Un viaje inolvidable entre yacarés, carpinchos y paisajes infinitos
Entre lagunas infinitas y caminos rurales, este destino invita a disfrutar jornadas de ecoturismo, navegación y avistaje de fauna protegida en plena naturaleza.
En el noreste de Corrientes existe un rincón natural donde la fauna silvestre se convierte en protagonista absoluta. Entre lagunas inmensas, humedales y caminos rodeados de naturaleza, este acceso al Iberá ofrece experiencias inolvidables para quienes buscan desconectarse y explorar paisajes únicos.
Con excursiones náuticas, senderos interpretativos y safaris fotográficos, el destino se posiciona como una de las mejores alternativas para vivir el ecoturismo en Argentina.
Un lugar que combina aventura, tranquilidad y naturaleza en uno de los escenarios más sorprendentes de Corrientes.
El rincón salvaje de Corrientes donde los animales viven en libertad
Portal Galarza es uno de los accesos más impactantes al noreste de los Esteros del Iberá, ubicado en el Paraje Galarza, dentro de la provincia de Corrientes.Este ingreso permite descubrir enormes lagunas, humedales y ecosistemas protegidos donde conviven yacarés, carpinchos, ciervos de los pantanos y una enorme diversidad de aves autóctonas.
Lagunas abiertas, embalsados flotantes y horizontes infinitos forman algunos de los paisajes más impactantes del Iberá.
Se encuentra a aproximadamente 230 kilómetros de la ciudad capital y se puede llegar principalmente por la Ruta Nacional 12 y distintos caminos provinciales que conectan con el área protegida.
Además, su cercanía con Misiones lo convierte en una excelente alternativa para quienes buscan escapadas de jornada completa o recorridos combinados por el noreste argentino.
De hecho, se ubica relativamente cerca de destinos turísticos reconocidos como Posadas, Ituzaingó y otros accesos al Iberá. También es frecuente combinar la visita con recorridos por reservas naturales, pueblos rurales y circuitos ecoturísticos.
La geografía del lugar es uno de sus mayores tesoros. Allí predominan las lagunas abiertas, los embalsados flotantes, los extensos pastizales y los montes nativos que crean escenarios de horizontes infinitos.
La laguna Luna, considerada la más grande de todo el humedal, ofrece postales únicas y atardeceres inolvidables. Además, da la sensación de paisajes infinitos porque las nubes se reflejan en el agua.
Incluso, las excursiones náuticas son una de las actividades más buscadas por quienes llegan a este rincón del Iberá. Los paseos guiados en lancha permiten navegar entre canales mientras se observan yacarés, carpinchos y aves en su hábitat natural.
Las excursiones náuticas y el avistaje de fauna permiten descubrir la riqueza natural del noreste correntino.
El senderismo interpretativo también ocupa un lugar destacado dentro de la experiencia turística. Las caminatas guiadas recorren pastizales, bosques y senderos naturales donde los visitantes pueden conocer la flora local.
El avistaje de fauna es otro de los grandes motivos para visitar la zona. Gracias al trabajo de conservación, muchas especies volvieron a poblar estos ambientes naturales, generando safaris fotográficos únicos y experiencias ideales para observadores de aves.
Los senderos interpretativos invitan a conocer la flora local y la historia cultural de una de las regiones más fascinantes del país.
Además de sus paisajes naturales, el área conserva patrimonio histórico de enorme valor cultural. Uno de los sitios más llamativos es un antiguo pozo de agua de origen jesuítico con más de 400 años de antigüedad, testimonio del pasado histórico de la región.
La gastronomía regional completa la experiencia turística con almuerzos y meriendas típicas correntinas, donde se destacan sabores tradicionales y recetas locales que permiten conectar aún más con la identidad del Litoral argentino.

