraso en los pagos trepó al 11,2%, la cifra más elevada desde 2004. El fenómeno afecta a casi la totalidad del sistema financiero y se agrava en el sector no bancario, donde la irregularidad roza el 30%.
La suba de la mora en el sistema bancario no se habría detenido en febrero pasado, según un relevamiento de la consultora 1816 basado en datos del Banco Central.
El atraso en los pagos de las familias habría pasado de 10,6% en enero a 11,2% en febrero, marcando el decimosexto mes consecutivo de incremento.
Por su parte, la morosidad de las empresas mostró un avance más leve, situándose en el 2,9%, mientras que el indicador general del sector privado escaló hasta el 6,7%.
Un crecimiento económico heterogéneo
Pese a que la actividad económica registra niveles elevados, el informe destaca una fuerte disparidad sectorial que impacta en el empleo y los ingresos.
Desde 1816 explicaron que sectores como la industria, la construcción y el comercio evidencian debilidad, mientras que el crecimiento es traccionado por el agro, la energía y la minería, que demandan menos mano de obra.
"El diagnóstico, a esta altura, parece bastante claro: la economía crece de manera muy heterogénea", señalaron los analistas de la consultora.
Además, remarcaron que el salario real privado de enero fue el más bajo en un año y medio, lo que dificulta el cumplimiento de las obligaciones financieras pese a los récords de consumo registrados en otros estratos.
Tasas de interés y carácter estructural
El deterioro en los niveles de cumplimiento está directamente relacionado con el costo del financiamiento.
Actualmente, la tasa nominal anual (TNA) de los préstamos personales en bancos ronda el 70%, lo que empuja la tasa efectiva anual (TEA) cerca del 100%.
Esta situación se vuelve crítica en las entidades no financieras, donde la mora saltó al 29,9% en el segundo mes del año.
Por otro lado, la consultora Vectorial advirtió que esta problemática no es un fenómeno pasajero. Según su análisis, la morosidad emerge como un "rasgo estructural del actual programa de estabilización".
El informe plantea un dilema para la política monetaria: una postura expansiva podría fogonear la inflación y licuar salarios, mientras que una restrictiva mantendría tasas elevadas, afectando en ambos casos la capacidad de pago de los deudores a corto plazo.

