ENTREVISTAS

Edda Díaz recuerda tiempos oscuros: "Por hacer humor, sufrí amenazas de los militares"

EXCLUSIVO. La actriz repasó su historia plagada de éxitos y momentos no tan gratos en una charla con DiarioShow.com. Mirá todo, en la nota.

Edda Díaz pertenece a una raza de intérpretes en extinción. Abordaje de sus propios personajes, desarrollo de contenidos argumentales que le pertenecen, dirección de la propuesta artística a ofrecer, con puesta de escena, elección de vestuario, diseño y escenografía e interacción con el público. Una mujer-show como pocas. De estas historias, ancladas, precisamente, en las alegrías, los dolores, las angustias y los anhelos de la profesión, la actriz rescató inolvidables postales y las compartió, emoción mediante, con DiarioShow.com.

 

"Nací en la localidad de Aguilares, Tucumán, y, tempranamente, a los 3 años, ya nos trasladamos, junto a mi madre, a Buenos Aires. Y la vocación se hizo fuerte de entrada. A los dos años y contra todo pronóstico, el amor, probablemente inconsciente, por el teatro, se ancló fuerte en mis expectativas. Y una vez que uno sube al escenario, ya no te querés bajar más. El bichito, en consecuencia, pico fuerte", señaló Edda Díaz acudiendo a sus mejores recuerdos.

Edda Díaz con López, Paccini y Miglioranza interpretando Teatro Semimontado (1999).

-A las condiciones naturales, le sumaste el estudio.

-Comencé a los 12 años a estudiar en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático, y la consigna fue, de parte de mis padres, que no dejara los estudios primarios y que no trabajara hasta que estuviera formada profesionalmente. Y tuve, en este sentido, una camada de maestros muy importantes como Víctor Nocera y también pasé por las huestes de Camilo da Passano y María Rosa Gallo, entre otros. Nuestra camada se formó estudiando teatro griego y el teatro español del siglo de oro, más Shakespeare, Esquilo y Sófocles. Y de esta manera, fuimos conscientes que para hacer humor no nos quedaba otra que adquirir un gran bagaje cultural. Es decir; no podíamos transitar algo que desconocíamos.

-¿Y cómo se iniciaron, entonces, en el camino del humor?

-A través del estudio, siempre. El humor te permite analizar los acontecimientos desde cierta distancia. Mirar al otro con conocimiento de causa. El humor da la posibilidad de ingresar en los sinuosos laberintos de la condición humana y observar comportamientos y estilos de vida que, escrutados de otra manera, sería, casi imposible, la alternativa de poder abordarlo. La vida tiene su costado trágico y de humor.

-¿Qué destacás de esa primera etapa?

-Hacíamos junto a Antonio Gasalla, Carlos Perciavalle y Nora Blay un espectáculo en un espacio reducido que le pertenecía a Antonio y que era, precisamente, un conventillo en la Recova. Maravilloso. El humor tiene una energía más que considerable. Así lo entendió el público y se generó una convocatoria enorme con aquel "Help Valentino".

Edda Díaz con Enrique Pinti, su gran amigo.

-Y después vino el ámbito del café concert propiamente dicho.

-Pero después, ya que en el local denominado "La gallina embarazada", la gente no tenía consumición de bebidas, entonces era un espectáculo formal de texto y actuación.

-¿El café concert te dio la posibilidad de entablar un contacto más directo con el público?

-Es la génesis de este género. Yo miraba a la cara, a los ojos de la gente, y podía expresar diversas situaciones, teniendo siempre una respuesta favorable del espectador. Y cuando eso no sucedía, había que improvisar; dando lugar a una de las instancias más movilizantes de nuestro oficio.

-¿Cómo ha sido trabajar junto a Gasalla y Perciavalle?

-Nos organizábamos por parejas. Una de ellas era Antonio y yo y la restante, Nora Blay y Carlitos. Y como habíamos sido compañeros en el conservatorio, nos conocíamos hasta en la respiración, en los mínimos detalles. Entonces, manejábamos todo con un nivel de improvisación contundente. Hacíamos un buen trabajo, en este sentido, éramos muy especiales y lo seguimos siendo, por otra parte. Y recuerdo, con mucha simpatía, mi composición de una chica que se lamentaba porque la había dejado Rodolfo Valentino. La gente disfrutaba mucho de nuestra presencia y, debido a esta gran recepción que tuvimos en Buenos Aires, nos convocaron, luego, para llevar el espectáculo a Mar del Plata.

Edda Díaz.

- ¿El actor se transforma al pisar un escenario?

-Totalmente. El artista se despoja de su problemática cotidiana y se inserta, después, en la historia del show a desarrollar. En un espacio de una o dos horas nos transformamos. Somos otras personas; esto es algo maravilloso en la profesión.

- ¿Cómo observás el derrotero del humor en los tiempos que corren?

-Transita terrenos de alta complejidad. Fijate que determinadas circunstancias le han cortado las piernas de manera salvaje al humor. Recién en la actualidad está tratando de recomponerse. Por otra parte, el humor ha desaparecido de los medios de comunicación, sobre todo de la televisión, situación que nos preocupa por el rango de masividad que tiene este medio. Es como si esta emergencia sanitaria hubiera establecido el final de la comedia. Yo nunca pude realizar mi programa porque decían que su producción era muy cara. Y, realmente estoy segura que esto no era así.

-¿Y el trabajo femenino en este rubro?

-No tengo dudas que el humor tiene cara de mujer. Debido a que, históricamente, las mujeres siempre han sido murmuradoras y, generalmente, nos hacían callar, a los entonces niños, para que pudiera expresarse el hombre. Y lo que se dice, muchas veces en voz baja, genera la posibilidad del humor.

 

-¿Qué personajes han calado más hondo en tu trayectoria?

-Indudablemente, que tengo un enorme afecto por la "niña bien", "los chicos", "la sexy" y "la gata flora" y cuyo desarrollo histriónico ha encontrado un particular cariño del público, en general. También, "la denuncia", "el abuso de poder", "los siete pecados". Desarrollamos, todos, un humor muy valiente y, en muchas oportunidades, tanto Antonio Gasalla, como Enrique Pinti, Carlitos Perciavalle y yo, hemos sido amenazados por los militares en los años de plomo que vivimos en la Argentina.

-¿Vas a volver a la actuación?

-No en tiempo inmediato. El año pasado hice mi espectáculo, que denominé "Anecdotario" y tengo escrita ya la segunda parte. Quiero retornar con las mejores energías posibles. Por el momento, como don Miguel Unamuno, me encuentro en estado de contemplación de la vida. Cuando se dé la circunstancia, volveremos.

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