Murió María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges
La escritora María Kodama falleció este domingo 26 de marzo, a los 86 años, víctima de un cáncer de mama. Era la viuda de Jorge Luis Borges.
La escritora, traductora y profesora de literatura argentina María Kodama, murió este domingo 26 de marzo a causa de un cáncer de mama. Tenía 86 años y había sido diagnosticada con la enfermedad hace un tiempo, según sus allegados. Era la viuda de Jorge Luis Borges, a quien acompañó gran parte de su vida.
La noticia fue confirmada por su abogado Fernando Soto: "Ahora entrarás al 'gran mar' con tu querido Borges. Que en paz descanses María", escribió en Twitter. Falleció en su casa ubicada en la localidad de Vicente López y, según sus seres queridos, los problemas de salud que padecía le habían dificultado su movilidad en los últimos meses.
Era hija del químico japonés Yosaburo Kodama y de María Antonia Schweizer. Nació en Buenos Aires el 10 de marzo de 1937 y estudió Literatura en la Universidad de Buenos Aires. De esa forma fue que se reencontró con Borges, en la década del 60, y él le llevaba 38 años. En 1988 creó la "Fundación Jorge Luis Borges" (dos años después de la muerte del escritor, el 14 de junio de 1986), donde se exhiben libros y algunos manuscritos.
Quién era María KodamaLa escritora publicó algunas obras como "Homenaje a Borges" (2016), "Relatos" (2018) y "La divisa punzó" (2022). También colaboró con Borges en los libros "Breve antología anglosajona" (1978) y "Atlas" (1984), en el que se recopilaban los viajes que realizaron alrededor del mundo. En 1978 se estrenó, además, la película llamada "Borges para millones", donde ella aparecía. Tras la muerte del escritor, Kodama trabajó siempre en su nombre.
Viajó por muchos países en los que el autor tenía fanáticos, tales como Mongolia, Japón, Francia y Egipto, con el objetivo de compartir sus obras y cuidar su legado. "Cuando me hablaban de esposas yo solo conocía a las que se les ponían a los presos. Yo no quería casarme para ser una prisionera y menos tener hijos que me iban a absorber toda la vida, no quería generarme una esclavitud, quería ser libre", expresó en un momento respecto a su vínculo con el escritor.
"Mi madre me decía que Borges podía ser mi abuelo y tenía razón. Por esa diferencia de edad (él 54 y yo 16) era una adelantada. Pero cuando éramos adolescentes mis amigos hablaban de la familia y los hijos, y yo no quería formar ninguna familia porque mis padres estaban separados y yo al cuidado de mi abuela", agregó Kodama.
A pesar de sus dichos, el 26 de abril de 1986 se casaron en Asunción, Paraguay, pocos meses antes de la muerte de Borges. Él ya residía en la ciudad de Ginebra, en Suiza, región en la que falleció y está enterrado. En 2009, ella comenzó un juicio relacionado con el cuento "El Aleph", publicado por él en 1945.
Se debe a que María acusó de plagio el escritor Pablo Katchadjian por su libro "El Aleph engordado", ya que solo le agregó 5600 palabras al texto original. Él ganó el juicio en 2017 y, en 2021, Kodama debió abonar 888 mil pesos por "falta de mérito". Solo se publicaron 200 ejemplares del mismo.
En 2019, el presidente Alberto Fernández expresó su deseo de crear del "Museo Borges", pero Kodama se expresó en desacuerdo. "El escritor y empresario Alejandro Roemmers me ofreció donar al Estado argentino más de 6 mil libros y manuscritos de Jorge Luis Borges de su colección. Con ese aporte vamos a crear el Museo Borges, en homenaje al hombre más grande en las letras que ha tenido nuestro país", publicó en su cuenta de Twitter.
Rechazó la iniciativa debido a que, según ella, los libros que pretendía aportar el empresario habían sido "robados" a Borges por una empleada doméstica. Debido a la acusación, Roemmers aseguró que tenía "documentación respaldatoria" para comprobar que los papeles de Borges fueron adquiridos de manera legítima.
"Todo el mundo condicionaba a Borges por sus capacidades (porque era ciego, sobre todo) y yo, por lo contrario, soy la libertad. Él sabía que libertad es hacer lo que se le antoja y además correr con las consecuencias de eso. Yo le decía: 'Mire, los peligros que corren son estos, ¿acepta o no acepta?' Y él quería. Entonces yo le decía: 'Bueno, después no llore, eh'. Estaba feliz. Disfrutaba de todo", indicó la escritora en una ocasión.

