Desgarrador pedido de justicia de joven que fue abusada por su tío durante años: "Esto es un secreto entre vos y yo"
El Dr. Emmanuel Apolo, quien representa a la víctima de abuso sexual gravemente ultrajante y corrupción de menores, habló con cronica.com.ar, y explicó que el segundo debate oral tiene fecha para realizarse el próximo 15 de junio.
Para que una víctima de un delito contra la integridad sexual pueda sanar y tener un poco de alivio, es fundamental que obtenga Justicia, mediante un proceso con perspectiva de género, no revictimizante. Sin embargo, que esto ocurra, es la excepción y no la regla. Tal es el caso de una joven de 26 años, quien prefiere mantener su identidad bajo reserva, que habló con cronica.com.ar, para contar en primera persona la infancia de abusos sexuales que sufrió, perpetrada en el tiempo durante años, a manos de su tío, un reconocido empresario gastronómico de Mendoza, que aún no fue condenado.
El Dr. Emmanuel Apolo, quien representa a la víctima de abuso sexual gravemente ultrajante y corrupción de menores, habló con este medio y explicó que el segundo debate oral tiene fecha para realizarse el próximo 15 de junio. Sin embargo, la defensa del imputado presentó un recurso extraordinario federal a la Corte Suprema de la Nación, el cual consiste en "la última vía recursiva para pedir el sobreseimiento". Dicha resolución del máximo tribunal debe estar resuelta antes que comience el juicio para que la sentencia quede firme, de lo contrario podría quedar en la nada.
"Si la Corte no resuelve, no puede quedar firme la resolución del nuevo debate,", explicó el abogado. "Según lo que entendemos no se lo van a dar al sobreseimiento, pero lo que pretendemos es que se resuelva lo más rápido posible porque mi clienta necesita Justicia", sostuvo Apolo.
Es que ya pasaron dos años del primer juicio el cual fue anulado por una "deficiencia del fiscal reemplazante", quien siquiera fue sancionado. Desde entonces, están a la espera de la llegada del segundo debate. "Nadie se pone en el lugar de la víctima quien debe enfrentar otro juicio y todo lo que conlleva que es demasiado revictimizante", remarcó.
No solo eso, sino que además, si los tiempos se dilatan, existe la posibilidad que el empresario denunciado quede en libertad una vez que se cumpla el plazo de prisión preventiva. "Se puede prorrogar por un año más, pero si demora y se alcanza el período determinado, podría quedar libre", explicó Apolo, quien no duda que la presentación del recurso y posterior dilación del proceso es parte de la estrategia del imputado.
No obstante, una vez que llegue el momento en que el presunto abusador sea juzgado, el letrado mantiene una mirada esperanzadora sobre la sentencia que recibirá. Según puntualizó hay pruebas caudalosas y elementos suficientes tales como testimoniales, periciales, y la declaración de la víctima, para que en el debate el acusado sea condenado por una sumatoria de penas que podría alcanzar entre los 18 y 25 años.
Mientras tanto, el acusado está alojado en la cárcel de Boulogne Sur Mer, situada en la capital mendocina, luego que le retiraran el beneficio de detención domiciliaria por romper la tobillera electrónica que tenía colocada.
El testimonio estremecedor
Pese a todo tipo de temores, en 2019 la joven hizo la denuncia contra el acusado cuyas iniciales son D.M.D.B en el Ministerio Público Fiscal de Violencia de Género, de Godoy Cruz, Mendoza, por los abusos que se habrían perpetrado desde el 2008 hasta el 2013.
Un año después de realizada la denuncia el acusado fue imputado por abuso sexual simple y gravemente ultrajante con corrupción de menores, y uso de pronografía. La causa estuvo encajonada, hasta que le realizaron las pericias a la víctima y después de tres escritos que presentó su defensa lograron que fueran incorporadas al expediente, y que avance.
"Me costó mucho denunciar porque mi miedo era romper a familia, un miedo que efectivamente se cumplió", dijo a este medio. Es que cuando la denunciante rompió el silencio, su tía decidió creerle a su marido, con quien tiene dos hijos pequeños. Los hechos denunciados habrían sucedido cuando la denunciante tenía "8 años" y se extendieron "hasta los 13, 14".
"Yo no tengo a mi papá, y mi mamá trabajaba todo el día, entonces me quedaba mucho a dormir en la casa de mis tíos", contó la joven. Casi todos los viernes, la pasaban a buscar por el colegio ubicado a dos cuadras de la casa de ellos, donde se quedaba durante el fin de semana hasta el lunes siguiente. En esas circunstancias es en las que habrían ocurrido los abusos sexuales.
"Los viernes cuando llegaba de la escuela, se acostaba conmigo en la cama, y ahí me tocaba la vagina, me hacía que le tocara el pene. También me mostraba pornografía y videos íntimos de él teniendo relaciones con mi tía", contó la joven.
Los abusos se perpetraron durante años, al punto que la denunciante recuerda las distintas instalaciones donde se habrían repetido de forma continúa pese al paso del tiempo. "Hasta los 10 años pasaron en un departamento, situada del barrio Arizu, y después en otro, en la zona céntrica", expresó.
"Se metía a bañar, se me acostaba al lado desnudo, y me pedía que le haga sexo oral", relató la víctima. Además, recordó que luego de casi todos los episodios de abuso, "la premiaba con algo", ya sea con la compra de zapatillas, ropa o juguetes.
Más de una vez recuerda haberse despertado con la bombacha manchada de sangre producto de las lesiones provocadas, sin embargo, nunca fue una opción para ella, con sus apenas diez años, contar el calvario que sufría.
"Nunca vayas a contarle esto a nadie porque nos matan, esto es un secreto ente vos y yo", le decía el imputado quien de esa forma la tenía bajo amenaza, según contó la víctima. Pese a que la joven tenía llamados de atención en la escuela por mala conducta, nadie sospechaba que los abusos que sufría de parte de su tío, eran el origen de ese malestar con el que convivía.
"Él me decía que era como mi papá, imagínate lo que fue para mí sacarme la venda de los ojos", remarcó.
Una charla con su mamá, fue el puntapié que la llevó a poner en palabras los abusos a los que la habría sometido el marido de su tía materna, que reprimió durante toda su adolescencia.
"Yo siempre traté de apagarlo en mi mente, siempre traté de olvidarlo, y no volver a revivirlo", agregó. Por eso, expresó que recordar y contar a lo que había sido sometida durante años, "la afectó mucho".
"Me costó mucho, porque había cosas que había querido apagar, pero al denunciarlo empecé a recordar", manifestó. Y así, las piezas del rompecabezas que le faltaban, comenzaron a aparecer, pero aún falta la más importante, la que le devuelva algo de paz: una condena para su abusador.

