Preocupa el aumento de las enfermedades de transmisión sexual: "Hay una moda de tener relaciones sin protección"
El incremento de las ETS, como la sífilis, el VIH, el VPH, el herpes genital, la hepatitis B, la clamidia y la gonorrea, sucede producto del descuido y la desinformación, según una especialista.
Los números oficiales no sólo no mienten, sino que encendieron todas las luces rojas. El Boletín Epidemiológico Nacional N° 782, publicado el 17 de noviembre de 2025, confirma lo que médicos y docentes vienen advirtiendo desde hace tiempo: las enfermedades de transmisión sexual (ETS) están creciendo fuerte en Argentina, con la sífilis como principal protagonista.
Según datos del Ministerio de Salud, los casos de sífilis no paran de subir desde 2011, pero el salto más fuerte se dio a partir de 2015. Entre ese año y 2019, la cantidad de contagios se triplicó, marcando una tendencia ascendente que nunca se frenó. Solo en 2025, los casos crecieron un 20,5% en comparación con 2024, alcanzando un total de 36.702 contagios en la población general.
El informe es claro y elocuente: el 76% de los casos se concentra en personas de entre 15 y 39 años. El grupo con las tasas más altas es el de 20 a 24 años, seguido por quienes tienen entre 25 y 34. También preocupa el segmento de 15 a 19 años, con una tasa de 108,2 casos por cada 100.000 habitantes. A partir de los 35 años, los contagios comienzan a bajar de manera progresiva.
¿Por qué aumentan las ETS?
Para entender qué está pasando, Crónica habló con Sabrina Márquez, ginecóloga de la clínica Santa Clara de Mendoza: "Venimos viendo esta prevalencia del aumento de enfermedades de transmisión sexual, no sólo en adolescentes sino también en adultos. Vemos muchos cuadros de sífilis en hombres y muchas pacientes mujeres con tricomoniasis. Lo denota el flujo vaginal".
De acuerdo a la médica, "la sífilis, si la agarrás a tiempo, con penicilina se cura. En cambio, la tricomoniasis puede llevar a una infertilidad en la mujer. El mayor riesgo son las mujeres embarazadas".
Márquez advierte: "Falta mucha información, empezando por los adolescentes. Son pacientes de riesgo, porque tienen menos conciencia del peligro. Ahora hay una moda de tener relaciones sexuales sin protección y tienen más exposición. Hay que reforzar mucho en lo que es educación sexual, sobre todo en las redes sociales, que es donde se informan".
Finalmente, la experta puntualiza: "Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) atraviesan un escenario preocupante en Mendoza, Argentina y a nivel global, con un aumento sostenido de varios diagnósticos. La sífilis ocupa hoy un rol central: registra un crecimiento progresivo que no se ha detenido en los últimos años".
Los datos no dejan mentir: mientras que en 2019 la incidencia era de 56 casos cada 100.000 habitantes, en 2024 trepó a casi 100 por cada 100.000, y en 2025 se observa un incremento adicional del 20% en los nuevos casos. Se trata de una enfermedad totalmente curable si se detecta a tiempo, pero puede generar graves consecuencias si no se trata, como el compromiso del sistema nervioso central, y resulta especialmente agresiva cuando la transmisión es de madre a hijo durante el embarazo.
No es lo único que debe preocupar: junto a la sífilis, también se registra circulación de otras ETS como el VIH, el virus del papiloma humano (VPH), herpes genital, hepatitis B, clamidia y gonorrea. En el caso del VIH, la situación argentina es comparable a la de países del primer mundo como Estados Unidos: se estima que unas 170.000 personas viven con el virus en el país, aunque alrededor del 20% desconoce su diagnóstico, y se registran cerca de 6.000 casos nuevos por año. Si bien los tratamientos han avanzado de manera significativa, la infección sigue siendo severa y requiere una fuerte estrategia de prevención y diagnóstico temprano.
Finalmente, en cuanto a la hepatitis B, debe decirse que, aunque la mortalidad ha disminuido, aún se mantiene en valores elevados, alrededor de 2,8 muertes cada 100.000 habitantes y la transmisión vertical continúa siendo un problema grave, con potenciales consecuencias severas para el recién nacido. En este contexto, los especialistas advierten que, pese a contar con herramientas de prevención, diagnóstico y tratamiento, el desafío principal sigue siendo fortalecer las políticas de detección precoz, educación sexual y control de la transmisión materno-infantil.

