La llegada del invierno no sólo suele traer enfermedades leves o graves, sino que también aparece un enemigo silencioso que deja una estela mortal si no se lo tiene muy en cuenta: el monóxido de carbono. Un mal social que, a veces por simples despidos hacen aumentar de manera exponencial los casos cuando aparece el frío.

Si bien los riesgos de inhalar este gas son muy graves para cualquiera, esto se potencia aún más en grupos de riesgo como niños, pacientes con enfermedades cardiovasculares y respiratorias, adultos mayores y embarazadas, ya que la intoxicación puede llevar a la muerte. Es por eso que existen varias recomendaciones a considerar para prevenir problemas fatales.

¿Qué es el CO?

Los hechos que desembocan en una intoxicación por monóxido de carbono son altos, esto debido a la inadecuada calefacción y ventilación en los ambientes cerrados. En tanto, a la hora de saber qué es el monóxido de carbono, los especialistas en la materia definen que "es un gas incoloro, que no tiene olor, no irrita y se dispersa en el aire, esto hace que la intoxicación no sea percibida por la persona expuesta. Es por eso que se lo denomina el "asesino silencioso".

Por otra parte, las fuentes más frecuentes de producción de este gas en nuestro país son las estufas, los calefones, los braseros a carbón o leña, las salamandras, las hornallas de la cocina, los faroles, las lámparas a gas (que suelen usarse en los campamentos) y los autos con caño de escape obstruido por nieve o por fallas en los sistemas, entre otros. Cabe destacar, que las máquinas pequeñas a combustible como grupos electrógenos, cortadoras de césped, pulidoras de piso o lavadoras de presión, también puede producir este tipo de gas, con lo cual hay que estar muy atento al maniobra todo este tipo de elementos.

En nuestro país, las estadísticas que maneja el Ministerio de Salud y Desarrollo Social indican que cada año mueren cerca de 1.000 personas por inhalar este gas silencioso, en tanto, se estima que a nivel mundial ese número asciende a unas 4,3 millones de personas que perecen (también pueden dejar secuelas en el cuerpo) por la contaminación del aire en los hogares, siendo el CO uno de los principales elementos contaminantes del aire interior.

Síntomas

Un tema importante a tener en cuenta, ya que si es silencioso, incoloro y sin olor, es qué síntomas pueden expresar para darnos cuenta. La respuesta es que son variables, ya que en casos leves suelen presentarse cefaleas, náuseas, vómitos, mareos, debilidad y, si progresan, pueden llevar a inestabilidad, confusión, visión borrosa, dolor en el pecho, desmayos, convulsiones y muerte.

Por otra parte, una vez que el episodio agudo haya pasado, según la severidad del cuadro, además, es posible que entre las dos semanas y los dos meses, aparezcan complicaciones neurológicas, como alteraciones de la memoria, de la conducta, de la atención, del aprendizaje, por eso, es muy importante el control médico a corto y mediano plazo tras la intoxicación.

Otro ítem a destacar es la sospecha que uno puede llegar a tener en caso de una presunta intoxicación por monóxido de carbono, para lo cual hay algunas especificaciones que se deben tener cuenta, como: abrir la puertas y ventanas del ambiente, no permanecer dentro de la casa y ayudar a salir a las personas que no puedan desplazarse por sus propios medios, y finalmente, llamar al servicio de emergencias o acudir al centro de salud más cercano.

Grupo de riesgo

Es sabido que existe un grupo de riesgo, en el cual sobresalen las embarazadas ya que no sólo está en peligro su propia vida con la intoxicación sino también la del feto, ya que la concentración de monóxido de carbono en la sangre es casi 15 veces mayor en el feto que en su madre. Y otro tema a saber es que el tiempo para desintoxicarse que debe llevar a cabo un feto es mucho mayor, ya que al vida medio de CO en la sangre es casi 5 veces más prolongada que la materna.

Por otra parte, los adultos mayores con enfermedades cardiovasculares y respiratorias (que también son parte de los grupo riesgosos), así como las personas con anemia marcada, son muy vulnerables a la exposición del gas porque presentan bajas cantidades de oxígeno disponibles en las células (hipoxia) y menor volumen de oxígeno en los tejidos.

En tanto, se sabe que la muerte es una de las posibilidades que puede enfrentar un paciente que no es atendido o si se lo hizo de manera tardía, pero también existen una serie de secuelas que podría dejar en una persona la inhalación de monóxido de carbono, como por ejemplo: síndrome de enclaustramiento, Parkinson, trastornos psiquiátricos, ceguera, trastornos en la marcha, sordera y trastornos cognitivos graves, entre otros inconvenientes.

Cabe destacar, que los cuadros de intoxicaciones por el monóxido de carbono generalmente suelen ser atendidos por personal de guardia, especialistas en toxicología, neurología, cardiología, terapia intensiva (si se necesita) y, en algunos casos oftalmología, diagnóstico por imágenes y salud mental, aunque cada caso dependerá de la gravedad que presente el paciente ante el profesional de la salud.

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