La nueva vida de Soledad Aquino, primera esposa de Marcelo Tinelli: venció a la muerte y se dedica a fitness y a los animales
Tras atravesar una grave crisis de salud que la mantuvo internada y requirió un trasplante de hígado, Soledad Aquino reconstruyó su vida y mantiene un vínculo afectuoso con su ex, Marcelo Tinelli.
Soledad Aquino fue la primera esposa de Marcelo Tinelli y uno de sus grandes amores, con quien tuvo a sus dos hijas mayores. Tras la separación, mantuvo un perfil bajo y, hace unos años, atravesó uno de los momentos más difíciles de su vida: una grave enfermedad que la puso al límite.
A tres años de aquella experiencia y tras superar una situación límite, la madre de Micaela y Candelaria Tinelli se muestra más activa que nunca. Llena de energía, se dedica al fitness, al cuidado de los animales y a disfrutar de su vida cotidiana.
Lejos de los conflictos, Aquino y el “Cabezón”, que hace pocos días debutó con un nuevo programa de streaming, mantienen un vínculo familiar afectuoso. Incluso este año, ella reveló que Marcelo le hizo un regalo muy costoso, un gesto que refleja la buena relación que conservan.
Cómo fue la historia de amor entre Soledad Aquino y Marcelo TinelliEl conductor del “Bailando por un sueño” y Aquino se conocieron en 1980, cuando Soledad trabajaba como productora en el programa “Badía y Compañía” y el “Cabezón” empezaba a ganar reconocimiento en la televisión argentina.
Tras varios años de noviazgo, la pareja se casó en 1986. Poco después llegaron sus hijas: Micaela, en 1988, y Candelaria, en 1990. La familia se consolidó durante esos primeros años, mientras ambos desarrollaban sus carreras profesionales.
Un hecho que marcó profundamente la vida de la pareja fue la pérdida de su primer hijo varón antes de nacer. Mientras el empresario y productor rara vez lo menciona, Aquino recuerda ese momento como uno de gran dolor y tristeza en su historia personal.
En 1993, la relación llegó a su fin con la separación y posterior divorcio. Este momento coincidió con un período de gran crecimiento profesional para Marcelo Tinelli, marcando un punto de quiebre en la vida personal de ambos.
La lucha personal de Soledad Aquino tras la separación de Marcelo TinelliLa ruptura fue un proceso doloroso y traumático para Soledad Aquino, especialmente por la rapidez con la que él inició su siguiente relación con Paula Robles, bailarina que trabajaba en “Videomatch” y que luego se convertiría en su segunda esposa.
En entrevistas, Soledad describió esa etapa como “un horror”, recordando el impacto emocional que tuvo: “Lloraba todo el día, iba a terapia todos los días. Nunca pensé en separarme”.
Al principio, también le costó aceptar a la nueva pareja de Tinelli, llegando incluso a no permitirle entrar a la casa en los cumpleaños de sus hijas.
A pesar del dolor inicial, con el tiempo lograron construir un vínculo familiar cercano y respetuoso, siempre en función de sus hijas.
En 2021, Aquino atravesó una grave crisis de salud que requirió un trasplante de hígado. La situación fue crítica: fue internada por una hemorragia digestiva severa, debió someterse a una operación delicada y enfrentó diferentes infecciones durante varios meses en terapia intensiva.
A pesar de lo complejo del momento, logró salir adelante y reconstruir su vida. Durante todo el proceso, Marcelo Tinelli y sus hijas la acompañaron de manera incondicional.
La nueva vida de Soledad Aquino: bienestar, espiritualidad y amor por los animalesA sus 62 años, Soledad Aquino se muestra más vital que nunca, adoptando un estilo de vida enfocado en el bienestar físico y emocional. La actividad física se convirtió en una herramienta esencial para ella, no solo para cuidar su cuerpo, sino también para mantener el ánimo y la salud.
La espiritualidad ocupa un lugar importante en su vida desde que atravesó su grave enfermedad. Soledad fortaleció su fe y comparte con frecuencia reflexiones y agradecimientos por la segunda oportunidad que siente que la vida le dio.
El amor por los animales es otro de los pilares de su rutina. Junto a su socia Marina Hellmann, abrió un hotel canino en San Isidro, donde cuida perros de tamaño pequeño, combinando su pasión con un proyecto laboral que la llena de satisfacción.

