MISTERIO

¿Un OVNI? Conmoción en Chaco por la caída desde el cielo de un objeto espacial de gran tamaño

Con inscripciones, válvulas y fibras de carbono, el cilindro metálico genera muchas dudas.   

La tranquilidad rural de Puerto Tirol, en la provincia de Chaco, se vio interrumpida por un hallazgo que despertó asombro y especulación. Un cuerpo metálico de gran tamaño apareció en un terreno del ex Campo Rossi, generando interrogantes entre vecinos y autoridades. 

El objeto, de apariencia cilíndrica y superficie oscura, fue detectado el jueves por la tarde y rápidamente se activaron protocolos de seguridad.

El dueño del predio, Ramón Ricardo González, fue quien dio aviso a las fuerzas locales. Lo que inicialmente parecía una rueda cubierta de filamentos resultó ser, según los primeros análisis, una pieza vinculada a tecnología aeroespacial.

La Fuerza Aérea intervino con rapidez, estableciendo un perímetro y desplegando un operativo de remoción bajo condiciones climáticas adversas.

El traslado se concretó el sábado, en medio de una jornada lluviosa. El artefacto fue envuelto en nylon negro, encintado cuidadosamente y llevado a la base militar para su posterior envío a Buenos Aires. Allí será sometido a estudios técnicos que permitan determinar su procedencia exacta y evaluar posibles riesgos asociados.

Del campo chaqueño al laboratorio porteño: el viaje del objeto

Rubén Lianza, director del Centro Aeroespacial de la Fuerza Aérea, brindó detalles sobre la estructura. Se trata de un tanque de combustible utilizado en etapas orbitales, fabricado con aluminio reforzado y recubierto con fibras de carbono. Este último material, aunque no tóxico, puede liberar partículas microscópicas que se incrustan en la piel, generando molestias similares a las espinas vegetales.

El cilindro mide 1,70 metros de largo por 1,20 de diámetro, presenta un orificio de 40 centímetros en uno de sus extremos y un sistema de válvulas en el otro. Además, posee una inscripción con número de serie, lo que podría facilitar su rastreo y vinculación con alguna misión espacial reciente, ya sea estatal o privada.

 Especialistas descartan riesgos químicos, pero investigan su procedencia. (Gentileza: Internet).
 Especialistas descartan riesgos químicos, pero investigan su procedencia. (Gentileza: Internet).

Durante el operativo, se realizaron mediciones con sensores especializados, incluyendo un contador Geiger y detectores de hidracina, sustancia altamente reactiva utilizada en propulsión.

Los resultados descartaron presencia activa de radiación o compuestos químicos peligrosos, aunque se mantuvo la precaución en todo momento.

Los oficiales que estuvieron en contacto directo con el objeto fueron sometidos a controles médicos preventivos. Ninguno presentó síntomas compatibles con exposición a materiales nocivos, lo que permitió avanzar con el traslado sin mayores complicaciones.

La hipótesis más firme entre los expertos es que se trata de chatarra espacial, es decir, fragmentos de cohetes o satélites que se desprenden durante maniobras en órbita y eventualmente caen a la Tierra. Aunque estos eventos no son frecuentes en Argentina, el aumento de lanzamientos internacionales incremento la posibilidad de que ocurran.

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