CARLOS FERNANDO NAVARRO MONTOYA

Carlos Fernando Navarro Montoya, "el mono volador" que daba la sensación de imbatible en el arco de Boca

Carlos Fernando Navarro Montoya volaba de palo a palo, “achicaba” a los delanteros en los mano a mano y daba la sensación de que era muy difícil hacerle un gol. Brilló en muchos equipos siendo en Boca Juniors la cumbre de una gran carrera de 25 años. “El arco de Boca es especial, porque Boca es especial”, reveló

No era fácil tener que reemplazar a Hugo Gatti en el arco de Boca y Carlos Fernando Navarro Montoya lo hizo. Fue “un elegido” para quedarse con el puesto de una leyenda, y se ganó al hincha con su estilo, sus atajadas, su juego, sus voladas… El “Da-le-Mo-no…” se escuchaba fecha tras fecha y era el reconocimiento de la gente para él.

Navarro Montoya nació en Medellín, Colombia, el 26 de febrero de 1966, y tiene 59 años. Es hijo de Ricardo Jorge Navarro, arquero argentino, que en ese momento estaba desempeñando su carrera en Colombia. Surgió en Vélez, destacándose en el torneo Proyección 86, pero su nombre se lo aparenta con Boca, sonde ganó 6 títulos, jugando allí más de 400 partidos.

 

El Mono y el Loco, juntos en Boca. Navarro Montoya debió reemplazar a Gatti, su ídolo. (ARCHIVO CRÓNICA)

Se manejaba con los pies, siempre atento y bien parado en el área, resultaba increíble sobresalir en el mano a mano y tenía la enorme facilidad para volar de poste a poste.

Su debut profesional sucedió el 8 de abril de 1984, cuando Alfio Basile, DT de Vélez, le dio la responsabilidad y el Fortín superó a Temperley 1 a 0, con el tanto marcado por Carlos Bianchi. “Sin Vélez yo no hubiera existido, porque es una institución ejemplar en todo sentido”, reveló. Al cumplir 16 años, el Toto Lorenzo dirigía la Primera y me dijo ‘Usted será el mejor arquero del mundo’. El titular era nada menos que Nery Pumpido, agregó.

En 1986 pasó por Independiente Santa Fe de Colombia y al año siguiente retornó a Vélez. Después llegó Boca en su vida y es donde más se lo identifica debutando el 18 de septiembre de 1988 frente a River, con triunfo 2-0 en el Monumental.

En pleno vuelo, alejando el peligro ante la mirada de Pedro Larraquy. (ARCHIVO CRÓNICA)

Al año siguiente se lució en la obtención de la Supercopa con el penal atajado a Luis Artime, en cancha de Independiente, y en 1990 fue clave para ser campeón de la Recopa, ante Atlético Nacional de Medellín. Era un indiscutido en el arco de Boca, más allá de alguna turbulencia al comienzo.En el ’91 logró el Torneo Clausura (con una sensacional actuación en el triunfo 6-1 ante Racing) siendo vencido en la final, por penales, por Newell’s, y años después se reconoció ese título. Fue considerado el mejor jugador de esa temporada y en 1992 siguieron los títulos con la figura del Mono: la Copa Máster y el Clausura, con una marca de 824 minutos sin recibir goles. Sus espléndidas atajadas, formalizadas con ese colorido en su vestimenta todos los fines de semana, reflejaba lo que sucedía aquellos años. Basile insistía en que sea convocado a la Selección Argentina y la FIFA lo desestimaba. En 1993, otro título: la Copa de Oro Nicolás Leoz derrotando a Atlético Mineiro

Una imagen en Independiente, donde también dejó su marca.

En Boca, por ejemplo, atajó 180 partidos sucesivos en campeonatos de AFA, desde el 3 de diciembre de 1989 al 3 de abril de 1994. Sus actuaciones siguieron a la altura, pero tiempo después, en medio de los “Halcones y Palomas” del plantel, Carlos Bilardo le comunicó que no sería tenido en cuenta y se fue de Boca, pero marcó una era, sin dudas. “El arco de Boca es especial, porque Boca es especial y tiene un encanto por encima de todos”, contó.

En Chacarita también se ganó a los hinchas.

En 1997 fue a Extremadura de España y en seis meses lo proyectaron como una de las grandes figuras del campeonato español y siguió en Mérida y Tenerife, donde atajó 109 cotejos. 

Luego lo contrataron de Deportes Concepción de Chile y volvió a Argentina para lucir los colores de Chacarita, donde defendió el arco en 62 ocasiones, hasta que en septiembre de 2003 soportó la rotura de meniscos de su rodilla derecha. A los 38 años, en el 2004, puso su firma en Independiente manteniéndose siempre como titular. 

Después fue llamado por Gimnasia y Esgrima La Plata, por Atlético Paranaense, y regresó una vez más a la Argentina a defender el arco de Nueva Chicago en 2007, lel de  Olimpo en 2009 y se incorporó a Tacuarembó de la Primera División de Uruguay, en donde colgó los guantes luego de 25 años de recorrido, anunciando su retiro el 10 de julio de 2009. Sin Selección

Con el premio al mejor futbolista del año. (ARCHIVO CRÓNICA)

Durante mucho tiempo, por sus actuaciones se lo pidió para la Selección Argentina. Atajó para Colombia en las Eliminatorias de México 86, en un 2-0 ante Venezuela y en los dos cotejos ante Paraguay por el Repechaje. Luego la FIFA lo habilitó para jugar con la celeste y blanca, pero nunca fue citado.

Navarro Montoya como entrenador

Arrancó en Chacarita en 2013 y luego fue director adjunto en las Divisiones Juveniles y entrenador de la quinta de Boca. En septiembre de 2020 logró hacerse cargo del Club Deportivo Guadalajara, en la Tercera División de España y actualmente dirige Santamarina de Tandil, donde el arquero es su hijo Ezequiel. Además, durante varios años fue panelista de TV analizando el fútbol con una mirada seria y poniendo “paños fríos” con sus palabras

La “guerra” con Colo Colo

Tal vez una de las imágenes que se vienen a la mente son las de “la guerra” con Colo Colo, en las Libertadores 1991. En Santiago, Boca cayó 3-1 y quedó eliminado, y pasó todo lo que no debe pasar en una cancha, con hinchas ingresando a la cancha e incluso con un perro de la policía mordiendo a Navarro Montoya. Una locura…

La noche de Colo Colo, cuando lo mordió un perro en medio del caos.

Se rompió la relación

Cuando el Mono atajaba en Independiente, en un choque ante Boca escuchó insultos de la hinchada xeneize, al recordarle cómo había celebrado los goles de Federico Insúa en un cotejo anterior. Cuando fue hacia el arco donde estaba la hinchada, saludó, pero la respuesta (no de toda la gente) fue con insultos hirientes, que sin dudas le dolieron, por todo lo vivido.

Actualmente es el DT de Santamarina de Tandil. (RUBÉN PAREDES)

14 EQUIPOS: Lo tuvieron en el arco: Vélez, Independiente Santa Fe (Colombia), Boca, Extremadura, Mérida, Tenerife (los tres de España), Dep. Concepción (Chile), Chacarita, Independiente, Gimnasia, Ath. Paranaense (Brasil), Chicago, Olimpo y Tacuarembó (Uruguay)

6 TÍTULOS: Logró en su carrera, todos con Boca: Supercopa 1989, Recopa 1990, Apertura 1991, Apertura 1992, Copa Máster 1992 y Copa de Oro 1993

882 PARTIDOS: Atajó entre todos los equipos y las competencias, a nivel local e internacional. Entre ellos, 417 en Boca824 MINUTOS: Estuvo sin recibir goles en el Apertura 1992. Desde la conquista de Walter peletti para Huracán, en un 2-2 por la fecha 6, hasta el de Daniel Garnero para Independiente, que lo venció 1-0, en la fecha 15


En el súper y reemplazando al Loco

La historia de Carlos Fernando Navarro Montoya en Boca arrancó de manera oficial el 18 de septiembre de 1988, en un superclásico… Sí, pavada de presentación para el Mono, que desde esa tarde se adueñó del arco de Boca reemplazando a una gloria eterna como Hugo Gatti.

Con todo el estilo, y con una mano, se queda con el balón. Jugó 44 supeclásicos.

José Omar Pastoriza era el DT, y en la fecha 1, Boca había perdido 1-0 con Armenio, con un error de Gatti, que le costó el puesto. Por eso, el Pato confió en el Mono y le dio la “1” para ir al Monumental.Navarro Montoya; Abramovich, Simón, Tavares y Hrabina; Carrizo, Marangoni y Tapia; Graciani, Perazzo y Barberón, fueron los once del inicio, ingresando posteriormente Pico y Cucciuffo. Fue victoria 2-0, con los goles de Perazzo y Graciani, con lo cual el debut no pudo haber sido mejor."El jueves me llamó el Pato Pastoriza y me dijo 'el domingo jugás vos'. Tuve un cuerpo técnico que se la jugó, porque no era fácil sacar a Gatti por un pibe recién llegado", admitió sobre ese momento. Fueron 44 los superclásicos en los que estuvo presente, y sobre esa cifra dijo que “me cuesta elegir uno, pero ese sin dudas tuvo un valor especial, porque fue con victoria y el que me permitió comenzar mi carrera en Boca”.

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