Unas felices Pascuas que nacen de la solidaridad y el amor por el prójimo
Historias de personas que se la juegan por los más necesitados. El ingenio en tiempos difíciles para que nadie se quede sin festejar la Pascua como se merece.
"El religioso no come carne, pero acá estamos en Pascuas eternas, básicamente". El testimonio pertenece a una referente de un establecimiento solidario que lucha día a día para sacarles los clavos a centenares de niños que viven crucificados por las necesidades. Y llega en horas de redoblar esfuerzos para que los chicos puedan contar con el chocolate que tanto esperan.
"Hice bolsitas con turrón de chocolate y alfajores porque no pude comprar el chocolate aparte", contó a Crónica Fernanda Moyano, integrante de la ONG Athenea de Haras, una entidad que maneja dos comedores de adultos y otros dos de niños a los que concurren 200 menores que también asisten a las clases de apoyo escolar y reciben los desayunos y los almuerzos que escasean en sus casas.
"El sábado pasado, por ejemplo, uno de nuestros nenes lloraba. Me pidió hablar conmigo y me contó que su panza hacia ruido porque no había comido el día anterior", relató la mujer.
En este contexto de necesidades, el huevo de Pascua suele ser considerado inalcanzable. Por lo tanto, la misión de la mencionada ONG se centró en los últimos días en tratar de conseguir los insumos y las golosinas necesarias para poder repartir hoy entre los chicos.
Al respecto, Fernanda enfatizó: "El huevo o chocolate que reciben acá es su Pascua. Los niños saben que siempre algo tienen para Pascuas. Así que saben que este domingo tendrán algún regalito y lo más importante es que sienten que alguien pensó en ellos".
Por otra parte, gracias a una acción conjunta de la Fundación Nutriendo el Alma y del Comedor Los Gurises, 300 chicos del barrio La Porteña de Moreno también tendrán sus chocolates. En referencia a ello, Jorge Conti, representante de la mencionada fundación, señaló: "En las Pascuas siempre recaudábamos plata para comprar los huevos. Este año no queríamos hacerlo porque no contábamos con tanta gente, pero Sandra y Ariel -fundadores del comedor- decidieron hacerlo igual. Entonces rifamos una silla gamer, pudimos obtener 300.000 pesos y compramos el chocolate para hacer los huevos. Pero, como vimos que no alcanzaba, pusimos en marcha otro sorteo para juntar la misma suma y con ella adquirir el chocolate para el huevo del premio y hacer el resto. Además, nos pusimos en campaña para reunir los ingredientes para hacer las roscas que les daremos a las familias".
Se trata, coinciden los consultados, de una meta a alcanzar en el marco de un trasfondo desfavorable marcado por una merma de las donaciones. "Muchos colaboradores se alejaron porque perdieron sus trabajos o sus hijos volvieron a casa, ya que no pueden pagar el alquiler. No hay el mismo ánimo que antes, hacemos lo que podemos, mientras que cada vez más gente viene al comedor a golpear la puerta pidiendo comida", describió Conti.
Justamente por esta retracción evidente y considerable de voluntades y, por consiguiente, de mercadería, algunas entidades caritativas se resignaron a no entregarles un huevo de Pascua a cientos de pequeños. Es el caso de Silvia Barrientos, de Panza Llena Corazón Contento, quien confesó: "El año pasado una señora les hizo unos conejitos, pero ahora es muy distinto. Hay una necesidad que se hace difícil abastecer. Esa falta de recursos es una situación repetida que palpan los propios niños". Una muestra de ello la suministró Silvia al admitir que "casi todos los chicos nos preguntan si entregaremos huevos y te parte el alma no poder darles algo que se merecen".
Un panorama similar padece Perla, quien forma parte del comedor Carolina de la localidad bonaerense de Ingeniero Allan. En los comedores Niños de Luz y Esperanza, en tanto, peligró la Pascua luego de que la tormenta del último jueves arrasara con el techo de uno de los establecimientos. Un incidente que hizo dudar a sus organizadores y colaboradores, quienes finalmente determinaron continuar con la propuesta inicial de obsequiarle una delicia de chocolate a 290 chicos. Al respecto, Susana, una de las referentes del lugar, expresó a modo de cierre: "Hicimos un esfuerzo cada uno de su propio bolsillo. Yo saqué de mi jubilación y lo logramos. Fue un milagro de resurrección".

