POR LA RED

Nacho Levy rompi贸 el silencio tras las acusaciones de Cecilia Ce: "Necesito pedirles perd贸n..."

El dirigente social rompi贸 el silencio tras las denuncias de violencia psicol贸gica y el escrache en redes. Reconoci贸 "din谩micas t贸xicas" y se aparta de la organizaci贸n La Poderosa.

Nacho Levy quebr贸 el hermetismo. El referente de La Poderosa sali贸 a dar la cara despu茅s de que la psic贸loga y sex贸loga Cecilia Ce lo se帽alara como autor de un patr贸n de violencia psicol贸gica, control y manipulaci贸n emocional. Ce describ铆a un v铆nculo asfixiante, y termin贸 desatando una catarata de testimonios, como el de la periodista Sof铆a Monachelli, que revel贸 en Cr贸nica TV lo que vivi贸. Frente al vendaval, la organizaci贸n tom贸 cartas en el asunto y decidi贸 separar a Levy de manera fulminante. Ahora, el dirigente rompi贸 el silencio con un escrito en el que admite culpas y anuncia un cambio radical en su vida.

En su descargo, Levy reconoci贸 haber sido el protagonista de "relaciones t贸xicas" y admiti贸 que sus conductas encajaban en las din谩micas que su propia organizaci贸n ven铆a combatiendo. "Necesito pedirles perd贸n a qui茅nes hayan padecido a mi lado las din谩micas emocionales que intent茅 trabajar con medicaci贸n y terapia. Violencia psicol贸gica, que desde adentro no se ve", escribi贸 en un texto que public贸 en sus redes, con fondo negro y letras blancas, como un gui帽o a la gravedad del momento. 

Levy fue m谩s all谩 y acept贸 su responsabilidad sin vueltas: "No pretendo salpicar a nadie ni diluir los se帽alamientos a mi persona en patrones generales, porque tengo claro mi responsabilidad y mi obligaci贸n: trabajar en m铆, para regular mi 谩nimo, sanar heridas y poder sumar sin restar".

El dirigente cont贸 que transita "horas duras" y que se propuso "profundizar desde hoy un tratamiento intenso para mi salud mental, que ser谩 la prioridad de mis d铆as. Ah铆 estar谩 mi compromiso de reparaci贸n personal, para que pueda, cuando sea, contribuir tambi茅n a la reparaci贸n colectiva". En un tramo de su carta, Levy se detuvo a reflexionar sobre la naturaleza de sus actos: "A veces no hay golpes, ni delitos, ni cr铆menes, pero hay din谩micas que s铆, son emocionalmente violentas".

Tambi茅n admiti贸 que, en su vor谩gine militante, descuid贸 el trato con la gente: "Sin detener la marcha, me enfoqu茅 en la obra y descuid茅 el camino, poniendo ideas por delante de las personas". Y cerr贸 su descargo con un tono de retiro temporario: "Me pongo en manos de profesionales, al calor de mis afectos. Ahora me toca cerrar la boca, escuchar y demostrar que las cosas del adentro tambi茅n se pueden transformar. Lo siento mucho".

El esc谩ndalo estall贸 cuando Cecilia Ce, sin mencionar a Levy, describi贸 en sus redes un modus operandi que hel贸 la sangre de m谩s de una: "No duermen. Est谩n en redes revisando, controlando. Y tampoco te dejan dormir. En el momento en que te quer茅s dormir desatan la pelea para que, sin poder descansar, cr贸nicamente tu sistema nervioso se desequilibre y seas vos la loca". La descripci贸n, quir煤rgica, detallaba un patr贸n de conducta que Ce defini贸 como "met贸dico y persistente". Las redes hicieron el resto y el nombre de Levy se instal贸 como una tendencia ineludible.

Pero el alud no se detuvo ah铆. Gloria Carr谩, que mantuvo un v铆nculo con Levy entre 2020 y 2023, se pronunci贸 sin dar detalles puntuales, pero con un mensaje claro: "Me solidarizo con todas las mujeres que atravesamos situaciones de violencia. S茅 que no es un camino sencillo y que todas merecemos ser escuchadas, acompa帽adas y respetadas". La actriz aclar贸 que ya se hab铆a comunicado en privado con Ce y que su decisi贸n de no amplificar su historia en p煤blico era una forma de cuidarse.

El testimonio m谩s crudo, quiz谩s, lleg贸 de la mano de Sof铆a Monachelli, periodista de Cr贸nica TV. Ella rememor贸 un episodio que vivi贸 a los 18 a帽os, cuando Levy era su profesor en Deportea y, m谩s tarde, su novio durante dos a帽os y medio. "Yo sent铆 exactamente lo mismo", dispar贸 Monachelli en su programa, al hacer eco de las palabras de Ce. Con el correr de los a帽os, la periodista pudo ponerle nombre a lo que vivi贸: "Yo entend铆 despu茅s que hab铆a sido una relaci贸n violenta, que hab铆a sido una relaci贸n que me hab铆a llenado de inseguridades, de miedos, de no contar". Al terminar ese noviazgo, Monachelli tuvo que cambiar su n煤mero de tel茅fono por el acoso incesante de llamadas y mensajes.

La gota que rebals贸 el vaso para la organizaci贸n La Poderosa fue la acumulaci贸n de estos testimonios. La agrupaci贸n pol铆tica, que ten铆a a Levy como uno de sus principales referentes, activ贸 su protocolo de g茅neros y anunci贸 su "corrimiento total". En un comunicado oficial, la organizaci贸n explic贸 el proceso: "Activamos nuestro protocolo de g茅neros, una herramienta generada de manera asamblearia para el abordaje de todo tipo de violencias hacia las mujeres y disidencias sexuales. En esta l铆nea, decidimos avanzar en el corrimiento total de Nacho Levy de la organizaci贸n. No miramos para otro lado ni relativizamos los hechos". La Poderosa tambi茅n marc贸 distancia de las estrategias de escrache virtual: "No usamos el escrache y la cancelaci贸n porque no las creemos estrategias efectivas frente a la violencia machista, sino que nos hacemos responsables desarrollando herramientas de abordaje colectivo".

Este caso, como pocos, expone la complejidad de abordar la violencia de g茅nero cuando no deja marcas f铆sicas visibles. La din谩mica descripta por Ce, y avalada por otras voces, refleja un tipo de abuso que suele quedar en la penumbra de lo privado, donde la palabra de la v铆ctima choca con la falta de pruebas tangibles. 

La decisi贸n de La Poderosa de activar su protocolo y separar a Levy, m谩s all谩 de la controversia medi谩tica, sienta un precedente en el mundo de las organizaciones sociales, que muchas veces se muestran reacias a aplicar estos mecanismos con sus propios cuadros. El hecho de que Levy haya reconocido sus conductas y anunciado un tratamiento psiqui谩trico abre un interrogante sobre la posibilidad de la reparaci贸n y el cambio. 

Pero el desaf铆o mayor sigue siendo c贸mo construir herramientas eficaces para prevenir y sancionar estas violencias, que suelen ser las m谩s escurridizas y las que m谩s da帽o causan a la salud mental de las mujeres. La palabra de Levy, que pide perd贸n y se retira a un costado, no cierra el expediente, sino que abre una nueva etapa en un debate que, en la Argentina, lejos est谩 de agotarse.

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