FARÃNDULA

Luis Brandoni y el último aplauso en el teatro que organizan con emotivo gesto solidario: "Sentí que debía realizarlo..."

Multitabaris será el escenario del adiós al gran actor. Silveyra, Romano y Picchio estarán presentes. Una placa quedará en el hall como recuerdo eterno. Leé los detalles en la nota.

La muerte de Luis Brandoni generó un fuerte impacto en la escena artística y cultural del país. Su trayectoria, marcada por décadas de compromiso con el teatro, la televisión y el cine, lo convirtió en una figura central para varias generaciones. Mientras Soledad Silveyra, su compañera en "Quien es quién" retoma el trabajo, su productor Carlos Rottemberg confirmó que se le hará un gran homenaje. Y no será cualquier ceremonia.

Hay despedidas que no se parecen a ninguna otra. No por el silencio, sino por la memoria compartida que las vuelve multitudinarias, casi necesarias. Así se perfila el homenaje para decirle adiós a Luis Brandoni: un último aplauso que no será apenas formalidad, sino una ceremonia cargada de historia, afectos y escenas que todavía resuenan. Carlos Rottemberg, empresario teatral, amigo y testigo privilegiado de tantas páginas de la escena argentina, fue quien dio forma a este encuentro.

En charla con Teleshow, Rottemberg describió el espíritu del homenaje con la precisión de quien entiende que hay momentos que no admiten grandilocuencias vacías: "Invitamos a un encuentro de familia, amigos, colegas y periodismo, a realizarse en el lugar que siempre eligió, el teatro, último escenario de una carrera excepcional". No será un acto rígido ni solemne en exceso. Será, más bien, un abrazo colectivo. Estarán los suyos, su familia, sus afectos más cercanos. También quienes compartieron con él la escena y el oficio.

Habrá palabras. Las necesarias. Las inevitables. Entre ellas, las de su última compañera de escenario, Soledad Silveyra, y las de Gerardo Romano y Ana María Picchio. Un gesto que con el tiempo adquirió una dimensión casi poética. Porque en diciembre, cuando la salud de Luis impuso límites y obligó a reconfigurar planes, el teatro respondió como sabe hacerlo: con solidaridad. "¿Quien es quién?", la obra que compartía con Silveyra, estaba pensada para Mar del Plata, pero él debía quedarse en Buenos Aires y no había salas disponibles.

Entonces ocurrió algo poco frecuente en un ambiente atravesado por urgencias y calendarios inflexibles: Romano y Picchio cedieron el escenario del Multitabaris y llevaron su propio proyecto -"El secreto", dirigido por Manuel González Gil- a La Feliz. Así abrieron espacio para que Brandoni pudiera seguir haciendo lo que más amaba. Ese gesto, que en su momento se leyó como compañerismo, hoy adquiere otro peso. Porque ese mismo escenario, el que le fue ofrecido para continuar, será ahora el que lo despida.

Durante el homenaje también descubrirán una placa en su honor, que quedará en el hall de ingreso del teatro. No será solo un recordatorio. Será una marca tangible, una señal de que ese espacio le pertenece, incluso en ausencia. Rottemberg lo explicó sin rodeos: "Desde el primer instante de su muerte, sentí que debía realizarle este primer homenaje en el lugar que siempre eligió y defendió tanto: el teatro". Porque hay actores que no se despiden. Apenas cambian de escena. Y Luis Brandoni, con su historia, su voz y su presencia, parece destinado a seguir habitando cada rincón.

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