Las "bodas de plata" menos deseadas por Ferro Carril Oeste
Ferro Carril Oeste cumple esta temporada se cumplen 25 a帽os ininterrumpidos en el ascenso.
No fue algo novedoso pero por eso no dej贸 de ser doloroso. Con esa dura realidad ya se hab铆a topado en 1946, 1957, 1962, 1968 y 1977 pero en todos los casos supo levantarse. Hasta que el 11 de junio de 2000, sufr铆a en su propia cancha un contundente como condenatorio 7 a 0 a manos de Lan煤s. Ferro perd铆a su lugar en el f煤tbol grande por sexta vez, sin imaginar que se avecinar铆a un per铆odo interminable de pesadillas sin encontrar la felicidad del regreso a su verdadero h谩bitat. Tuvo varias jornadas para elaborar el duelo, pues el descenso lo sorprendi贸 con cinco fechas de anticipaci贸n. Ni as铆 supo ganarle al tiempo y preparar el inmediato retorno. Malas administraciones lo fueron desangrando hasta llegar a la quiebra y de la mano transitaron equipos flojos en su gran mayor铆a, que fracasaron en el gran intento y que hicieron que hace unas semanas cumpliera las bodas de plata m谩s tristes. Es que ya son 25 a帽os ininterrumpidos en el f煤tbol del ascenso, los que lo convierten en una de las entidades con mayor estad铆a abajo, todav铆a lejos de los 40 que lleva Atlanta, otro habitu茅 de la 茅lite. Y ser谩n al menos 26 ya que los n煤meros no le dan para siquiera garronear un lugarcito en el Reducido. Es m谩s: ni a煤n le bastan para decir que en la pr贸xima temporada continuar谩 militando en la segunda divisional, dado que se encuentra a dos puntos del descenso con 12 por disputarse.
A Oeste se lo llevaron puesto dirigentes, empresarios, entrenadores y jugadores. Cada uno en su funci贸n, hizo todo para que estas dos d茅cadas y media fueran de profunda decepci贸n. Las v铆as en la zona de Caballito a煤n no fueron lo debidamente reparadas como para que ese Tren que supo ser orgullo de la zona en la primera parte de los 80, vuelva a transitar sin riesgo de un nuevo descarrilamiento. El f煤tbol grande lleva mucho tiempo llamando a Ferro, pero Ferro parece desentenderse de ese reclamo.
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Club modeloQuienes empiezan a peinar canas se acostumbraron de chiquitos a o铆r el nombre Ferro. Se ven铆a inmediatamente a la mente, pues las colonias veraniegas eran la excusa perfecta de esos padres que pretend铆an zafar por unas horas del bochinche de su piber铆o post-ciclo lectivo. El de Caballito supo ser un club ejemplar a comienzos de los 80. Quienes portaban el carnet de socio, fueran o no hinchas, lo mostraban con orgullo, dado que el Verdolaga era una de las entidades m谩s importantes del pa铆s. Por algo, en 1981, alcanz贸 su r茅cord hist贸rico con casi 48.000 socios. Tampoco deb铆a sorprender que aquella gran gesti贸n tuviera relaci贸n perfecta con lo deportivo. De la mano del recordado Carlos Timoteo Griguol, todo un docente, Oeste se les anim贸 primero y luego "les pas贸 el trapo" a los m谩s grandes. Era la 茅poca en que el f煤tbol argentino empezaba a mostrar sus primeros e injustificables trazos de dos vertientes que conformaron la m谩s tremenda de las grietas con la n煤mero 5 como pretexto: el menottismo y el bilardismo. Al Verde lo emparentaron con la segunda l铆nea hasta que el Viejo sabio les gan贸 por goleada, ya que sus equipos ten铆an un poco de ambos: era t谩cticamente brillante y tambi茅n divert铆a pues hab铆a demasiado buen pie desparramado en los casi 100 metros por 70 de todas las canchas de Primera Divisi贸n de aquellos tiempos.
El Ferro de Griguol pele贸 hasta el final el campeonato 1981 que gan贸 el Boca de Silvio Marzolini (con Diego Armando Maradona como principal figura) y enseguida se adue帽贸 de sus dos t铆tulos en Primera: los Nacionales 1982 y 1984, el segundo de ellos venciendo en el global por 4 a 0 a un fant谩stico River cuya hinchada no se aguant贸 el baile y a falta de 20 minutos encendi贸 los tablones de la vieja visitante de Mart铆n de Gainza.
El gran f煤tbol del equipo de Timoteo cruz贸 fronteras, pues en 1985, siendo uno de los representantes del f煤tbol argentino en la Libertadores, igual贸 con Argentinos la primera posici贸n en el grupo compartido con dos gigantes de Brasil. El Bicho despu茅s ganar铆a el partido desempate y se encaminar铆a a la hist贸rica obtenci贸n de la que hasta ahora es su 煤nico m谩ximo torneo continental. 驴Qu茅 habr铆a pasado con Ferro si pasaba? Dif铆cil saberlo. Lo que qued贸 guardado fue su gran actuaci贸n, que incluy贸 un triunfazo (2-0) sobre Vasco en Sao Januario y una igualdad con Fluminense en el mism铆simo Maracan谩 de los que en el reciente agosto se cumplieron 40 a帽os.
El orgullo no era s贸lo el f煤tbol, ya que Ferro respiraba deporte. En tantas disciplinas brill贸, por ejemplo en el b谩squet, contando con el padre de la Liga Nacional, Don Le贸n Najnudel que le dio paso a enormes consagraciones con equipos espectaculares. Aunque el f煤tbol es lo que m谩s importa.
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La ca铆daDel descenso ya se habl贸. Lo que no se dijo es que fue la consecuencia de malos resultados y tremendas administraciones que sucedieron la 茅poca dorada liderada por el gran Santiago Leyden; aunque parad贸jicamente el golpe de nocaut se dio con este mismo dirigente en una nueva gesti贸n que ratific贸 eso de que "segundas partes nunca fueron buenas". El Ferro que se hab铆a ganado un nombre y un respeto fue mermando y para fines de los 80 ya no ten铆a protagonismo aunque tampoco reinaba la preocupaci贸n. Se puede decir que el cuarto puesto del Apertura 1992 fue lo 煤ltimo "importante" realizado por el equipo. A partir de all铆 empez贸 una debacle que vino de la mano de equipos cada vez m谩s alejados de aquellos con int茅rpretes de "galera y bast贸n".
El segundo semestre del nuevo siglo marc贸 el inicio de la tortura. De entrada nom谩s, Ferro sufri贸 la mimetizaci贸n de la nueva categor铆a (Nacional B) y baj贸 a la Primera B. Enseguida vinieron tiempos pol铆ticos de terror que llevaron a su gente a incorporar a su diccionario las palabras quiebra, sindicatura, gerenciamiento, 贸rgano fiduciario, etc. Tard贸 dos temporadas en regresar a la m谩xima del ascenso y no volvi贸 a caer por una Promoci贸n en la que le hizo un gui帽o la ventaja deportiva. Lo que siguieron fueron floj铆simas campa帽as: temporadas despilfarradas pues es anhelado regreso sigui贸 brillando por su ausencia. Ni siquiera sac贸 tajada de la inaudita reestructuraci贸n del f煤tbol con 30 equipos en primera (una herencia que nos dej贸 Don Julio y que Claudio Tapia no parece dispuesto a desterrar). Tampoco fue soluci贸n la llegada de Cristian Bragarnik, cuya empresa estuvo tres a帽os junto a Oeste.
驴Alegr铆as? La noticia del levantamiento de la quiebra -lo que no es algo menor-, clasificaciones a Reducidos y accesos a semifinales en dos ocasiones, cayendo con quienes luego perder铆an la final por el segundo ascenso. En definitiva, nada.
Este a帽o se calific贸 de importante su mercado, que incluy贸 la llegada de Alfredo Grelak como entrenador, avalado por su excelente tarea en la temporada anterior con San Telmo. Pero no hubo caso: el equipo fue noticia por los malos resultados y los conflictos (no olvidar la salida traum谩tica de un hist贸rico como Gonzalo Castellani) y el cambio para el banco que transform贸 a Sergio Rondina en el DT n煤mero 46 de Ferro desde que puso en marcha un triste peregrinar por el f煤tbol del ascenso que acaba de celebrar sus horribles "bodas de plata".
A pesar de ello, el 2025 no termin贸. Claro que la b煤squeda de lo importante ya qued贸 descartado y en estas cuatro fechas que le restan a la Primera Nacional, el Huevo deber谩 laburar para encontrar el consuelo de la salvaci贸n.
Hacelo por tu genteEn 茅pocas en que los hinchas inflan el pecho por una convocatoria notable a un partido decisivo, hay que sacarse el sombrero ante la gente de Ferro. Es f谩cil ser hincha de los grandes, que suelen codearse con la gloria y se bordan una estrella a cada rato. Incluso de los equipos que est谩n en crecimiento y en un f煤tbol tan competitivo como el argentino ya se entreveran con los m谩s pintados. Es l贸gico que salgan a la cancha y vean su reducto copado. Dif铆cil es hacerlo en las malas, cuando no reciben respuestas desde sus instalaciones y menos a煤n del verde c茅sped. El pueblo verdolaga lleva cinco lustros dando la cara sin encontrar nada a cambio. Eso es tener aguante. Ser铆a bueno que por 茅l, 2026 sea el a帽o del despegue del club que supo ser modelo y que el siguiente pueda tenerlo de una buena vez cara a cara con los equipos m谩s importantes. Como corresponde.