GRANDES PILOTOS DE LA F脫RMULA 1

Un poco de historia de Juan Manuel Fangio: su secuestro en Cuba y su muerte

Juan Manuel Fangio debi贸 vivir聽momentos escalofriantes en su carrera en la F贸rmula 1, como lo que vivi贸 durante el Gran Premio de Cuba, cuando un grupo revolucionario lo secuestr贸.

El secuestro de Juan Manuel Fangio sucedi贸 antes del Gran Premio de Cuba en 1958, un movimiento revolucionario lo mantuvo cautivo durante 48 horas. El grupo revolucionario encabezado por Fidel Castro, consciente de la fama y prestigio del piloto argentino, no tuvo mejor idea que secuestrarlo para dar un golpe de efecto.

Hab铆a viajado a La Habana para correr en una Maserati 450S propiedad de un norteamericano. 鈥淓n las pruebas pude advertir de que el auto era ingobernable鈥, contaba y, preocupado por esos inconvenientes, Fangio lleg贸 al hotel Lincoln, se duch贸 y se instal贸 en el lobby junto con sus mec谩nicos y amigos. 鈥淟es estaba hablando del problema de mi coche cuando veo ingresar un muchacho con una pistola en la mano preguntando por m铆. Me di vuelta y me reconoci贸 de inmediato. Me dijo que era del Movimiento 26 de julio y me explic贸 que ten铆a que acompa帽arlo. Adem谩s, me advirti贸: 鈥楽i alguno se mueve, las consecuencias ser谩n para usted鈥, recordaba el Qu铆ntuple.

Y sigui贸 contando: 鈥淢e hicieron subir en un Plymouth negro, que calcul茅 era modelo 鈥47. All铆 vi al chofer y a un muchacho con una ametralladora, que fue muy claro conmigo: 鈥橲e帽or Fangio, nos resulta penoso causarle este disgusto, pero qu茅dese tranquilo que no le haremos ning煤n da帽o鈥欌.

Lo llevaron a una casa y recuerda haber entrado a un cuarto donde estaban una mujer y un chico. 鈥淟a se帽ora me pidi贸 un aut贸grafo para el nene. Le puse la dedicatoria, la fecha y firm茅. Al rato vinieron otros dos muchachos y me llevaron a otra casa. Luego cambiamos de auto por tercera vez y nos trasladamos a una residencia en El Vedado, la parte aristocr谩tica de La Habana. Yo ve铆a todo porque nunca me vendaron los ojos鈥︹, agreg贸.

All铆 dentro hab铆a mucha gente y el ambiente era tenso. En ese momento aflor贸 el humor y la espontaneidad del balcarce帽o. 鈥淔elic铆tenlo al que me secuestr贸, lo hizo muy bien鈥, dijo. Y todos empezaron a abrazarse entre s铆. 鈥淐omo entramos en confianza me anim茅 a decirles que ten铆a hambre. Cenamos papas fritas y huevos en el patio鈥.

A la ma帽ana siguiente, junto con el desayuno llegaron los diarios. El secuestro era tema de tapa en todos los medios. 鈥淓ntonces conoc铆 a Faustino P茅rez, quien me garantiz贸 que se comunicar铆a con mi familia para decirles que yo estaba bien. Luego se acercaron un mont贸n de j贸venes que quer铆an hablar conmigo, explicarme por qu茅 luchaban鈥

La carrera estaba por comenzar y la discusi贸n pasaba por la liberaci贸n. Los secuestradores buscaban el lugar ideal para dejarlo ir. 鈥淓n realidad ellos tem铆an que una vez libre, me encontraran los hombres de Batista y me mataran para echarles la culpa de mi muerte. Quer铆an dejarme en una iglesia, yo suger铆 que mejor era en la embajada argentina鈥, dijo Fangio.

A la tarde, mientras tomaba el te, le acercaron un televisor para que pudiera seguir la carrera. 鈥淟uego me llevaron a ver al embajador, me volvieron a pedir disculpas y me entregaron para que mi destino fuese la embajada. Inmediatamente les avisamos a las agencias noticiosas que todo estaba bien, que hab铆a recuperado la libertad鈥.

Fangio siempre record贸 este episodio como un acto del destino, y con humor cont贸. 鈥淢e salvaron de correr en ese artefacto inmanejable con el que no habr铆a llegado muy lejos鈥︹.

A帽os despu茅s, Fidel Castro lo invit贸 a La Habana, Fangio fue recibido con honores y en el hotel se coloc贸 una placa en la cual se recuerda lo ocurrido.

Muri贸 en 1995

El lunes 17 de julio de 1995, Balcarce se paraliz贸. Un silencio inund贸 sus calles. Desde Buenos Aires, llegaba la noticia de que Juan Manuel Fangio hab铆a muerto en el sanatorio Mater Dei, donde llevaba tres d铆as internado en la habitaci贸n 207.

鈥淣unca podr茅 olvidarlo. Balcarce es una ciudad peque帽a, un pueblo, y en aquella t铆pica plaza argentina con 谩rboles para resguardarse del sol, hab铆a 10.000 personas de pie, afuera, y llevamos a Fangio, el presidente de Mercedes Benz, Stirling Moss y Carlos Reutemann鈥 Hab铆a un completo silencio. De repente, alguien empez贸 a aplaudir y todo el pueblo explot贸 en aplausos. 隆Incre铆ble! Por el amor desmesurado que todos sent铆an por Fangio. Fue una gran emoci贸n鈥, record贸 el ex piloto Jackie Stewart.

La salud de Fangio ven铆a deterior谩ndose desde hac铆a tres a帽os y el 17 de julio, a las 4.10 producto de una bronconeumon铆a, se produjo el deceso.

Los reportes period铆sticos de la 茅poca cuentan que Juan Manuel Fangio no quer铆a coronas de flores. No pudo evitarlas en Buenos Aires, donde aparecieron tanto en el Sal贸n Blanco de la Casa Rosada, como en el Autom贸vil Club Argentino, los lugares en los que se sucedieron sus velorios. En cambio, en su Museo de Balcarce, donde fue despedido antes de ser llevado al cementerio, el Mercedes Benz con el que fue campe贸n del mundo ocup贸 el lugar en el que habr铆a habido flores.

Carlos Menem, presidente de la Rep煤blica, pidi贸 que el velorio sea en la Casa de Gobierno. El desfile result贸 incesante durante las cuatro horas que dur贸 el velatorio all铆, antes de ser reubicado en la sede del ACA en avenida Del Libertador, por donde pas贸 hasta el presidente de Italia, Luigi Scalfaro.

Los restos de Fangio llegaron a Balcarce el martes 18, a las 11,55, en un Fokker F-17 de la Fuerza A茅rea Argentina. All铆 lo aguardaban 250 personas, que se multiplicaron en los alrededores del Museo Juan Manuel Fangio, donde se instal贸 la capilla ardiente. En el adi贸s final frente al pante贸n, las 煤ltimas palabras las dieron Werner Lechner, por la Empresa Daimler-Benz de Stuttgart, y el ingeniero Luis Barrag谩n, por la Fundaci贸n Juan Manuel Fangio. 鈥淣o se tiene miedo a la muerte. La muerte llega cuando tiene que llegar. Es normal. Si nos di茅ramos cuenta de que un d铆a no vamos a estar m谩s, ser铆amos m谩s buenos todos. Con toda seguridad".

El Museo, una atracci贸n tur铆stica

En el centro de Balcarce se encuentra la majestuosa construcci贸n que, en otros tiempos, fue la sede comunal de este lugar y que ahora alberga el museo dedicado a su trayectoria. Hay m谩s de 60 autos, 800 trofeos, fotos in茅ditas, cartas, libros, medallas y recuerdos que hicieron la historia del Campe贸n.

Para los m谩s fan谩ticos, encontrarse con La Coloradita, La Negrita y el Flecha de Plata es un premio 煤nico; pero para los novatos en la materia, s贸lo es cuesti贸n de estar atentos a la explicaci贸n guiada para ser un hincha m谩s del Chueco.

Adem谩s, el Museo ofrece otros servicios: el microcine, que proyecta los momentos m谩s impactantes de Fangio captados por las c谩maras; la biblioteca; el patio de banderas; la confiter铆a, y la boutique donde se ofrecen productos con la firma impresa del pentacampe贸n. Se calcula que ya pasaron por el Museo m谩s de 2.000.000 de personas.

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