No fallan: trucos para que no se exploten las empanadas de carne y de jamón y queso al cocinarlas
En el Día de la Empanada, aprendé un par trucos clave para que nunca más se te abran en la asadera al ponerlas al horno.
Si sos de las personas que sufren cuando las empanadas de carne o las de jamón y queso explotan al cocinarlas al horno este truco es perfecto para vos.
Existen muchas formas cocinar empanadas, pero uno de los métodos más comunes es hornearlas, aunque esta manera implica el riesgo de que se exploten. En el Día de la Empanada, estos dos secretos salvadores de la abuela te van a sere de suma utilidad para que no se les salga el relleno.
Trucos para que las empanadas no se exploten en el hornoEs normal que las empanadas se abran una vez metidas en el horno, y que al salirse el queso, se peguen a la asadera, e incluso entre ellas. También sucede con las de carne, generalmente por no tener un buen repulgue, resistente al calor y a los jugos del relleno.
Con estos trucos, que son realmente muy sencillos, podés olvidarte de tener esos percances y disfrutar de su sabor sin problemas.
El primero, para hacer empanadas de carne, consiste en esperar a que el relleno esté completamente frío. En el apuro, es habitual rellenarlas con la carne caliente o tibia, pero esto daña la masa y la debilita, llevando a que después, el jugo se filtre por los pequeños huecos que quedaron.
En este caso, la clave es que al apagar el fuego, esperar que el relleno deje de largar vapor. Una vez que eso suceda, guardar al menos 30 minutos en la heladera. Si bien, es un poco más de tiempo de preparación, te garantiza que al llevarlas al horno no se te abran ni se desparrame el relleno por la asadera.
En este caso, las empanadas con queso suelen abrirse con más regularidad por la cantidad de agua que lleva el queso. Esto genera que el relleno se pierda, así como que se peguen a las demás empanadas, por eso, muchas veces las empanadas quedan casi vacías.
Lo más importante en esta circunstancia, es no usar mucha agua al momento de hacer el repulgue. Este mismo, se logra mojando el dedo en un poco de agua y humedeciendo los bordes. Sin embargo, al humedecerlas de más, el agua del queso se rebalsa y lleva a que se exploten durante la cocción.
Otra de las claves que usan los cocineros, o bien, las mamás y abuelas, es usar queso cuartirolo. Y si se prefiere otro tipo como la muzarella o cualquier queso cremoso, es necesario comprar masas de mayor grosor, como la rotisera; también, se puede preparar la masa casera para que sea más resistente.
Por último, el truco final es que el repulgue se cierre, al igual que un "abrazo", en lugar del típico repulgue de empanada de carne. De esa manera, se evita que se peguen todas las empanadas y que salgan sin relleno.

