Luis Luque: “En mi mundo personal, busco la excelenciaâ€
EXCLUSIVO. Con más de 40 años de trayectoria, atraviesa un gran momento laboral. Buscado por todos los productores de ficción, comparte sus recuerdos más queridos en diálogo con DiarioShow.com. ¡Mirá lo que dijo!
@Rfilighera
De amplia y generosa formación teatral, Luis Luque lleva más de 40 años de ejercicio profesional, tanto en los escenarios como en la televisión. Ha puesto su impronta, además, en pelÃculas comerciales de gran éxito como asà también en filmes destinados a proyectarse en salas denominadas de arte o en la corriente independiente. Todo es trabajo, y cada vez que asume una labor la encara como si se tratara la última de su vida.
Para Luque no existen los trabajos menores. Y si bien en el comienzo de su carrera, el aspecto fÃsico conjugaba un factor decisivo para la designación de sus personajes, con el paso de los años, el universo le hizo saber que "la pinta es lo de menos". Convirtiéndose, en consecuencia, en un actor de carácter y de firme compromiso con la profesión y el público.
El popular intérprete y director, en charla con DiarioShow.com, transitó una agenda variada, pasando por la actuación, la vida y la existencia misma. Un Luque, en definitiva, auténtico y abierto a los recuerdos y a las emociones.
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-Rainer MarÃa Rilke afirmaba que “la verdadera patria del hombre es la infanciaâ€. ¿Qué recuerdo atesorás de esa etapa?
-Concuerdo plenamente con el querido poeta. En esa época consolidé, precisamente, toda mi búsqueda interior, mis deseos, mis fantasÃas, mis ilusiones. Le fui dando forma a lo que soy hoy en dÃa. En determinado aspecto continúo siendo un niño que juega, y me encanta tener esa libertad que corresponde a la infancia. Después, me costó encarar la faceta del adulto, sobre todo cuando hay que conectarse con la realidad y, además, con la responsabilidad. Y eso (risas), realmente, no me gusta mucho. Siento que la vida misma sigue formando parte de un gran juego.
-¿Cómo es, entonces, la libertad de soñar y jugar?
-Esto es, puntualmente, lo lúdico que tiene que ver con la infancia. La libertad es creativa, es avanzar y romper con los miedos. Si uno no sueña y no cuenta con algún propósito es muy difÃcil vivir. De entre mis juguetes, atesoro un trompo, que utilicé en la primera puesta que hice como director. Lo sigo conservando.
"La libertad es creativa, es avanzar y romper con los miedos. Si uno no sueña y no cuenta con algún propósito es muy difÃcil vivir"
-¿Cómo fue la relación con tus padres y abuelos?
-A mi padre no lo conocà ya que murió siendo yo apenas una criatura. Mi vieja laburaba muchas horas para mantenernos, en consecuencia, mi abuelo se habÃa erigido en una suerte de vector para guiarnos y darnos una mano en varios temas, principalmente los referidos al colegio. VivÃamos, recuerdo a modo de detalle color, en uno de los edificios más antiguos de Capital. Era como un lugar mágico, dotado de una gran escultura, que contaba con amplios balcones, rodeados de muchas macetas y plantas. Entre ellas me gustaba componer numerosos personajes como Tarzán o Robinson Crusoe.
-¿Alguna comida en especial de tu madre?
-Mi vieja era una cocinera bárbara. Las pastas y, por sobre todos los canelones, eran parte de su especialidad. Es que formaba parte de esa generación en que la alimentación tenÃa un rigor natural y artesanal. Yo creo que heredé de ella el amor por el arte de cocinar y me desenvuelvo, en este sentido, con bastante cintura. Otra de sus especialidades eran las albóndigas con puré, un verdadero "bocatto di cardinale". Los sábados, en cambio, se tomaba un descanso y a la noche comÃamos pizza comprada y la degustábamos mirando en la tevé grandes clásicos de Hollywood en castellano.
-¿Qué evocás de tu adolescencia?
-Se trató de una etapa muy fértil en cuanto a descubrimientos. Y esas tres palabras que empecé a utilizar desde muy joven: rigor, humor y amor, me sirvieron notablemente para el ejercicio de la vida cotidiana. En mi mundo personal siempre busco la excelencia. Todo tiene un grado de responsabilidad muy fuerte para mà y que vale la pena transitar en esta vida de la mejor manera posible.
-¿Cómo nació la vocación por la actuación?
-Los genes influyeron, no tengo dudas. Mi mamá fue cantante de ópera e interpretaba en alemán e italiano y era, además, pintora y yo me parezco bastante a ella. En tanto, mi abuelo fue escritor e incidió, notablemente, en mi pasión por la dramaturgia.
-¿Recordás tu primer trabajo?
-Mi primer trabajo como actor no profesional fue en el Colegió San José en una obra religiosa, mientras que los roles iniciales cercanos a la profesión, propiamente dicha, estuvieron centrados en una serie de cortos cinematográficos y en varias obras que dirigà dentro de la corriente del teatro independiente.
-¿Cómo es tu convivencia con Silvia Kutika?
-La convivencia con Silvia es muy amorosa. Es muy importante darnos el lugar que nos corresponde, oÃrnos y brindarnos respeto. Nos amamos y somos particularmente conscientes, ambos, en rendir tributo a la generosidad. No nos quedamos mirándonos el ombligo. Es muy conmovedor poder tener una relación durante tanto tiempo. Trabajar en la misma actividad y saber manejar los egos que tiene cualquier mortal es decisivo en cualquier relación. Es muy bello nuestro vÃnculo.
-¿Cómo sos como padre?
-Crié al hijo de Silvia a partir de los dos años y siempre fui un tipo muy solitario y bastante huérfano. Silvia confió en mi y me dejó que lo criara como su padre. Y creció con los valores que nos pertenecen a Silvia y a mÃ; que están centrados en el valor del trabajo y la humildad. Hay que esforzarse mucho en la vida para cumplir con los objetivos y esto es un acto de decisión, siempre. Nuestro hijo es un joven que entendió que es muy divertido poder estudiar. Y lo aprendió de nosotros, que estamos estudiando todo el tiempo.
-¿Que rol ocupa y tiene la música en el desarrollo de tu vida?
-La música para mi es la respiración. Además, cuando dirijo o actúo siempre busco una música acorde a esa historia que estoy representando. Todos tenemos una melodÃa muy Ãntima y la expresamos en cada acto de nuestra existencia. Los sonidos, el silencio, la pausa y todo esto, no tengo la menor duda, que son fundamentales para mi sensibilidad.
-¿Los tiempos de pandemia nos dejaron alguna enseñanza?
-Entiendo que estos tiempos son un libro útil para todos aquellos que quieran comprender. Hemos sabido entender mucho más del sentido de la soledad y comprender que venimos solos y nos despedimos solos de este mundo.
-¿Un deseo especial para el mundo post-covid?
-Que la gente sea mucho más solidaria, que haya posibilidad de darle mayor rienda al amor y que nos podamos insertar en una mejor sociedad libre de antagonismos, antinomias y violencia. Yo pertenezco a una generación que no la pasó bien. Es importantÃsimo amarse más, tener más contacto y dejar un poco de lado la vida virtual. Ser mejores personas y mirar menos la paja en el ojo ajeno.
Se trató de una crisis institucional que puso en jaque y a un paso del abismo al paÃs y a todas las instituciones. Precisamente, el desencadenante inicial de esa pavorosa crisis fue la imposición del "corralito", el 2 de diciembre de 2001; una disposición del gobierno de Fernando de La Rúa que restringÃa la extracción de dinero en efectivo de los bancos, diseñada por el entonces ministro de EconomÃa Domingo Cavallo.
Se trató, en consecuencia, de una crisis polÃtica, económica, social e institucional, potenciada por una revuelta popular generalizada bajo el lema “¡Que se vayan todos!â€. Precisamente, por estos dÃas, Luis Luque se encuentra filmando "Diciembre 2001", una serie enmarcada en el género que se ha denominado como "docu-ficción" y a la que el actor ha definido como "una apuesta importante para testimoniar y entender uno de los episodios más trágicos de la historia de nuestro paÃs. Estamos ante la presencia de un material muy interesante y de gran rigor testimonial".
La productora Kapow está a cargo del rodaje en el Palacio Sans Souci, con adaptación de Mario Segade del libro de Miguel Bonasso “El palacio y la calleâ€.
En esta producción aparecerán Cavallo, De la Rúa, Antonito, Eduardo Duhalde, Chiche Duhalde, entre otros. Además de Luque, veremos a Cecilia Rossetto, Nicolás Furtado, Diego Cremonesi, Manuel Callau, Jorge Suárez, Jean Pierre Noher, Alejandra Flechner, Manuel Vicente y César Troncoso, dirigidos por BenjamÃn Ãvila con, según cuentan, absoluto realismo.
R.F