Lorena Paola, abocada a su maternidad: "Mi hijo me enseña a bajar mi intensidad"

ALGO PERSONAL. La actriz y panelista de "El Run run del espectáculo", en una charla íntima con DiarioShow.com sobre ¡Leé la nota!

Lorena Paola siempre movediza. A los 3 años ingresó a la escuela de danza clásica de Beatriz Ferrari. A los 16 se enamoró del mundo fitness y a los 20 tuvo su propio gimnasio. Convive con sus 3 pasiones; lo artístico, lo que tenga que ver con la vida saludable y el entrenamiento, y el costado místico con el tarot.

Ansiosa y fiel a su estilo sagitariano, aprovecha al máximo el tiempo, de hecho puede estar caminando o corriendo en una cinta, con auriculares, escuchando música zen y meditando. Hoy está abocada a la televisión, en Crónica HD con "El run run del espectáculo", como panelista. Y a la actuación, con la obra "Madre hay una sola (dos sería demasiado)", del autor Sergio Rodolao, junto a Marta González en el teatro Multiescena. En paralelo con una gira por el gran Buenos Aires y por todo el país.

-Contame la historia de esta obra y cómo es tu personaje.

-La obra cuenta la historia de una madre y una hija que se reencuentran después de la muerte del padre. Esto va a provocar el estallido de un montón de bombas porque ambas van descubriendo cosas que no sabían de la otra. Es una comedia que te lleva de la risa a la emoción, y refleja temas actuales como el choque de dos generaciones con las problemáticas de hoy en día. Es atrapante. En algo siempre la gente se siente identificada.

-En esta relación madre e hija, ¿cómo fue la relación con tu mamá?

-Ah maravillosa, y mucho de este libro, como Sergio, el autor, es mi amigo y me conoce hasta los huesos... hay mucho guiño en esta historia de mi propia vida, y de mi mamá conmigo. Con mi vieja nos llevamos maravillosamente bien de toda la vida, mi compañera, mi amiga, mi sostén, mi contenedora, mi cable a tierra. Me mostró lo bueno, lo malo y las consecuencias de cada cosa.

-¿Y vos como mamá, cómo sos, cómo te ves?

-Intensa, y Lukita, pobrecito mi amor, me enseña un montón a bajar esa intensidad. Porque yo sí, soy miedosa, intensa. Igual hoy en día la palabra intensa está mal vista, es como una mala palabra. Y para mi no hay más hermoso que la intensidad. Qué mejor que sentir un montón. Yo prefiero ser intensa a no sentir nada, ser fría. Pero entiendo que a veces eso puede llegar a ahogar a alguien, en cualquier vínculo. Él me curó bastante. Mi hijo es un opuesto complementario perfecto.

-Él también ha sido un maestro para vos...

-Total, y lo sigue siendo. Éltiene 24... y yo por ahí, a veces me enrosco con ciertas cosas y veo que los jóvenes se toman la vida más simple. Nosotros somos de una generación que nos criamos con culpa, con enrosques, entonces lo llamo y le pido su mirada. Él termina aconsejándome a mí, es muy gracioso porque debería ser al revés, pero igual es un aprendizaje mutuo. Me da su visión y a mi eso me hace muy bien también.

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