Joaqu铆n Sabina se despidi贸 de Argentina: Son el mejor p煤blico del mundo
Diez de diez. El artista espa帽ol un reencuentro especial, cargado de emoci贸n y canciones inolvidables. Nostalgia, alegr铆a y una despedida que nadie a煤n quiz谩 dimension贸.
En el cierre de la gira 鈥淗ola y adi贸s鈥, de Joaqu铆n Sabina la atm贸sfera vibraba con anticipaci贸n mientras el p煤blico colmaba el recinto, ansioso por reencontrarse con el poeta de 脷beda que se mostr贸 todo el tiempo emocionado ante las 10 mil almas que llenaron el lugar.Desde el momento en que las luces se atenuaron y los primeros acordes se escucharon, una ovaci贸n ensordecedora recibi贸 al flaco de bomb铆n. No era un concierto m谩s, se sent铆a como un abrazo diferente. El 煤ltimo. Con un di谩logo 铆ntimo entre el artista ic贸nico y su p煤blico fiel.La banda, aceitada y c贸mplice, teji贸 como siempre una sonoridad que envolvi贸 las letras, d谩ndoles nueva vida sin despojarlas de su esencia 鈥渃analla鈥 y melanc贸lica, al ritmo del rock and roll y la poderosa voz de la corista, Tamara Barros.
Si de voces hablamos, la de Sabina (de 76 a帽os), curtida por los a帽os y las noches, reson贸 con una autenticidad conmovedora. Cada verso era recitado, vivido, compartido con una intensidad t铆pica del artista.
Al salir al escenario dijo: 鈥淏uenas noches, Argentina! Felices Pascuas a todos鈥.
El repertorio fue un viaje nost谩lgico y vital por su extensa discograf铆a. Cl谩sicos atemporales se entrelazaron con joyas menos habituales, rescatadas para la ocasi贸n. Cada canci贸n era un relato, una pincelada de la vida urbana, del amor y el desamor, de la iron铆a y la ternura que caracterizan su pluma. Y las pantallas acompa帽aron los versos.No faltaron las an茅cdotas y los comentarios 谩cidos, esa magia que siempre lo conect贸 con su gente. Nuevamente, Joaqu铆n se mostr贸 cercano, agradecido, c贸mplice como en cada encuentro.El men煤 fue completo. Hubo momentos de contemplaci贸n, reflexi贸n, meditaci贸n, de baladas sentidas y por supuesto otros de euforia colectiva, donde el baile y los coros espont谩neos tomaban el protagonismo. En paralelo, Sabina le ped铆a a la gente corear.
As铆 se escucharon: Un 煤ltimo vals, L谩grimas de m谩rmol, Lo niego todo, Mentiras piadosas, Ahora que..., Calle Melancol铆a, 19 d铆as y 500 noches, Qui茅n me ha robado el mes de abril, M谩s de cien mentiras, Y si amanece por fin, Pacto entre caballeros, Donde habita el olvido, Peces de ciudad, Una canci贸n para la Magdalena, Por el Boulevard de los Sue帽os Rotos, Y sin embargo, Noches de boda e Y nos dieron las diez.
Y cerr贸 el show con: La canci贸n m谩s hermosa del mundo, Tan joven y tan viejo, Con la frente marchita, Contigo y Princesa.
Sus comentarios sobre Argentina y el public贸 no faltaron, aunque tampoco sobraron, pero s铆 fueron en modo de agradecimiento y despedida. 鈥淪in duda son el mejor p煤blico del mundo鈥, 鈥淕racias, gracias 隆y gracias", agreg贸.聽Adem谩s, 鈥淏uenos Aires鈥, 鈥淧alermo鈥, 鈥渃ari帽o鈥 y 鈥渁qu铆鈥, fueron las palabras que m谩s repiti贸.
La puesta en escena fue sobria y efectiva, creando atm贸sferas que iban desde la intimidad de un bar hasta la grandiosidad de un escenario con artistas que a su turno fueron presentados como no pod铆a ser de otra manera, al mejor estilo de Sabina.
A la citada Barros, tambi茅n se sum贸 el guitarrista Jaime Asua Abasolo, la bajista argentina Laura G贸mez Palma, el baterista Pedro Barcel贸, Antonio Garc铆a de Diego en guitarras, teclados y arm贸nica, y Josemi Sagaste en saxo, acorde贸n y percusi贸n. Estos, realizaron un solo de banda en medio de un descanso de Sabina y la gente no par贸 de bailar y cantar.
El concierto no fue solo un repaso de 茅xitos, tambi茅n consisti贸 en una celebraci贸n de la poes铆a hecha canci贸n, de la capacidad de un artista para trascender generaciones y mantenerse relevante. La energ铆a de ese variado p煤blico, dispuesto a darlo todo desde el primer minuto, aliment贸 la entrega de Sabina y su banda, creando un c铆rculo virtuoso de emoci贸n compartida.
Al final de la velada, con el 煤ltimo acorde resonando en el aire y la ovaci贸n infinita prolong谩ndose como un eco agradecido, qued贸 la sensaci贸n de haber presenciado algo m谩s que un simple concierto. Fue una velada hist贸rica. Joaqu铆n Sabina, una vez m谩s, demostr贸 por qu茅 su legado sigue vivo y vibrante en el coraz贸n de sus seguidores argentinos tras 37 a帽os de amor incondicional.
"Todas las cosas llegan y lleg贸: la 煤ltima noche de la gira Latinoamericana. Lo elegimos as铆 porque Buenos Aires es una ciudad hecha a la medida de mi coraz贸n. Me ha abierto las puertas cuando vine por primera vez en 1988 y cada vez lo ha hecho m谩s. Estos diez conciertos son la celebraci贸n de un milagro entre ustedes y yo", sintetiz贸.
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