Joe Fernández: "Fui un niño precozmente rebelde y quilombero"
RECUERDOS QUE NO VOY BORRAR. El dueño de una carrera artística que arrancó en la música y culminó en el humor y la astrología habló con DiarioShow.com sobre los días vividos en tres colegios distintos de Belgrano. ¡Conocé su historia!
"Tuve un arranque escolar revolucionado. De hecho, hice el jardín en un colegio, primer grado en otro y segundo en un tercero. Pasé por St. Patrick’s School, Belgrano Day School y Manuel Belgrano, de los hermanos maristas. Fui un niño precozmente rebelde y quilombero. Me mandaron a los curas a ver si me estabilizaban, cosa que evidentemente no ha podido suceder hasta el día de hoy”, cuenta a DiariosShow.com un risueño Joe Fernández.
Generar carcajadas ajenas está dentro del ADN de este artista que arrancó su carrera arriba de los escenarios como líder de una banda de rock y que, con el paso de los años, mutó en un standapero y comediante que hace gala de sus conocimientos de astrología a la hora de montar su show y, además, a diario acompaña a Beto Casella en “Nadie nos para”, galardonado ciclo radial que sale al aire por Rock & Pop.
“Al ser el mayor de cinco hermanos, de chico pateaba mucho la pelota con mi papá. Pero también, porque después vinieron dos mujeres, Dolores y Belén, tenía juegos muy variados como, por ejemplo, el que hacía que era Luis Miguel con ellas dos de coristas. Hasta que un día vino mi viejo, nos vio y me pegó un voleo en el... Era otra época, los padres no estaban tan deconstruidos como hoy. Creo que ahí surgió mi amor por el escenario”, confía.
Luego, continúa: “En la primaria ya tenía ganas de agradar. Quería ser elegido mejor compañero, tocaba la guitarra en el coro del colegio y buscaba ser protagonista. De hecho tuve 10 años una banda de rock. Siempre tuve claro que quería estar arriba de un escenario, después cambié las canciones, la guitarra y las melodías por el stand up, el humor y la astrología, pero el foco estaba puesto ahí. Con el tiempo me di cuenta que lo que tenía que mostrar no era música, sino humor, desenfado y astrología”.
La infancia de Joe transcurrió entre el barrio porteño de Belgrano, donde vivía con su familia e iba al colegio y al club, y el de Floresta, sitio al que concurría los fines de semana para visitar a su abuela y donde también tenía un segundo grupo de amigos con quienes andaba en bicicleta. De aquellos días todavía guarda en su casa actual varios de los juegos que marcaron su infancia: “Carrera de mente”, “Ludo”, “Mil millas” o “Simon”, por ejemplo.
"Mi vínculo con Belgrano es fuerte porque sigo viviendo relativamente cerca. Paso mucho por lo que era mi escuela y por los lugares que fueron parte de mi vida. Y a veces me encuentro con algunos compañeros de la primaria o la secundaria. Soy bastante nostálgico y melancólico, me estoy dando cuenta con esta nota”, indica con ese tono entre reflexivo y jocoso que lo caracteriza.
“Añoro esa sensación de inmortalidad, como que nada malo te puede pasar. Sos vital, sos sano, sos fuerte, por lo cual la muerte está lejos. Es como que no hay una sensación de finitud que después de los 40 o 50 años ya la empezás a acariciar”, expresa.
Y cierra: “No había percepción de peligro, no había tanta pantalla. No quiero quedar como un viejo meado diciendo que antes era mejor, pero había otros recursos, creo que perdimos la calle. Antes los niños ganábamos la calle con la pelota o con la bicicleta. Hoy los chicos no están más afuera”.
Messi: el hombre perfecto. Familiero, deportista, padrazo, gran hijo y compañero, líder, canceriano sensible, empático, emocional y humilde. Cambió el paradigma del ídolo argentino.
Maradona: la rebeldía. La Argentina de la viveza criolla. Es el pueblo. Quedó un poco opacado por la figura de Messi, él es el barro y el rock y Messi es el jazz y el blues. Diego es Charly y Leo es Piazzolla.
Milei: es el hombre gris y el cambio de paradigma. Es el ciudadano de a pie harto de la corrupción. Se mueve en la incertidumbre porque Argentina es incertidumbre. Argentina es de cáncer y espera que la rescaten. Hoy ese papel lo ocupa Milei, ojalá por el bien del país pueda lograrlo.
Mirtha: la que atravesó todos los mares. Entendió el juego y a sus casi 100 años está dándose cuenta que la forma de ser eterna es ser flexible. Es un junco que se mueve, pero no se rompe.
Mi mamá: es la persona que me enseñó que los valores son más importantes que las notas en el colegio y que compartir es más importante que tener.