Los ataques a la prensa crecieron 55% en el segundo año de Milei
Un reciente informe de FOPEA sobre libertad de expresión indicó que se registraron 278 agresiones durante 2025, la cifra más alta en 18 años. Por su parte, el presidente Javier Milei concentró 119 de esos episodios.
El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) reveló este miércoles que las agresiones contra la prensa aumentaron un 55% durante el último año, alcanzando un récord histórico de 278 ataques en 2025.
Según el informe titulado "El periodismo en riesgo", el presidente Javier Milei fue el principal protagonista de estas acciones, concentrando 119 de los episodios denunciados, lo que consolida el nivel de hostilidad más alto desde que se inició el monitoreo hace 18 años.
Violencia estatal y falta de fiscalización
El relevamiento detalla que los ataques alcanzaron a un total de 374 víctimas. Un dato central del documento es que más de la mitad de los casos corresponden a violencia ejercida de manera directa por el Estado.
Al respecto, el informe señala que se configuró un escenario donde los recursos públicos se utilizan para limitar la labor informativa.
"El poder político y judicial ha decidido cerrar filas contra la fiscalización. El Estado utiliza su arquitectura para asfixiar: el hostigamiento judicial y la exclusión de la pauta oficial funcionan como un cepo silencioso, que busca la autocensura, antes que el debate", sostuvo Fernando Stanich, presidente de FOPEA, durante la presentación de los datos.
Mecanismos de hostigamiento
La organización advirtió que el ecosistema de agresiones no se limita a insultos directos, sino que incluye una estrategia combinada de deslegitimación pública y presión económica.
El informe destaca que el uso de redes sociales y la estigmatización de periodistas como "enemigos" han facilitado un clima de violencia digital que luego se traslada a otros ámbitos.
Para FOPEA, este incremento sostenido de las agresiones representa un riesgo para la salud democrática de Argentina.
La institución subrayó que la exclusión discrecional de medios y profesionales de la comunicación en eventos oficiales y en la distribución de la pauta publicitaria actúa como una herramienta de censura indirecta que afecta el derecho de la sociedad a estar informada.

